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El Madrid más bravo

Mou anhelaba una victoria en la que su equipo no se ablandara con las faltas del rival

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Mourinho anhelaba una victoria como la de Anoeta. El liderato le ha llegado con triunfo que le permite al vestuario crecer en sí mismo en partidos dominados por las trampas tácticas y la reiteración de faltas que cortan el ritmo de juego.

A Mourinho le irritaba sobremanera que su equipo no fuera capaz de imponerse en partidos viriles, en ese otro fútbol que también existe y que se dio en Anoeta. En San Sebastián el Madrid recibió 18 faltas, pero también cometió 18. 'Hay que saber ganar sufriendo, ha sido una victoria para recordar', dijo Mourinho. Por eso saltó eufórico al terreno de juego para felicitar a sus futbolistas, que le dieron un triunfo en uno de esas citas en las que el carácter y el oficio mandan tanto como la técnica. Se abrazó con Casillas y palmeó la mano de todo aquel que se le cruzó cuando el colegiado indicó el final.

En determinados tropiezos del curso pasado y del presente, Mourinho se fue con la sensación de que sus futbolistas no eran capaces de ganar partidos duros, de que el equipo se le ablandaba cuando los rivales le invitaban a batirse en partidos hoscos y trabados. 'En este tipo de encuentros es cuando a lo largo de la temporada te acuerdas de ellos si los pierdes', decía un exultante Ramos.

Los traspiés de la temporada pasada en los que el Madrid empezó a decir adiós a la Liga tuvieron características similares al del sábado en Anoeta, pero sus futbolistas no respondieron al guión de esos partidos guerrilleros. Cuando empató en A Coruña, el Madrid recibió 21 faltas y cometió 13. En la derrota en Pamplona, casi definitiva para perder el título, sus futbolistas fueron objeto de 23 faltas y realizaron 13. En el empate en Almería los blancos sacaron 21 faltas y les pitaron 18 en contra.

El Levante derrotó al Madrid esta temporada haciéndole 20 faltas y sufriendo 16. En el empate en Santander, los futbolistas del Madrid ya respondieron a las 20 faltas del Racing con 19, aunque su fútbol dejó mucho que desear. Cuando el contrario se ha acercado o sobrepasado la veintena de faltas, el Madrid de Mourinho se dejó puntos decisivos y transmitió la sensación de no saber salir de esos envites ásperos .

Mourinho persigue un equipo que sea capaz de ganar con el viento a favor y en partidos incómodos que ponen a prueba la bravura . Por eso, indirectas al Barça aparte, suele decir que su equipo sólo gana cuando juega bien. En la previa del partido ante la Real ya transmitió sus disconformidad cuando recordó, por segunda vez en muy poco tiempo, los tropiezos ante Levante y Racing: 'Ya me hubiera gustado haber ganado esos partidos 1-0, aunque jugáramos mal'.