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Lorenzo, cosecha del 99

El español consigue la victoria en Mugello después de una gran remontada en la segunda parte de la carrera, con Dovi, 2º y Stoner, 3º. La vuelta a una configuración de la moto más parecida a la del año pasa

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Con el dorsal uno, pero con el corazón de su viejo 99 y una moto con un parecido razonable a aquella que le glorificó el año pasado con el campeonato del mundo de MotoGP. Esa fue la receta ganadora de Jorge Lorenzo en el Gran Premio de Italia. Llegado este punto de la temporada, su equipo de confianza ha optado por desandar parte del camino. Retroceder unos meses. Resetear su máquina a la última versión que funcionó de manera adecuada como si de una computadora se tratara. Los estrenos de este curso habían quebrado la confianza del balear así que la decisión era evidente.

El botín de Mugello confirma que el planteamiento era el idóneo. Lorenzo obtiene su primera victoria tres meses después de aquella que consiguió en el circuito de Jerez. Además, le lima nueve puntos a Casey Stoner en la clasificación del campeonato después del tercer puesto del australiano. La diferencia ya es menos que una carrera: 19 puntos con todavía diez grandes premios por disputar.

Sólo 19 puntos separan al balear del australiano en la clasificación

Fue un mero accidente que el peso pesado de Yamaha partiera desde la segunda fila de salida. En el último simulacro con las condiciones de carrera había sido capaz de batir el récord del circuito. Tenía el ritmo y la sensaciones, pero se alejaron cuando la lluvia decoró la sesión que define el orden de partida.

Su primer acelerón ya le catapultó hasta la rueda trasera de Stoner. Este año ya ha dado muestras sobradas de que las arrancadas no tienen muchos secretos para él. La climatología también le echó una mano. Calor, sol; condiciones ideales para repetir sus mejores tiempos del sábado.

Muy poca sal tuvieron los primeros giros. La prueba está demasiado compartimentada. Adelantamientos hubo sólo unos pocos. Stoner se despegó en busca del triunfo. Dovizioso y Lorenzo le perseguían. Simoncelli se derretía en tierra de nadie y el maltrecho Pedrosa, muy retrasado, navegaba en aguas extrañas porque su clavícula no le da de momento para más. Acabó exhausto, buscando oxígeno a boqueadas.

Dani Pedrosa finalizó octavo, exhausto y dolorido en su clavícula

Stoner estiraba su ventaja hasta casi los tres segundos. Dovizioso se había convertido en un tapón muy molesto para Lorenzo. Le intentó pasar sin resultado. Parecía nervioso, ansioso por deshacerse de la compañía del italiano. Ahí estaba la clave de la carrera. En el momento que tuviera a la vista al australiano, la remontada era posible. Una, dos, tres vueltas... Las frontera continuaban inamovibles. Lo divertido estaba atrás con la pelea entre Rossi, Barberá y Bautista. Delante, nada.

Pero con la mitad de giros todavía por cumplir, el campeón del mundo le puso un poco de pasión a su pilotaje. Había que sacar algún conejo de la chistera para cambiar el panorama. Y lo consiguió con dos maniobras extraordinarias. Volvió entonces el Lorenzo mágico. Primero se quitó de encima el tapón de Dovizioso y salió toda la fuerza contenida de su moto durante ese rato de atasco. Ese momento coincidió con un bajón en los tiempos de Stoner. Lo que tanto le costó arrancar al australiano lo rebajó el mallorquín en un pestañeo. Luego, otro adelantamiento virtuoso en una chicane y ya tenía la victoria en su bolsillo. El golpe fue tan duro que hasta Dovizioso fue capaz de arañar la segunda posición. El espíritu y la cosecha del 99 están de vuelta.