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El Madrid se eclipsa a sí mismo

Mourinho contagia a la plantilla el afán victimista antes que el orgullo de valorar la lección de fútbol ofrecida en el Camp Nou. Ramos acusa a Busquets de hacer teatro para provocar su roja

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Números en mano, la superioridad del Real Madrid el miércoles en el Camp Nou no admite debate. La escasa suerte y, sobre todo, la falta de acierto, desembocaron en un empate (2-2) y en la eliminación de los blancos, pero el Barça pasa a semifinales con el aliento futbolístico del rival en el cogote. Lejos de regar la semilla de una igualdad perseguida sin fruto desde hace tres años, Mourinho parece empeñado en fomentar el victimismo arbitral, y varios miembros de la plantilla se suben a una ola que amenaza con arrastrar a buena parte del madridismo.

Aún caliente la exhibición balompédica blanca en casa del enemigo, el entrenador portugués desdeñó el valor de lo realizado sobre el césped y, taciturno y malencarado, dedicó la rueda de prensa a lanzar veladas acusaciones sobre, en su opinión, una actuación arbitral decisiva y contraria a los intereses del Madrid.

Mou no empleó ni un segundo en explicar que su equipo superó al Barça en las estadísticas como nunca lo había hecho en las nueve citas anteriores en las que el luso se enfrentó a Guardiola. Y lo hizo sin renunciar al fútbol directo que tanto le gusta al entrenador blanco. Así, el Madrid ganó en conceptos como remates totales (14-9), remates a puerta (5-4), asistencias (11-5), llegadas al área (21-18) y saques de esquina (5-3) y dejó para el Barça la hegemonía en pases totales (657-417), pases buenos (565-334), intentos de regate (40-31) o regates buenos (12-8).

En vez de fomentar debates deportivos, el técnico madridista abandonó la sala de prensa del Camp Nou y, minutos después, se dirigió al aparcamiento destinado a los árbitros, se apoyó en el coche de Teixeira Vitienes y esperó. El Mundo Deportivo fotografió al portugués de esa guisa y, además, asegura que en cuanto apareció el colegiado cántabro, Mou le espetó: 'Vaya artista, como te gusta joder a los profesionales'.

A rebufo de la polémica, Sergio Ramos encendió otro fuego que, de rebote, podría afectar de nuevo a la convivencia en el seno de la selección española. Así, a primera hora de la tarde escribió en Twitter el siguiente mensaje: 'Me alegra que el club recurra mi segunda tarjeta amarilla porque a pesar de que algunos no paren de revolcarse, ni le toco'. El defensa andaluz se refiere a la jugada en la que él y Busquets saltan por el balón. Ramos lo hace con los brazos abiertos y, sin apenas rozar al azulgrana, este cae con estrépito al suelo, se retuerce de dolor. El jugador blanco ve la segunda amonestación y es expulsado.

Bien diferente fue el mensaje de Casillas en Facebook. El capitán, que al final del partido le dijo al árbitro 'vete a celebrarlo con ellos' y al instante reconoció en Onda Cero que fue 'un calentó', cambió su discurso: 'Caer está permitido, levantarse es obligatorio. Hay que olvidar la Copa... Nuestra meta desde ya es otra: luchar por mantener la ventaja en la Liga y afrontar en tres semanas los octavos de final de la Champions'. Y luego, junto a Ramos, le regaló a Mourinho una tarta por el 49º cumpleaños del técnico.