Publicado: 01.10.2014 22:55 |Actualizado: 01.10.2014 22:55

El Madrid suda en Bulgaria

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El Real Madrid tuvo que ponerse el mono de trabajo para salir victorioso de Sofía ante el debutante Ludogorets (1-2) en un encuentro perteneciente a la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, un partido que resolvió el francés Karim Benzema a cuarto de hora para el final, cuando el esfuerzo búlgaro comenzaba a dar sus frutos.

Ni Arbeloa, ni Bale creyeron en ese balón colgado por Espinho. Corrían seis minutos de partido y el equipo de Georgi Dermendzhiev ya ganaba por 1-0. Marcelinho, al segundo palo, aireaba las vergüenzas de un Real Madrid que había subestimado a su rival. Así comenzó la supuesta 'fiesta' que se iba a vivir en Bulgaria.

Nada fue tal para los blancos, que sufrieron desde el comienzo ante el insacible hambre de los búlgaros. Un equipo que honró la mejor competición del mundo. A su debut en Anfield --hicieron penar a los 'reds' hasta el minuto 91-- se sumó la valiente propuesta ante el actual campeón de Europa, el que más solera tiene al amparo del 'Viejo Continente'.

El Ludogorets no se amilanó ante nadie, ni tan siquiera ante la fortaleza del dragón que llevaban los merengues en su camiseta. Así habían pasado la previa los jugadores, cuestionados por el diseño de su chamarra y abstraídos del campeón búlgaro, que estuvo a punto de sacarle los colores.

Se libraron los de Carlos Ancelotti --relajados desde el comienzo-- pero estuvo cerca de sangrar la herida. Marcelinho provocó el desaire de Casillas, nuevamente señalado en el balón parado, aunque la actitud de sus defensas habló por si sola. El evidente problema que tienen los blancos en esta parcela comienza a ser el pan de cada día, sea quien sea el rival.

El cabezazo del 'Ludo' no inquietó al Real Madrid, que dispuso 'ipso facto' de dos penaltis. Uno detrás de otro. Del primero, no hubo duda.

El segundo fue un regalo del árbitro escocés Craig Thomson, que cayó en la trampa de Cristiano Ronaldo. El portugués, que erró en el primero, no lo hizo a la segunda y equilibró la balanza.

Con el empate (1-1) en el ecuador del primer acto, todo hacía indicar que el Real Madrid terminaría soltándose la melena y achicando a su rival.

Nada más lejos de la realidad, Stoyanov se creció e impidió que los de Ancelotti tomasen ventaja antes de enfilar el túnel de vestuarios.

En la segunda parte, y antes de la sustitución de 'Chicharito', el Real Madrid cogió aire con el fútbol de Isco, que demostró no tener nada que envidiar a James Rodríguez, eso sí, nunca tendrá la pegada del colombiano en las cifras de márketing. Ahí avisó Bezjak, pero apareció el '9' sin gol para acabar con el debate y dar los puntos al Real Madrid.

Una jugada por la izquierda, que terminó en los pies de Marcelo, sirvió para que 'Monsieur Benzema' definiese con el interior y clavase el puñal a su rival. Quedaban 15 minutos y el Ludogorets lo intentó a toda costa, aún a sabiendas de que lo más normal hubiese sido encajar el tercero.