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Llorente redime una siesta

España se echa a dormir tras ponerse 0-2 y acaba ganando con agonía tras el empate escocés

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Otra vez Llorente al rescate. El último recurso de La Roja, el menos ajustado a sus características, pero últimamente el más letal. Cuando la contienda se había torcido, después de que Escocia hiciera pagar a la selección la siesta que decidió pegarse tras el 0-2, Del Bosque acudió a la vieja fórmula de los centros bombeados sobre el área y los centímetros para rematarlos. A Llorente, que tiró de físico y astucia para hacerse notar enseguida. No marcó con la cabeza, pero resolvió con su pierna derecha. España sigue ganando.

Llorente le quitó el protagonismo que parecía destinado a Villa. Sobre todo porque el asturiano se sacudió la ansiedad. O eso creía. Porque alcanzó al fin a Raúl en lo más alto de la historia como máximo realizador de la selección. Lo hizo por la vía aparentemente más segura, de penalti, aunque no participó en la jugada que lo propició. Fuera de esa acción a pelota quieta, el Guaje siguió atascado. Perdonó a la portería en jugadas que antes ajustaba sin piedad, con la derecha, con la cabeza y con la izquierda. De nuevo le faltaba la puntería y el aire. El punto de penalti no le liberó de su angustia. Luego siguió fallando. Incluso a tres metros de la raya de gol.

Escocia no fue un rival demasiado diferente a los que se ponen últimamente delante de España como quien acude al paredón. Exigió otro ejercicio de repertorio y paciencia. Lo de siempre: una defensa masiva, con todo, mayores (Weir, 40 años) y niños (Dorrans, 23) viviendo empotrados en un área. Y quizás, como novedad, repentinas y confusas carreras alocadas a la contra que los defensas españoles (y ya van unos cuantos días dudando) no supieron contestar.

A la campeona de todo le tocó otra vez no desesperarse, buscar grietas, o fabricarlas, tacita a tacita. El mejor en la búsqueda, en los tramos que el partido estaba aún crudo, fue Xabi Alonso, que regresó al equipo dando voces, fantástico, dejando sobre el área lejanos y milimétricos pases de ruptura a la espalda de los escoceses. Un par de ellos fueron simplemente maravillosos, dos ocurrencias prodigiosas que Villa y Silva, pese a su excelente movimiento de desmarque, no acertaron a encumbrar.

Aunque todo el equipo se aplicó en la percusión, en la búsqueda de fórmulas con las que perforar la muralla por abajo y al toque, fue una simple olla (suerte que suena fea en estos tiempos de fútbol sublime de La Roja), que Ramos voleó sobre una mano rival, lo que abrió la persiana.

España encontraba al filo del descanso el primer gol, la frontera que suelen separar sus jornadas de trabajo de sus paseos militares. O sea, más bien pronto (en sus últimos ocho partidos sólo había marcado una vez en el primer tiempo). Pero la segunda parte no resultó un placer. El campeón confundió quedarse sin urgencias con dormirse y lo pagó.

Alcanzó el 0-2 y se echó una siesta que Escocia arruinó en dos zarpazos. España tuvo que volver a empezar, buscar otra vez las esquinas a una defensa fortificada. Y ya sin paciencia, con prisa y angustia. Con más voluntad que ideas. A Del Bosque sólo se le ocurrió una: Llorente y sus centímetros. Y le bastó.

Escocia: McGregor; Bardsley, Weir, McManus, Whittaker; McCulloch Adam, m.46); Dorrans (Mackie, m.80), Fletcher, Morrison (Maloney, m.87), Naismith; y Miller.

España: Casillas; Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila;Busquets (Marchena, m.90), Xabi Alonso; Silva (Llorente, m.75), Cazorla (Pablo, m.70), Iniesta; y Villa.

Goles: 0-1. M.44. Villa, de penalti cometido por Whittaker, al que una volea de Ramos golpeó en la mano. 0-2. M.55. Iniesta coloca con clase en un rincón el rechace de un tiro de Cazorla. 1-2. M.58. Naismith, de cabeza en plancha. 2-2. M.66. Naismith hace la pared con Fletcher y Piqué marca su centro en propia meta. 2-3. M.79. Llorente, con la derecha, tras un centro bombeado de Capdevila.

Árbitro: Busacca (Italia). Expulsó a Whittaker (m.89), por doble amonestación. Amarilla a Miller.

Hampden Park: 52.500 espectadores.