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Italia cae como Italia

Eslovaquia elimina al campeón tras derrotarle en un partido con un final vibrante y orgulloso de los de Lippi

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Italia es eterna. Su historia es la de infinitas crónicas reescritas por ese indesmayable orgullo. Ayer no le sirvió para clasificarse, pero sí para que se escriba que murió con la camiseta por delante, con su mística defendida hasta el último aliento. Con el orgullo del campeón. Hizo el partido eterno para los eslovacos, que no pudieron vivir tranquilos ni con el 2-0 a falta de diez minutos ni con el 3-1 a falta de cinco.

Di Natale y Quagiarella, con una vaselina preciosa, les hicieron padecer ese acoso que acongoja, esa leyenda que acostumbra a derribar rivales en los últimos segundos. Cuando nadie lo espera, cuando sus goles postreros y agónicos son cuchilladas capaces de aniquilar el alma del país que tienen enfrente.

Eslovaquia vivió con el corazón en la boca, acorralada en la última media hora por una selección que se fue del campeonato cuando menos lo mereció. Francia, la subcampeona, se marchó vejada y parodiada. Italia no. Se va de este Mundial mancillada y machacada por los dos partidos previos.

Abandona Suráfrica con sólo dos puntos en su casillero. Ahí cabe el análisis de una selección que quiso renovar el título aferrada a futbolistas que no estuvieron o que ya no están. Marchetti, por mucha media melena y mucha cinta de pelo que se ponga, no es Buffon. Pudo hacer algo más en los dos goles eslovacos.

Cannavaro está, pero es un fantasma del central que era hace cuatro años. Tampoco estaba Pirlo de inicio. No deja de ser curioso que el futbolista que la aupó al título en el Mundial 2006 también fuera ayer el que la resucitó jugando al pie. Pirlo es la mayor revolución que ha tenido el fútbol italiano en tres décadas.

Gattusso se revuelca por el suelo todas las veces que haga falta. Choca, medra, intimida. Pirlo, en cambio, salió con la cabeza alta y la pausa como discurso. El primer balón que tocó fue el toque de corneta. Recibió de espaldas, se giró entre tres jugadores eslovacos con elegancia y abrió con suavidad a la banda. Italia empezó a jugar.

La cuestión es por qué Italia no juega siempre como en ese arreón final. El dilema es tan eterno como su leyenda. Está en su cadena genética. Economiza, no se exhibe si no lo necesita. Así ha conquistado cuatro mundiales y construyó su mística. Eso sí, en la necesidad es capaz de jugar bien. De repente, es capaz de fabricar ocasiones a borbotones.

Bajo presión, Italia es un león ingobernable. Con 2-1, Skrtel sacó bajo palos un zurdazo de Quagliarella. Di Natale marcó en fuera de juego el que hubiera sido el empate a dos. De inmediato, Cannavaro se tragó un fuera de banda sacado al espacio que Kopunek transformó en un toque delicado por encima de Marchetti.

Italia, tan táctica y tan rigurosa, cayó en una trampa impropia de su genética. Se va porque no tuvo ni al portero, ni la defensa, ni al mediapunta, ni al goleador de siempre. No tuvo un Zoff o un Buffon, ni un Scirea ni al Cannavaro de hace cuatro años. Montolivo está en proyecto. Sólo pudo disfrutar de Pirlo en la agonía de ayer. No tuvo un Totti, ni un Baggio, ni un Del Piero. Menos un Paolo Rossi.

El campeón cayó con una selección apañada. Mucho orden, un talento, Hamsik, imperial en la dirección de las contras, un revoltoso como Stoch y un goleador subido a un tanque: Vittek. Con eso, hizo historia.

Eslovaquia: Mucha, Pekarik, Skrtel, Durica, Zabavnik, Strba (Kopunek, m.87), Kukca, Stoch, Jendresik (Petras, m.90+), Hamsik y Vittek (Sestak, m.90+).

Italia: Marchetti, Zambrotta, Chiellini, Cannavaro, Criscito (Maggio, m.46), Pepe, De Rossi, Montolivo (Pirlo, m.55), Gatusso (Quagliarella, m.46), Ianquinta y Di Natale.

Goles: 1-0, m.25: Vittek. 2-0, m.73, Vittek. 2-1, m.81: Di Natale. 3-1, m.89: Kopunek. 3-2,m. 90+: Quagliarella.

Árbitro: Howard Webb (Inglaterra). Amonestó por Eslovaquia a Strba, Mucha, Pekarik y Vittek y por Italia a Cannavaro, Pepe, Quagliarella y Chiellini

Incidencias: partido disputado en el estadio Ellis Park de Johannesburgo ante 53.412 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones y 17 grados a la hora del inicio del encuentro.