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Luis Milla: "No todo es jugar en el Real Madrid o el Barcelona"

ENTREVISTA. Hijo de ferroviario. Fue un futbolista privilegiado, jugó en los dos equipos que se enfrentan este sábado (16:15 horas, Camp Nou). No hacía ruido: "Sabía de mi responsabilidad y no la cambiaba por un gol o por una rabona". De entrenador ya ha vivido los tres ceses de rigor. "Nunca imaginé un trabajo fijo para mí".

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Luis Milla saluda a los aficionados en el estadio del Lugo.

Jugó en el Real Madrid y en el Barcelona. Ha cumplido 50 años y casi muestra la misma fotografía, el mismo físico y el mismo corte de cara que hace 27 años cuando Cruyff le dio la alternativa en el Barcelona. Luego, Luis Milla (Teruel, 1966) marchó al Madrid, donde siguió siendo un hombre cabal y responsable. Un futbolista sin reproches que duró catorce años en la profesión (1988-2001).

Hoy, es un entrenador sin olor a drama que hace un mes fue cesado del Zaragoza. Pero, por encima de la pena, queda “el orgullo de intentarlo” como se convence él y trata de convencer a su hijo, que juega en el Fuenlabrada, en Segunda B, “donde uno también puede ser feliz”. De ahí su alegato de la vida. "No todo es jugar en el Madrid o el Barcelona", añade Luis Milla, que estará hoy en el Camp Nou como en aquel clásico del 89 en el que Cruyff apostó por él. La diferencia es que hoy estará en la grada y ayer estaba en el césped. Los años pasan. “Tuve la suerte de que Cruyff me dio ese empujón”.

Pregunta. A uno todavía le queda mal cuerpo al recordar ese avión del Chapecoense

Respuesta. Yo no me lo quito de la cabeza. De repente, uno se encuentra con una situación que ni se imagina, con gente humilde que se va de aquí y por más veces que te lo preguntas no adelantas nada. No hay nadie, nadie en el mundo que te vaya a dar una respuesta. ¿Qué vas a decir? ¿Qué puedes decir?

Siempre hablamos de ganar y nos olvidamos de lo importante que es estar vivo

"No me hace falta ver lo que pasó esta semana con el Chapecoense para diferenciar entre un drama y una derrota"

No, yo no. Nunca olvidaré que esto del fútbol es un juego y que nunca será un drama. Nadie lo conseguirá. No me hace falta ver lo que pasó esta semana con el Chapecoense para diferenciar entre un drama y una derrota. No tiene nada que ver.

¿A su hijo, que tiene 20 años y juega en el Fuenlabrada, no le presiona usted para que llegue al Madrid o al Barcelona?

No, no lo he hecho nunca y no lo haré. Jamás. Yo por mi hijo me desvivo, si hace falta. Voy a verlo a todas partes. Si va a jugar a Bilbao, voy a Bilbao. Si va adónde vaya... Pero eso no quiere decir que le diga ‘tienes que llegar hasta aquí o hasta allá’. Mi idea de padre no se ejerce así. No todo es jugar en el Madrid o en el Barcelona. Mi hijo es feliz en Fuenlabrada. De mi época aprendí que la presión no ayuda a nadie o que ni siquiera hace falta.

Hoy en día, los jóvenes son los que más se presionan a sí mismos

No sé. Habrá de todo. Pero tengo la suerte de tener un hijo que sabe lo que quiere o, como digo yo, es monotemático. A su edad, ya tiene el segundo nivel de entrenador con lo que uno puede imaginar donde va a estar su futuro. Y si tienes esa pasión te podrá ir mejor o peor en la vida. Pero no vas a equivocarte.

A la edad de su hijo, usted era el ‘4’ del Barça de Cruyff ¿Era usted mejor?

No tiene por qué. Posiblemente, yo estaba en el sitio adecuado, en el momento adecuado y tuve la suerte de dar con el entrenador adecuado. No hay tantos futbolistas que puedan decir eso.

La suerte no se reparte a partes iguales

"Yo tuve la suerte de que Cruyff me dio un empujón muy rápido"

Yo soy de los que piensa que al final casi todos los futbolistas llegan hasta donde merecen. Pero el hecho de que uno llegue pronto no quiere decir que todos van a llegar pronto. Yo tuve la suerte de que Cruyff me dio un empujón muy rápido, pero ¿qué hubiera sido de mí si no hubiera estado Cruyff en el Barcelona? No sé si otro entrenador hubiese apostado por mí. Por eso me cuesta tanto hablar de futbolistas mejores o peores, desconozco quién tiene esa respuesta.

