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La locura roja invade Madrid

Cientos de miles de peronas salen a las calles de la capital para recibir y homenajear a los campeones del mundo. Pepe Reina vuelve a convertirse en el amo de la fiesta y presenta uno a uno y con una dedicatoria personalizada a todos sus compañe

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Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí. Al grito de 'campeones' una marea roja ha invadido Madrid. La capital se ha echado a las calles para dar un baño de masas a los héroes de Johannesburgo, los campeones del mundo de fútbol. 

Cientos de miles de personas abarrotaron el recorrido histórico del autobús de la selección para celebrar el triunfo en el Mundial de Suráfrica. El trayecto comenzó tras los actos de protocolo de turno con los recibimientos de Zapatero en Moncloa y la del rey en el Palacio Real para acabar en la explanada del Puente del Rey, al lado del río Manzanares donde Ketama, David Bisbal, David Bustamente y Hombres G, entre otros, amenizaban la espera. 

Reina presentó con una dedicatoria personalizada a cada uno de sus compañeros

Los jugadores dieron rienda suelta de su alegría nada más subirse al autobús. La comitiva inició su andadura minutos después de las 20,00 horas al adentrarse por la calle Princesa. Con varias horas de retraso, los jugadores subieron en torno a las 23:20 horas al escenario preparado en Puente del Rey. Antes de la traca final, hablaron Casillas, Albiol, Villa y Del Bosque.

Sin embargo, el espectáculo no estaba completo hasta que el micrófono llegó a la manos de Pepe Reina. El portero, como ya hicera en la celebración de la Eurocopa 2008, se hizo el amo de la fiesta y, una vez más, sorprendió a todos con su ingenio. Reina presentó uno a uno a todos sus compañeros con una dedicatoria personal para cada uno de ellos. Seguramente, el momento más destacable fue cuando al presentar a Cesc Fábregas, varios jugadores aparecieron por detrás y enfundaron al jugador del Arsenal contra su voluntad una camiseta del F.C. Barcelona (en directo la retransmisión de Público.es de la celebración de la selección).

El avión de Iberia con los flamantes campeones del mundo aterrizó alrededor de las 15,00 horas en el aeropuerto madrileño de Barajas y minutos después el capitán Iker Casillas y el seleccionador Vicente del Bosque hacían su aparición en la puerta del avión para mostrar la Copa del Mundo; un momento inolvidable para el fútbol español.

'Han ganado por ser los mejores, por jugar en equipo', declaró Zapatero

Sobre las 18,00 horas, la familia real al completo recibió a los jugadores en el Palacio Real. El rey Juan Carlos dijo estar orgulloso del equipo y dio una especial enhorabuena a Del Bosque por juntar y dirigir a este equipo campeón. Destacó asimismo el espíritu de la selección, a la que definió como un 'ejemplo a seguir' y a la que dio las gracias por 'hacer realidad los mejores sueños'.  Los jugadores, vestidos con camiseta roja y pantalón de chándal, le regalaron la elástica de la selección con la estrella de campeón mundial firmada por todos. 

'Sois un ejemplo de esfuerzo y espíritu de superación para las nuevas generaciones', dijo el monarca, para quien la selección también demuestra 'la capacidad que tiene España para lograr juntos los éxitos' que se propone.


Los jugadores de la selección española, nada más aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas

Con media hora de retraso según la hora prevista, la expedición procedente de Suráfrica llegaba al Palacio de la Moncloa para ser recibidos por José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno abrazó uno a uno a todos los futbolistas. Zapatero no desaprovechó la ocasión y no pudo evitar alzar y posar con la Copa para deleite de todos los fotógrafos.

'Si lo sé, no marco el gol', dijo un Iniesta abrumado por la calurosa recepción en Moncloa 

El primero en hablar fue Del Bosque, que apenas pudo dirigirse a la multitud congregada -funcionarios con sus familiares y varios ministros del Ejecutivo- ante los gritos ensordecedores de 'Vicente, Vicente'. El seleccionador extendió el éxito 'a toda la familia del fútbol', desde el club más humilde a los más grandes, y compartió el momento con su hijo Álvaro, con síndrome de Down. Cumpliendo la promesa que le hizo en su día, Álvaro recibió la copa de mano de los jugadores nada más llegar a la Moncloa y después se subió como uno más al autobús junto a su padre y a todo el equipo para recorrer Madrid. 

Posteriormente, tomó la palabra Casillas que agradeció el apoyo recibido por la afición española. El capitán recordó que 'el nombre de España va estar durante cuatro años en lo más alto del mundo', después de declarar que 'tengo la suerte de poder representar a estos grandes jugadores y a esta panda que... me voy a ahorrar lo que iba a comentar porque hay muchos niños pequeños aquí para que me escuchen'.

