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El llanto de Alonso

El español desvela que se emocionó "por todo lo que ha trabajado el equipo"

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'Sí que se me han escapado algunas lágrimas con los ingenieros porque sé cuánto han trabajado y cuánto lo sienten'. La confesión de Fernando Alonso resume el dolor vivido en el seno de Ferrari por un título que se escapó en el último suspiro. 'Estoy triste en este momento, pero en un par de horas la sensación va a cambiar. Vas a ver las cosas desde un punto de vista mucho más general: cómo ha ido el año, los pasos adelante que se han hecho...', agregó el español.

Alonso resumió su primer año en Ferrari: 'Nunca sabes lo que vas a encontrar. Llegar a grandes equipos supone también un reto muy grande, tienes que entrar con buen pie. Me ha ido muy bien todo desde el primer día. Me encuentro muy a gusto con ellos y ellos conmigo, y trabajar ha sido muy fácil gracias a esa unión y a ese trabajo en equipo. Hemos hecho un trabajo por encima de las expectativas que teníamos a mitad de año. Hace cuatro meses nadie pensaba que íbamos a estar en la última carrera liderando el campeonato y estamos ahora con mucha más fuerza para el futuro, porque si en este primer año hemos podido hacer lo que hemos hecho, seguramente en los próximos años nos espera una relación fructífera'.

De ahí la ovación que mecánicos e ingenieros le dieron al asturiano cuando, tras cruzar la meta, llegó a boxes. 'Siempre son más las sensaciones que tienes con el equipo que las que tienes cuando estás solo, te bajas del coche, llegas a tu habitación o te cambias reflexionó Alonso. Piensas que has hecho todo lo que has podido, peleado desde la primera vuelta en Bahrein hasta la última en Abu Dabi, y has estado muy cerca. Pero luego, cuando ves a toda la gente que ha trabajado contigo, te emocionas y se intentará el año que viene'.

En cuanto a la carrera, asumió su responsabilidad: 'La parada de Webber nos puso en una situación que o cubríamos la posición con él, porque corría más rápido que nosotros con ruedas duras nuevas, o la cubríamos con Petrov o con Rosberg. Y decidimos hacerlo con Webber. Supongo que hacer lo mismo que Button, no parar, hubiese sido suficiente. Pero a posteriori la estrategia siempre es más fácil'.

Y se despidió con un mensaje claro y una inevitable puya a McLaren: 'Me levanto con una sonrisa y no es por los resultados o por lo bien o mal que vayan las carreras. Es por ese tipo de detalles del equipo como la ovación de antes. En 2007 (en McLaren) perdí el campeonato quizás con el mejor coche y no hubo ningún gesto. Y este año hemos luchado por un campeonato a tope y con este tipo de gestos de cariño, de unión, que hay en Ferrari ya dije en Corea que 2010 iba a ser un año inmejorable'.