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Kanouté y Navas son las aspirinas

El Sevilla vence al Rangers y pasa como líder (1-0)

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Kanouté es la etiqueta del Sevilla. Es el sello de calidad, la denominación de origen de ese desmelene que ha sido el juego del equipo en los últimos años. Ayer reivindicó su parte importante en esta historia. Se había llevado muy pocos párrafos en lo que se ha consumido de temporada; los goles de Luis Fabiano y la llegada de Negredo le habían quitado purpurina. Sin achaques, su presencia en el campo marca a fuego los partidos. Aporta eso que tanto se había añorado en las últimas semanas: alternativas. Opciones distintas cuando el rival se cierra y le pone los grilletes a los extremos.

Es la segunda voz, el que desenreda una noche con un control de balón circense, el que oxigena en la media punta. El punta de Malí es la letra pequeña del contrato, a veces se desatiende, pero en muchas ocasiones es lo más importante. En un Sevilla que no está para muchos trotes, su circuito, siempre entre líneas, le aportó miligramos de paracetamol a un equipo griposo.

El africano y el extremo se hacen cargo de la mejoría en el juego

Hacía falta eso para desmontar la estrategia tan miedica con la que el Glasgow Rangers se plantó en el Pizjuán. Aún en la memoria el maremoto de la primera vuelta en Escocia, los gaiteros llegaron sin ganas de irse con otro goleada. Lo mismo que costó tanto ante el Málaga lo descifró Kanouté al minuto al acunar la pelota con una maniobra de orfebre.

La noche sirvió también para recuperar al mejor Navas después de un par de semanas grises. Al 7 del Sevilla ya le tienen bien rastreado todos los rivales. Por su banda siempre hay alistada una brigada con el encargo de tacharle del partido. Así que él se perfila un poco más hacia el centro para encontrar el sitio en el que arrancar con su estampida. Si no lo consigue, hasta es capaz de proponer un cambio de banda con su vecino del lado contrario.

El equipo escocés mostró una cara muy dócil hasta el minuto 85

Kanouté, Navas y el resto del equipo se articulan mejor cuando Zokora pone las bisagras. Garantiza cobertura y potencia en la arrancada. Anoche estuvo a punto de conseguir un gran gol en un disparo salvaje que se estrelló en el poste.

El Sevilla encontró su noche medicinal ante un rival muy timorato, que se estiró con mucho peligro en los últimos cinco minutos. La única tarea por hacer es curar la taquicardia que tiene como loco a Negredo. Es la primera vez que convive con una sequía tan prolongada.