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Jefe por casualidad

La baja de Ballack relanza a Alemania y a Schweinsteiger

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'Hasta donde yo sé, el puesto de Schweinsteiger está en la banda', dijo tajante Ballack tras un amistoso disputado con Argentina en el mes de marzo. La prensa alemana, que conoce el ego de Ballack, quería pulsar su opinión sobre su nuevo escolta en el centro del campo. Una posición en la que en este curso Van Gaal había hecho resucitar al futbolista alemán más completo del último lustro. Aunque en aquel partido en Múnich, Löw le dio unos minutos a Schweini(cerdito en alemán) junto a Ballack, sus planes para el centro del campo en este Mundial se ajustaban a las exigencias egoístas de su capitán.

Ballack pretendía jugar con un obrero a su lado, un tipo gris como Frings que le hiciera el trabajo sucio y le permitiera lucir y descolgarse en ataque. La ya lejana ausencia de Frings de la selección en su día causó una disputa entre Ballack y Löw, pero éste lo contentó con Rolfes, un tímido picapedrero que corre, juega y calla.

Primero se lesionó Rolfes y luego, Ballack. A pocas semanas del inicio del Mundial, Löw se vio obligado a entregarle el mando del centro del campo a un futbolista que ya le había reclamado la partitura y le había dado un no rotundo como respuesta. Hoy, Alemania se congratula del fútbol de su selección, con Schweinsteiger como cabeza pensante y Khedira como escudero de jugador del Bayern. 'La pérdida de Ballack fue un golpe de suerte. Si no se hubiese lesionado, Schweinsteiger no sería tan grande, tendría que ser uno más detrás de él. Pero ahora no tiene que serlo y puede utilizar todo su gran potencial. Para mí es hasta ahora el mejor jugador del Mundial', ha confesado Schuster en el periódico Tz de Múnich.

'Es positivo que esté aquí, es nuestro capitán, pero tiene un perfil bajo y no interfiere en el equipo'

El pensamiento de Schuster lo hacen suyo muchos alemanes. Ballack era (es) respetado en el vestuario por su trayectoria, pero nunca fue demasiado querido. Era un líder autoritario, que se imponía por su personalidad caciquil, pero no por su carisma. Se presentó en Suráfrica antes del partido con Argentina para dar ánimos y proseguir con su rehabilitación con los médicos de la selección. Ahora corretea junto al resto de jugadores, pero no pasa de ahí. Por dos días consecutivos, la prensa alemana ha preguntado inquieta por el rol de Ballack ahora que convive con el equipo. El lunes le inquirieron a Klose y ayer a Schweinsteiger, que estuvo diplomático y seco: 'Es positivo que esté aquí, es nuestro capitán, pero tiene un perfil bajo y no interfiere en el equipo'.

La ascendencia de Ballack sobre el vestuario de la selección y sobre Löw se mantenía, pero las dudas sobre su rendimiento afloraban con frecuencia. A sus 32 años, ya no puede ejercer de doble seis como dicen en Alemania a los organizadores con llegada y recuperación. Ballack quería despuntar de 8 en su último Mundial, lucir su disparo y su precisa patada en largo, pero no sacrificarse porque el físico ya no le da para 90 minutos de ida y vuelta. Su regreso a Leverkusen ha iniciado la cuenta atrás de sus días en activo. Sin Ballack, Alemania también se ha desprendido de su sombra de gafe y dePoulidor del fútbol internacional. Se perdió la final del Mundial 2002 por sanción un par de meses, después de haber caído en la final de la Liga de Campeones con el Bayern Leverkusen ante el Real Madrid. Ya en el Chelsea, también se le escaparon, en el partido decisivo, los títulos de la Champions y la Eurocopa, ambos en 2008.

'Estoy muy agradecido a Van Gaal y a mis compañeros que me han ayudado en esta nueva posición. Antes, en elBayern, con Hargreaves,Jeremi y Ballack no podía jugar ahí', explica Schweinsteiger. Su salto al rol del organizador, que ejerció como juvenil, ya lo había intentado Magath en 2007, pero fue destituido y reemplazado por Hitzfeld, que le devolvió a la banda.Por entonces ya había dejado de decir cosas como 'es más importante meter un gol que el sexo' o 'era mi prima la que estaba en el jacuzzi del vestuario'. 'Ahora quiero ser un jugador de fútbol y no una estrella del pop', fue su última confesión.