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La leyenda negra de París

Aunque el jeque del PSG se impaciente, París no es la única gran capital europea que nunca ha ganado una Champions: Roma, Berlín o Moscú tampoco lo han hecho, y Londres celebró la primera el año pasado

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Hace 58 años, se creó en París la Copa de Europa. La idea partió en la famosa redacción de L'Equipe. Su precursor fue Gabriel Hannot, un ilustre periodista parisino, que jamás hubiese imaginado que en 2013 el París Saint Germain, el equipo de su ciudad, nunca hubiese ganado este título. Es más, la cosa aún puede ser peor: el PSG ni siquiera ha llegado jamás a una final. Un dato que el jeque Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani quiere solucionar por la vía rápida. De hecho, su primera pregunta en voz alta, nada más ver el palmarés del club, fue: '¿Por qué una ciudad como París nunca ha tenido un equipo realmente competitivo?' Para solucionarlo ya lleva gastados cientos de millones de euros en menos de dos años.

El pasado, sin embargo, no siempre tiene la culpa. Se puede aceptar que es extraño que una ciudad como París no haya ganado ninguna Copa de Europa. Pero eso no implica que sea la única cenicienta del viejo continente. También es raro que Roma, donde juegan el Lazio y la AS Roma; Moscú, donde el Spartak ha tenido épocas fortísimas, no tengan ningún título. Y no sólo esas capitales. También se pueden sumar otras como Bruselas, Atenas o Berlín, incapaces de catar una sola Champions en 58 años de historia. Un dato que prueba la dificultad de este torneo que inventó Gabriel Hanot: el hecho de que el Barcelona haya ganado tres de las últimas siete ediciones o de que el Madrid sume nueve Copas de Europa de las 57 posibles no significa que sea fácil.

Es más, hay otro dato lo suficientemente contundente. En otra gran capital como Londres el título no aterrizó hasta el año pasado con el triunfo del Chelsea frente al Bayern Münich. Hasta entonces ninguno de los otros grandes equipos londinenses (entre los que figuran Arsenal o Tottenham) había sido capaz de traer el triunfo de la Champions a la capital británica. ¿Por qué razón? En 2003, cuando el multimillonario magnate ruso Roman Abramovich compró por 170 millones de euros el Chelsea, vino a decir que su dinero iba a solucionar rápidamente este problema.

Al final, después de gastar dos mil millones de euros en fichajes, ha tenido razón. Pero tuvo que esperar nueve años y ni siquiera el paso de Mourinho (el hombre que, por lo visto, ha ganado Copas de Europa en todas partes) fue suficiente en su momento. El título, casualidades del destino, cayó con un interino Roberto Di Matteo de entrenador.

Por lo tanto, no se sabe donde está el secreto de la Champions, la antigua Copa de Europa de Gabriel Hanot. El jeque del PSG estima que se puede comprar con dinero y su revancha comienza esta noche en el partido frente al Barça. Pero no está claro que en Europa el dinero siempre lleve razón. Jorge Pinto daCosta, el presidente del Oporto, ha ganado dos Champions a pesar de vender cada verano a sus mejores futbolistas.

Hay casos, incluso, más graves como en 1991 cuando el Estrella Roja de Belgrado ganó el título en plena guerra de los Balcanes. Y eso por no hablar del Steaua de Bucarest en 1986, con el cien por cien de futbolistas rumanos en su equipo. O de equipos bastante menores a nivel internacional como el Nottingham Forest, el Aston Vila, el PSV Eindhoven o el propio Hamburgo que, por cierto, es el equipo de la ciudad en la que nació la actual canciller alemana, Ángela Merkel. Allí se demostró que no hace falta una gran fortuna para ganar una Copa de Europa. A veces, simplemente, es cuestión de colocarse todos debajo del larguero como hizo el Chelsea la temporada pasada.