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Kun el despiadado

Agüero da el triunfo al City en el minuto 93 ante un Villarreal muy digno.

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Marcó Agüero tres minutos después del 90, apenas siete segundos antes de que el árbitro pitara el final, y Mancini explotó. Con su eterna bufanda albiazul enrollada al cuello, alzó los brazos, saltó y gritó como un poseso al negro cielo de Manchester. Es mezquino pero lógico. Tiene entre manos un puñado de excelsos futbolistas y acostumbra a mendigar resultados, a esperar la chispa de alguno de sus muchos genios para arañar un triunfo, cuando no un empate. Fue el Kun quien le alegró la noche al entrenador italiano y el que ejecutó de forma injusta y despiadada a un Villarreal más que digno.

El City tiene hechuras de equipo grandioso, pero el sastre que debe vestirlo, Mancini, parece incapaz de dibujar un patrón adecuado en el que combinen con eficaz elegancia las telas preciosas que habitan en su vestuario. Tan extensa nómina de estrellas asusta más por escrito que en vivo sobre el césped. Y aún así, son temibles.

Desde el caos, fiado al poderío de Touré y a la clase de Silva, el City no se descompuso con el madrugador gol de Cani. Los amarillos aprovecharon un exceso de confianza del propio Silva al ceder un balón atrás en el inicio de un ataque inglés para plantarse ante Hart y marcar. Más que dolerle, fue una bofetada que despertó a los azules.

Con escaso orden, sin mucho concierto, un par de asociaciones entre Silva y Nasri hicieron reflexionar a los de Garrido. Y de la reflexión nacieron las dudas. Bajo el aguacero, el Villarreal se fue encogiendo hasta empequeñecer. Las imprecisiones, las malas salidas de la pelota desde la defensa y la creciente confianza del City acabaron cercando al conjunto español. Un puñado de meritorias cabalgadas del joven paraguayo Hernán Pérez fueron insuficientes para frenar el ímpetu británico.

Touré dio un par de pasos hacia adelante -una especie de estampida física y arrolladora-, Silva se dejó caer a la derecha y el Villarreal se vio desbordado. El empate, merecido, llegó en el peor momento y de la forma más dolorosa: en el minuto 42 y obra de Marchena en un intento de despeje raso.

El descanso, sin embargo, fue un bálsamo para los castellonenses. Heridos tras un comienzo de temporada áspero y deprimidos por el tanto del empate, el Villarreal no bajó los brazos. Al contrario. Regresó al césped con el orgullo de equipo dispuesto a asombrar de nuevo a Europa. Bruno y Borja Valero desentumecieron la brújula que portan en sus botas, el control del partido se equilibró y a cada ataque local se sucedía un contragolpe visitante.

Emergió también Gonzalo, poderoso y seguro en el eje de la defensa. El argentino se manejó con firmeza y, en las contadas ocasiones en las que fue superado, apareció Diego López, autor de tres intervenciones decisivas. El Villarreal no volvió la cara y respondió cada ataque del City con una aproximación al área inglesa. Todo apuntaba al empate, pero surgió el Kun. Recuperado de una lesión, fue suplente, jugó media hora discreta y, al final, se presentó en el área y mató el partido.

M. City (2): Hart; Zabaleta, Kompany, Lescott, Kolarov; De Jong (Agüero, m. 61), Y. Touré, A. Johnson (Barry, m. 39); Silva, Nasri (Milner, m. 79) y Dzeko

Villarreal (1): Diego López; Zapata, Marchena, Gonzalo, Catalá; Bruno; Hernán Pérez (Mubarak, m. 79), Borja Valero, De Guzmán (Gullón, m. 87), Cani (Mario, m. 81); y Rossi

Goles: 0-1. M. 3. De Guzmán recupera tras un error de Silva en la salida del balón, cede para Rossi, quien dispara con la zurda; Hart despeja y Cani recoge el rechace y marca. 1-1. M. 42. Centro de Kolarova desde la izquierda y Marchena marca en propia puerta al intentar despejar. 2-1. M. 93. Kun remata en la raya de gol un centro desde la derecha.

Árbitro: Kralovec (CHE). Amarilla a Catalá, Rossi y Mario.

City of Manchester: 48.000 espectadores.