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El Madrid cala al Barça

Los blancos, con sólo medio equipo titular y Cristiano suplente, ganan por segunda vez en cinco días a los azulgranas y le hunden la moral, en un tostón de partido. El árbitro birló un penalti al Barça en el de

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Insistió Roura ayer en que el Madrid no había calado la forma de jugar del Barça hasta el punto de desactivarles, de sacarles del partido, de anularles. Pero sí. Se equivocó el entrenador culé ayer y lo demostraron esta tarde los blancos al infligir a los azulgranas la segunda derrota consecutiva en sólo cinco días en un tostón de partido.

Una derrota cortada con el mismo patrón que la del pasado martes. Más dolorosa si cabe porque los blancos jugaron a medio gas y reservando a medio equipo para la que se le viene encima, incluido a Cristiano.

Ni siquiera con esas pudo el Barça sacar algo relativamente positivo del Bernabéu. No había apenas nada en juego en el estadio blanco. Dieciseis puntos de diferencia hacían intrascendente el choque para la Liga, pero había algo más sobre la mesa: la puesta en duda y en cuestión de un modelo, un estilo, un equipo y unos jugadores. Y no salieron precisamente bien parados.

Los azulgranas recuperaron sensaciones en la primera mitad, pero estas se esfumaron de golpe en el segundo acto. Como si lo de esta tarde no fuera más que una mera continuación de lo visto el pasado martes, el Madrid volvió a sembrar el pánico en el alicaído ánimo culé en los primeros compases. Cuando aún no se había sentado el público en un Bernabéu soleado poco acostumbrado a este horario, Benzema adelantó a los blancos, con un gran pase de Morata desde la izquierda. El francés, protagonista esta semana por su velocidad fuera del estadio, sólo tuvo que remachar a portería ante la cada vez menos sorprendente pasividad de Alves y Mascherano.

Los azulgranas volvían a mostrarse inseguros en defensa, fallando balones tontos y muy imprecisos en ataque. El arranque hizo a los de Roura volver a temerse lo peor, pero el Madrid se echó atrás de manera descarada, con Pepe incrustado en el pivote y nueve jugadores defendiendo pasivamente. Sabiendo que únicamente tenían que guardar fuerzas para Old Trafford y ya con un gol a favor, los blancos se encerraron en su campo, a la espera del falló culé para atacar con su mortal contraataque. Pero les faltaba a Cristiano, y a Xabi Alonso, y a Özil, y a Di María, engrasadores de esa maquinaria madridista en ataque.

Pronto se sobrepuso el Barça al tempranero gol en contra. Messi culminó un gran pase al hueco con un amago a Ramos y un disparo raso, con el que alcanzaba a Di Stéfano como máximo goleador de todos los clásicos. El tanto sirvió a los azulgranas no para espolearlos, pero sí para recobrar cierta seguridad. Para volver a combinar cerca del área como sólo el mejor Barça sabe. El problema es que el mejor Barça estaba y está aun muy lejos. A una distancia demasiado sideral.

La presencia de Villa en ataque liberó algo a Messi pero no supuso un gran avance para los azulgranas, que perdieron toda tensión tras el descanso. El argentino también desapareció, al igual que la mayoría del equipo en el segundo acto. Se echó demasiado en falta a Xavi, como siempre, y más con un desacertadísimo Thiago como su sustituto.

El gol de Ramos cogió al Barça por sorpresa, dormido y sin ningún tipo de capacidad de respuesta

Las faltas trabaron un partido sin importancia excesivamente hasta hacerlo aburrido a más no poder. Mourinho sacó entonces a la bestia para despertar a las gradas. Y Cristiano respondió pronto, probando un par de veces a Valdés. Morata tuvo después el gol pero el cancerbero azulgrana volvió a responder de manera formidable. Y cuando todo indicaba que la pachanga -que también pachorra- acabaría en igualada, Ramos golpeó a la salida de un córner con un gran cabezazo.

El tanto cogió al Barça por sorpresa, dormido y sin ningún tipo de capacidad de respuesta. La única llegó en el descuento, cuando el árbitro se comió un claro penalti de Ramos a Adriano. Aunque en realidad no hubiera cambiado nada lo que se vio en el Bernabéu, quizás si hubiera evitado que Valdés perdiera los nervios tras el pitido final y fuera expulsado. También han perdido los azulgranas el toque y la portería de vista. Si con un rival con la cabeza en otro sitio y plagado de suplentes no pudo, va a necesitar de mucho el Barça para eliminar al Milan dentro de diez días. 

2 - Real Madrid: Diego López; Essien, Varane, Sergio Ramos, Coentrao (Arbeloa, m.69); Pepe, Modric; Callejón, Kaká (Khedira, m.58), Morata; y Benzema (Cristiano Ronaldo, m.58).

1 - Barcelona: Víctor Valdés, Alvés, Piqué, Mascherano, Jordi Alba, Sergio Busquets, Thiago, Iniesta, Pedro (Adriano, m.77), Messi y Villa (Alexis, m.67).

Goles: 1-0, m.6: Benzema. 1-1, m.18: Messi. 2-1, m.83: Sergio Ramos.

Árbitro: Pérez Lasa (comité vasco). Amonestó a Sergio Ramos (52), Coentrao (62), Morata (68) y Arbeloa (92) por el Real Madrid, y a Alba (55), Piqué (58), Thiago (64), Alves (90) e Iniesta (93) por el Barcelona. Expulsó a Valdés con doble amonestación con el partido acabado por protestar insistentemente.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 26ª jornada de la Liga BBVA, celebrado en el estadio Santiago Bernabéu lleno, con la presencia de 83.500 espectadores. Estuvieron en el palco de honor, entre otras personalidades, el exfutbolista Diego Armando Maradona y el seleccionador francés Didier Deschamps.