En cualquier caso, es usted un hombre diplomático

Sí, va con mi talante. He tenido esa base. Quizá porque desde muy niño me educaron con la idea de que en esta vida no se podía ir pisando la cabeza de nadie. No vale la pena.

También fue usted un futbolista que no se complicaba la vida

Bueno, eso depende de como lo quiere ver cada uno. Yo fui un especialista. Un hombre que sabía de sus virtudes o sus defectos. Sabía de mi responsabilidad y no la cambiaba por un gol o por una rabona. Sin balón, arreglaba muchos problemas y con el balón me encargaba de poner orden y sí, claro, sé que eso vendía menos de cara a la opinión pública… Pero no me importaba, un futbolista no ha de estar pendiente de la opinión pública.

Nunca decidió usted un Madrid-Barça. ¿De quién fue la culpa?

"El fútbol es como la vida: no se puede engañar a nadie"

No lo sé. No hay que buscar culpables a cada momento. Pero supongo que ya lo acabamos de decir: yo tenía unas condiciones, no era un futbolista que llegase al área, no tenía esa capacidad y lo reconocía sin problema. El fútbol es como la vida: no se puede engañar a nadie.

El periodista Santiago Segurola escribió de usted: “Nunca ganará un partido pero tampoco lo perderá”

He conocido a Segurola y lo respeto muchísimo, porque es un hombre que sabe mucho de fútbol y al que siempre leeré. Pero respecto a esa frase hay determinados puestos en el fútbol que son los que son, has de tener unas caracteristicas para jugar ahí y no puedes ir contra ellas.

Hoy en día, en el fútbol, como en la sociedad, hay que saber hacer casi de todo sea uno futbolista o fontanero 

"En realidad, el futbolista es como un empleado: va al campo a trabajar"

No se crea. Tampoco ha cambiado tanto el fútbol de mi época respecto a la de ahora. Ha mejorado, porque todo mejora y yo no sé si ahora yo volvería a jugar en Madrid o Barcelona… Pero los especialistas siguen existiendo. Mire a Busquets en el Barcelona; a Casemiro en el Madrid… Yo nunca les he visto hacer una rabona y se retiran tan satisfechos como el que las hace porque su trabajo es otro. En realidad, el futbolista es como un empleado: va al campo a trabajar.

Di Stéfano decía que "marcar goles es como hacer el amor"

Si lo decía don Alfredo… Pero es que también es lógico. Al final, el gol es el gol.
¿A quién no le gusta hacer un gol? ¿Quién no lo sueña?

¿La verdadera humildad del fútbol la ha conocido usted como entrenador?

"Tuve un profesor en la escuela que nos decía que “hasta que no tienes tres ceses no eres entrenador” y yo, que ya los he tenido, me siento orgulloso"

Sí, quizá sí, porque de futbolista fui tan privilegiado… Jugué en Barcelona, Madrid, Valencia… Pero era algo que tenía claro desde que empecé de entrenador. Sabía que este era un proceso largo y tuve un profesor en la escuela que nos decía que “hasta que no tienes tres ceses no eres entrenador” y yo, que ya los he tenido, me siento orgulloso, porque significa que he estado ahí, que sigo y que voy a seguir intentándolo.

¿Envidia el trabajo fijo?

En absoluto.

Contestó como un tiro

"No imagino mi vida sin el fútbol. No la concibo. Aquí lo raro es que tengas continuidad; aquí apenas existe el trabajo fijo"

Sí, porque no imagino mi vida sin el fútbol. No la concibo. Aquí lo raro es que tengas continuidad; aquí apenas existe el trabajo fijo. No puedes aspirar a algo que casi ni existe… Por eso yo sabía que no iba a ser como mi padre, que fue ferroviario: él, que falleció pronto, trabajó siempre en el mismo sitio desde que volvió del servicio militar… Pero el fútbol…, el fútbol es otra cosa.

¿'100 metros' o Barcelona-Real Madrid esta tarde?

Bueno, ya estoy liberado de la película porque ya la he visto y, por cierto, me pareció extraordinaria, basada en un caso real… Así que veré el partido y, además, estaré en el campo dispuesto a disfrutar, sin necesidad de buscar cada detalle como cuando estás trabajando. Ahora, uno tiene más tiempo…

¿A qué se dedica?

Hago mucho deporte. Correr, spinning y padel. Pero, sobre todo, correr, incluso cuando trabajo, porque me da mucho aire. Me recuerda que no puedo estar todo el día pensando en lo que hago. No llegaré a hacer maratón, pero adoro correr, la liberación de endorfinas… Me hace mucho bien y ya que las rodillas no me permiten tanto jugar al fútbol…