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Kun al cuadrado

Dos goles de Agüero en media hora sentencian a un rácano Deportivo

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Cuando Quique introduce la mano en la chistera, únicamente él conoce qué truco se dispone a ejecutar. Y, cualquiera que sea, se equivoca. Porque el actual Atlético no tiene secretos. Para lo bueno y lo malo, es un grupo transparente y sin dobleces. Un equipo correcto, bueno a ratos, que lo último que necesita son constantes vaivenes en la alineación. La única magia auténtica viaja en las botas de Agüero y, a partir de ahí, simplemente se trata de ser coherente con el fútbol y honesto con los futbolistas.

Este Atlético será lo que quiera el Kun. O, mejor, lo que pueda. El sábado exhibió todo su repertorio. En el primer gol tiró de potencia para humillar a Seoane. Creyéndose en fuera de juego, el argentino pisó dos veces el freno en su carrera hacia el área y, en ambos casos, volvió a arrancar por delante del defensa con el balón cosido a la bota. En el segundo lució picardía y clase para, a la velocidad de la luz, procesar la salida de Aranzubía, hacerle un amago sutil y cruzarle el balón hacia el lado contrario.

Para entonces, el Deportivo de Lotina ya se había puesto colorado en cada ataque rival. La defensa coruñesa, espesa por poblada -cinco jugadores- y débil por lenta, chirrió en cada acometida local. Empeñados los gallegos en adelantar la línea, sus rápidos rivales se dieron un atracón sin necesidad de forzar. Con la sencilla naturalidad de la lógica.

Porque el Atlético es la atormentada figura de Forlán, unos días certero e impecable y otros, como este sábado, desafortunado. Aranzubía le detuvo un penalti (minuto cinco), una falta y el 7 estrelló un par de claras ocasiones en el cuerpo de otros tantos defensas. En noches así, el uruguayo se va aturdiendo progresivamente y acaba desquiciado. Todo lo contrario que Reyes, cada día más estelar, al que únicamente hay que situar en la banda y pedirle que hurgue en las defensas contrarias con sus galopadas, diagonales y pases a la espalda como puñales.

Para que el Atlético funcione con solvencia es imprescindible dibujar una defensa sólida y equilibrada. Dejarse de movimientos constantes, dar confianza a quienes ya no tienen nada que demostrar —caso de Domínguez— y encajar de una vez por todas una pieza como Filipe Luis, un proyecto de lujo si comienza a carburar como se atisbó contra su ex equipo. Se trata de poner de acuerdo a los dos laterales y, con método, dejar claro que si sube el brasileño, Ujfalusi debe moderar sus cabalgadas por la banda. Y viceversa. Nada más.

Tampoco exige un conjunto como el rojiblanco una tesis futbolística en el centro del campo. Certificada la capacidad de Reyes y Simao en las bandas, y toda vez que no se atisba un creador puro, basta con gestionar los centrocampistas existentes y componer una pareja que, como hizo la formada por Tiago y Luis García, se multiplique en labores de contención y colabore en ataque.

Suena aburrido, pero en realidad se trata de la efectividad de lo sobrio. Cada uno en su sitio, cumpliendo con pulcritud, echándose preferentemente en brazos del contragolpe -arma histórica y letal del Atlético- y disfrutando de la fantasía de Agüero.

Conviene, eso sí, no dejarse llevar por la complacencia del trabajo bien hecho y tirar la mitad del partido. Tras el descanso, el Atlético sesteó. Le regaló al Deportivo césped y pelota, se ordenó en su mitad y esperó silbando. Se agazapó a la caza de algún contraataque, pero el acomodo acabó por tornarse bostezo, pitos de desaprobación de la grada incluso, hasta que el partido expiró, únicamente animado por las apariciones del Kun.

Atlético (2): De Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, Filipe Luis; Tiago, Raúl García (M. Suárez, m. 83), Reyes (D. Costa, m. 85), Simao; Kun y Forlán (Mérida, m. 79).

Deportivo (0): Aranzubía; M. Pablo, Aythami (J. Domínguez, m. 46), Colotto, Lopo, Seoane; A. Tomás, J. Rodríguez (Valerón, m. 82), Saúl, Urreta (Adrián, m. 66); y Lassad.

Goles: 1-0. M. 8. Pase de Reyes, Kun gana en carrera a Seoane, sienta a dos defensas y bate con la zurda a Aranzubia. 2-0. M. 35. Pase de Raúl García a Kun, que entra en el área, amaga y marca.

Árbitro: Estrada. Amarilla a Perea, Aranzubia, M. Pablo, J. Rodríguez y Lopo.

Vicente Calderón: 30.000 espectadores. Minuto de silencio por el fallecimiento de Marcel Domingo, ex portero y ex entrenador rojiblanco.