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Lorenzo goza de su triunfo

El español aprovecha el mal día de Stoner y Pedrosa le echa un cable con su adelantamiento al australiano

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Haced sitio que allá voy. Con las manos apartó el tráfico que había en su trayectoria para comenzar la parafernalia. No han sido muchas las ocasiones que Jorge Lorenzo ha podido poner en marcha todo su teatro después de un triunfo. Fue sólo el tercero de la temporada para el español, así que preparó con ganas su simulacro de la carrera hacia la piscina para que sus mecánicos le recogieran en brazos. El cielo se ve más azul después de la carrera de Misano. De un golpe le ha recortado nueve puntos a Casey Stoner, por lo que la distancia se ha reducido hasta los 35.

Celebró el balear su victoria en terreno hostil, en la casa de Valentino Rossi. La parroquia devota del 46 no le perdona los encontronazos con el ídolo. Le silbaron en el podio y corearon los nombres de sus dos grandes rivales: el italiano y el australiano. Le chiflan estas situaciones al campeón del mundo y no se amilanó los más mínimo ante los abucheos. Pidió más volumen cuando los tiffosi animaban a Stoner. No pudo haber mejor circuito para que Lorenzo volviera a lo más alto del podio después de dos carreras consecutivas en las que había observado a distancia la entrega de premios.

Los indicios del fin de semana apuntaban a que la carrera no iba a ser un paseo plácido del líder del Mundial como en Brno e Indianápolis. El español de Yamaha había encontrado la puesta a punto perfecta para plantar cara a las Honda. Los minutos previos a la salida fueron inciertos. Empezó a chispear en el circuito y eso hizo que el hormigueo en la parrilla y en los talleres de los equipos fuera incesante. Dirección de carrera declaró la carrera flag to flag, lo cual permitía cambiar de moto en caso de que la lluvia apretara. Las máquinas alternativas ya estaban preparadas en los boxes.

De todo este pequeño caos el que sacó mejor partido fue Valentino. Fueron un par de vueltas, un pequeño aperitivo para los miles de seguidores que arrastra el campeonísimo hasta su circuito. Saltó de la undécima posición a la cuarta y marcó el mejor tiempo del segundo giro.

Rossi lleva el freno apretado en todas sus declaraciones. Prefiere ser comedido antes de echar pestes sobre su primera temporada en Ducati. Sin embargo, de alguna manera hay que sacar toda esa frustración por verse tan atrás. Así que ha hablado a través de su casco. Allí ha dicho todo lo que le gustaría contar a través de un cómic en el que sólo se ven representaciones de ruido y enfado. Detrás, sus dos perros de raza bulldog, incapaces de cazar un minino. '¡Oh! ¡Ha pasado un gato!', dice Cecilia. '¿Qué gato?', pregunta Cesare absolutamente empanado.

Pronto los felinos volvieron a ser inalcanzables para el nueve veces campeón del mundo. Dejó de llover y la cruda realidad acabó con ese ratito de gloria.

Tampoco se dejó nada en la salida Jorge Lorenzo. Hoy era el día en el que el Mundial podía quedar liquidado en el caso de que Stoner hubiera aumentado todavía más la ventaja en la clasificación. Fue el más rápido en el primer acelerón para ya no abandonar la cabeza de carrera hasta la bandera blanquinegra.

La puesta a punto de la Yamaha ha sido perfecta. Es evidente que las Honda están un punto por encima esta temporada, pero se multiplica por dos o por tres si algo no funciona en la máquina del español. La configuración más exitosa es la del año pasado y a eso parece agarrarse su equipo para intentar la remontada en estos dos últimos meses de la temporada.

Stoner ni mucho menos se arrugó ante el latigazo tan tempranero. Se pegó a la rueda trasera durante unas cuantas vueltas, pero a partir de la segunda mitad de carrera la distancia fue en aumento.

El dibujo del podio parecía claro hasta que entró en escena Pedrosa. Sin órdenes de equipo y con toda la libertad del mundo, Dani se fue a por su compañero de equipo y le sobrepasó con un adelantamiento soberbio. Sin quererlo, se ha metido entre medio de la pelea entre Lorenzo y Stoner. Le regaló otros cuatro puntos de postre al mallorquín con esa pasada. Con esos 35 puntos de ventaja y cinco carreras por disputar, el factor Pedrosa también va a ser importante en el desenlace del campeonato.

Pero antes de pensar en cábalas y números , el campeón del mundo disfrutó a lo grande su victoria. La desesperación de los dos últimos grandes premios ha pasado. Ahora se ha abierto en una rendija en el intento de revalidar el título. Dentro de dos semanas juega en casa, en Aragón.