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El Madrid olvida su promesa

Drenthe tiene complicado jugar contra su ex por una cláusula que Florentino había asegurado que no volvería a poner

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'A lo mejor pago yo la cláusula y puedo jugar. Todavía tengo en mente estar en el partido'. Drenthe no quiere perderse el encuentro del sábado contra el Madrid, su ex equipo. Pero sabe que, por su contrato, su alineación es casi imposible. Una cláusula refleja que el Hércules tiene que pagar dos millones de euros para que el holandés juegue contra los blancos, un gasto considerable para un club que maneja 40 millones de euros de presupuesto para toda la campaña.

Este vericueto del contrato es una práctica muy común en el fútbol y habitual en el Madrid de los últimos años. Pero también se trata de una fórmula de la que renegó su actual presidente, Florentino Pérez, nada más volver al cargo y que, en teoría, ya formaba parte del pasado en Chamartín.

El 1 de junio de 2009, Florentino tomó posesión. Esa misma noche compareció en un programa de La 1 junto a varios periodistas. Durante la conversación salió el tema de la llamada cláusula de la vergüenza que complica o impide a determinados futbolistas (los traspasados con opción de recompra fundamentalmente) jugar contra sus clubes de origen. Pérez aseguró que estando él en el Madrid nunca se incluirían dichos apéndices. Ni ocurrió en su periodo anterior, aseguró, ni sucedería en este. De hecho, fue tajante al definir dichas cláusulas como 'indignas' para el Real Madrid.

'En el proceso de la cesión se puso la opción sobre la mesa y se llevó adelante'

Meses después, surgió la primera contradicción. El Espanyol no pudo contar con Callejón en su visita al Bernabéu porque su traspaso fue penalizado por la cláusula de la vergüenza. 'Este contrato no lo hicimos nosotros, se firmó antes de que llegásemos, pero nosotros seguimos con la filosofía de no imponer ese tipo de cláusulas', aseguró a Público en aquel momento Pardeza, director de fútbol, que incluso avanzaba que habría una reunión para valorar la posibildad de que el canterano jugase.

Callejón finalmente no jugó. Un portavoz del Madrid confirmó los motivos: 'Retirar una cláusula ya aceptada iría en perjuicio del club, que es de los socios y nosotros, igual que no la pusimos, no podríamos quitarla. El contrato no lo hicimos nosotros'. Dio por hecho que sería la última vez que el Madrid se vería afectado por una cláusula de ese estilo.

Pero no. Drenthe dejó el Madrid este mismo verano, ya con Florentino al mando. Y en el contrato de cesión al Hércules, o de traspaso con recompra, el club incluyó la cláusula de la conciencia de la que se había renegado, la que no era digna del Madrid, según la versión de su presidente. 'En el proceso de la cesión se puso la opción sobre la mesa y se llevó adelante, es algo normal en una negociación', comentaba a este periódico Pardeza, extrañado incluso por la pregunta planteada. Olvidó que nueve meses antes había sentenciado que Callejón sería el último caso de cláusula de la vergüenza en el Madrid.