Publicado: 25.06.2014 19:28 |Actualizado: 25.06.2014 19:28

Luis Suárez se une al club de los "enfants terribles" de los Mundiales

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El delantero uruguayo Luis Suárez, protagonista de la acción más polémica del Mundial de Brasil, el mordisco al italiano Giorgio Chiellini, tiene hasta las 22 horas (hora española) para presentar alegaciones después de que la FIFA le abriera un expediente disciplinario. La organismo considera que Suárez ha transgredido "el artículo 48 y/o 57 del código disciplinario de la FIFA" e insta al jugador y a la Federación Uruguaya a presentar las oportunas "evidencias documentales" que consideren oportunas para evitar una sanción.

La FIFA ha actuado de oficio puesto que el árbitro mexicano Marco Rodrigues no sancionó la acción, en el minuto 80, pese a las reclamaciones de Chiellini, que mostraba la marca de los dientes del defensa en el hombro izquierdo, y del resto de jugadores de la selección italiana. La Federación Internacional se ha acogido al artículo 77.b de su código disciplinario, que permite imponer sanciones en forma retroactiva ante "errores obvios" del árbitro. El artículo fue introducido en el reglamento en 2010, pero jamás aplicado.

Lo peor de todo es que es la tercera vez que Luis Suárez muerde a un jugador contrario y el delantero del Liverpool ya se ha unido, por méritos propios, a la lista de "chicos malos" que dejaron su huella en la historia de los Mundiales. Son "bad boys" o "enfants terribles", jugadores con tanto talento como genio que han dejado para la historia acciones polémicas, a menudo poco después de deslumbrar con su juego:

1.- Luis Suárez (24-1-1987. Salto, Uruguay): El último en llegar. Un goleador compulsivo, junto al portugués Cristiano Ronaldo el que más goles ha metido en Europa esta temporada. Héroe en la victoria contra Inglaterra, gracias a sus dos tantos, y villano, cinco días después por morder a Chiellini. Su afición por morder a sus marcadores ya le costó siete partidos de suspensión en la Liga holandesa en 2010 (por morder a Ottman Bakkal) y diez en la inglesa, por hacer lo propio con Branko Ivanovic.

2.- Zinedine Zidane. Uno de los más grandes de la historia del fútbol, que condujo a su selección al título mundial en 1998. Sus arranques de genio, sin embargo, le trajeron más de un problema. Encabeza la clasificación histórica de jugadores que más tarjetas han visto en Mundiales (4 amarillas y 2 rojas). Se despidió del fútbol con una expulsión en la final de Alemania 2006, tras dar un cabezazo a Marco Materazzi, que había insultado a su hermana.

3.- Diego Maradona. Para muchos, el mejor jugador de la historia. Genial y polémico. Capaz de marcar un gol con "la mano de Dios" y acto seguido firmar el mejor tanto de la historia. Salió del Mundial de 1994 por dar positivo por efedrina en el control antidopaje que se le practicó tras el Argentina-Nigeria, del que hoy se cumplen 20 años. "Me cortaron las piernas", dijo entonces Maradona, que siempre aludió a una conspiración por sus críticas a la FIFA.

4.- Paul Gascoigne. El prototipo de genio británico con final trágico. Probablemente, el último gran jugador inglés de talla mundial, que no encontró quien le guiase. Su imagen de rodillas ante el árbitro, pidiéndole que no le amonestase tras una entrada a Tomas Berhold, y las posteriores lágrimas que vertió pensando que no jugaría la final si se clasificaba su equipo, son una de las imágenes más conmovedoras del Mundial de Italia'90. Nunca volvió a ser el mismo jugador. En una carrera autodestructiva, ha pasado por numerosos centros de desintoxicación y hasta llegó a estar ingresado en un psiquiátrico en 2008.

5.- Antonio Ubaldo Rattin. Ídolo de Boca Juniors y capitán de la selección argentina protagonizó uno de los grandes escándalos de los Mundiales. Fue en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966, cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlein le expulsó por mirarle "con mala intención" y suponer que le había insultado tras señalar una falta. Entonces no existían las tarjetas y, pese a los gestos del árbitro de que abandonase el campo, Rattin dijo no entender y pidió un traductor. El juego estuvo detenido diez minutos y tras abandonar el campo, de camino al vestuario estrujó un banderín con los colores de la bandera británica y se sentó en la alfombra roja real, mientras en la grada gritaban: "animals, animals, animals".