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Un Madrid irreconocible

Los blancos, completamente de rojo, ganan un partido embarullado gracias a un golazo de Di María

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En un partido para olvidar, con un pírrico gol de Di María y un arbitraje que sólo contribuyó a embarullar el juego aún más, el Madrid sudó para sumar los primeros tres puntos ante un rival menor. Un Dinamo de Zagreb que pareció más de lo que es, justo lo contrario de lo que hizo el Madrid.

Ya sea para reafirmarse en sus convicciones o quién sabe si para regodearse de que nadie acertara su alineación, Mourinho, que finalmente siguió el partido desde la grada enfundado en una gorra, repitió once. Vestido completamente de rojo, no era fácil reconocer al Madrid. Más bien parecía el Bayern o el Liverpool. Xabi Alonso volvió a sentirse red y caminó solo una vez más.

Bastó con ver la cara de frustración del guipuzcoano cuando después de recuperar un balón no tenía a quién pasárselo, con Coentrao delante de él sin moverse, obstaculizando la salida en lugar de habilitarla. La ubicación del portugués es un despropósito táctico, que hurga en la desbarajuste que Di María, Cristiano y Özil, más Ramos y Marcelo, lían por delante del balón. Sólo Benzema se mueve con criterio sin balón. Con un fútbol deshilachado, en el que los pases no sirven para atar el juego, sino que son simples remiendos. Sin automatismos, lógico que todo sea pura improvisación. Llegando al área rival por potencial.

El Dinamo pareció más de lo que es, justo lo contrario que el Madrid

Con mucho menos, el Dinamo de Zagreb nunca renunció a salir tocando, aunque con tanto criterio en la intención como inocencia en la ejecución. En el arranque, el Madrid intimidó con un par de llegadas, una que acabó con un derechazo de Benzema al larguero y otra, la más clara, en la que Kelava evitó por dos veces el gol. La segunda parada del meta croata fue providencial. El Dinamo también pudo adelantarse, pero Casillas, siempre de guardia, lo evitó al ganarle el mano a mano a un impresionado Rukavina.

En ausencia de Mou, Karanak se asomaba a la banda para dejarse ver. Además de por la camiseta roja, tampoco era fácil reconocer cuál de los dos equipos era el Madrid. Hasta que al fin un buen movimiento de Benzema, quién si no, permitió a un desbocado Marcelo ceder el balón a Di María para que el argentino marcara uno de sus clásicos goles por la escuadra.

Marcelo, expulsado por doble amarilla, la segunda por simular un penalti

El Dinamo, que saltó al campo con la ilusión de quien espera lo mejor y se preparó para lo peor, no tuvo más remedio que aceptar la derrota. Con el marcador a favor, el Madrid soltó amarras y pudo marcar algún gol más. Sin embargo, Marcelo simuló un penalti y el árbitro, que había perdonado la expulsión a Leko, no dudó en sacar la segunda amarilla al brasileño. El Madrid apenas notó la inferioridad. O quizás fue al revés, Y fue el Dinamo el que no pudo aprovechar su superioridad.

Por si acaso, Karanka introdujo en el campo a Lass, Higuaín y Arbeloa para recomponer el once y al Madrid no le dio ninguna vergüenza guardar el resultado. Vestido de rojo, daba igual ponerse colorado. El arbitraje, que consintió la dureza de los croatas, sirvió de coartada. Aunque esta vez hasta con razón. 

Dinamo de Zagreb: Kelava; Leko, Vida, Tonel, Ibáñez; Calello (Situm, m. 86), Badelj; Tomecak, Sammir, Kovacic (Pokrivac, m. 62); y Rukavina (Beqiraj, m. 75).

Real Madrid: Casillas; Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo; Xabi Alonso, Coentrao; Di María (Lass, m. 78), Özil (Higuaín, m. 78), Cristiano; y Benzema (Arbeloa, m. 82).

Gol: 0-1. M. 53. Di María, de tiro cruzado con la izquierda.

Árbitro: Moen (Noruega). Expulsó a Marcelo (m. 73) por doble amarilla, la segunda por simular un penalti. También amonestó a Leko, Pokrivac y Pepe.

Maksimir: 38.923 espectadores.