Zapatero, por su parte, dio la enhorabuena a los campeones después de botar junto a ellos en el escenario y tuvo un recuerdo especial para las generaciones anteriores de futbolistas españoles. 'Han ganado por ser los mejores, por jugar en equipo, por el juego limpio y por esa buena actitud y saber estar en el campo y fuera del campo', añadió.

Asimismo, y después de recordar el 'paradón de Iker a Robben', quiso destacar a un jugador más por su 'talento y calidad humana', Andrés Iniesta. El manchego, abrumado y empujado literalmente por sus compañeros, alcanzó a decir: 'esta copita es de todos vosotros' tras bromear con un 'si lo sé, no marco el gol'.

El Airbus A-340/600 que trajo a todo el equipo salió desde Johannesburgo a las 04.50 hora local y llegó a Barajas a las 14.38 horas. En el mismo, junto a los integrantes de la selección española, se desplazaron también familiares y amigos de técnicos y jugadores, dirigentes y personal de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y gran parte de los periodistas españoles que han seguido el Mundial junto a la selección.

Tras tomar tierra, el avión de la Roja, con una bandera de España saliendo por la ventanilla del piloto, se dirigió a la zona del antiguo pabellón de Estado del aeropuerto, donde era esperado por varios centenares de representantes de los medios informativos acreditados para cubrir la llegada de los campeones del mundo.

Nada más llegar el avión, el comandante asomó sendas banderas de España por la ventanilla del aparato, que lucía el lema 'Orgullosos de nuestra selección. Campeones'. Con banderas y camisetas de la selección española, empleados de AENA, de las compañías aéreas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado, entre otros, aguantaron bajo un fuerte sol la llegada de los futbolistas en la plataforma de Barajas, mientras coreaban consignas de celebración de la victoria y hacían sonar las vuvuzelas.

A las 15,00 horas se abrió la portezuela del avión e Iker, acompañado por Vicente Del Bosque, salió con el trofeo. Luego desfilaron el resto de los jugadores, todos muy sonrientes y felices. Inmediatamente se subieron a un autobús que estaba al pie del avión para dirigirse al hotel Barajas, donde comieron y descansaron un par de horas antes de empezar la gran celebración.

Los futbolistas fueron recibidos por dos grandes carteles de 42 metros con el lema 'Bienvenidos a un país más feliz. ¡Gracias!', instalados por una marca de refrescos. Al aeropuerto también se acercaron el presidente de Iberia, Antonio Vázquez, compañía con la que viajó la selección, que ha elegido para este avión una 'tripulación de excepción', con el comandante José Antonio Revuelta, con más de 17.500 horas de vuelo, para pilotar este 'vuelo histórico'. 

Ramos, Reina y Villa se dedicaron a despertar a todos los pasajeros del avión

Al aeropuerto de Barajas habían llegado primero los primeros aviones con los aficionados que presenciaron la final. Se confundieron con los que se acercaron a la terminal desde desde numerosos puntos del país para ver a los héroes de Johannesburgo. El estridente sonido de las vuvuzelas tomó la terminal cuando desembarcaron los aficionados.

Pero los que se acercaron al aeropuerto apenas pudieron verlos: los jugadores se dirigieron sin pasar por la terminal a un hotel cercano al aeropuerto madrileño para descansar un par de horas antes de dirigirse al Palacio Real.

'Aquí no duerme ni dios'. Con un reproductor de música a todo volumen, coreadas las canciones por una reducida conga de cuatro campeones del mundo, Villa, Ramos, Reina y Xavi, deslizándose festivamente por los pasillos del avión, dormir representaba una quimera en cielo africano a las cinco de la mañana. Pero los jugadores molestaron menos de lo que fueron molestados. El pasaje, poblado en su mayoría por periodistas, les obligó continuamente a firmar autógrafos y hacerse fotografías En cuanto asomaban de su compartimento de primera clase, armado de cómodas y anchas butacas en las que no conciliar el sueño era casi una ofensa, los jugadores eran asaltados. La Copa del Mundo también fue muy solicitada para las instantáneas.

Xabi, Javi Martínez, Cesc e Iniesta se animaron a formar pequeñas tertulias con los plumillas. El manchego tenía ganas de ver repetido por televisión su gol. 'Me han dicho que ha estado bien, ¿no?', se limitaba a decir sin concederse demasiada importancia. Casillas también habló con la canallesca. Y durante los 8.500 kilómetros que separan Johannesburgo de Madrid, Drácula, como han empezado a llamarle los compañeros, frecuentó las visitas ya nada furtivas al asiento de su novia periodista. Los demás apenas abandonaron su restringida zona business, donde, al principio, corrió alcohol, música y alegría.

Durante seis horas no hubo ruidos, luz ni movimientos. Y al final, el jaleo lo montó de nuevo la prensa, al grito del 'tengo el corazón contento' que ha convertido en himno en Suráfrica y una escandalosa guerra de almohadas. El comandante, gustándose al micrófono, también tuvo su rato de gloria. //JOSÉ MIGUÉLEZ