Publicado: 03.10.2016 23:49 |Actualizado: 04.10.2016 00:33

El Madrid zarandea a la NBA

Los blancos remontan y ganan a Oklahoma City con un Llull estelar (142-137) tras un partido épico. Logran su segunda victoria ante un equipo de NBA tras la de 2007 ante Toronto.

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El base del Real Madrid, Sergio Llull, durante el encuentro incluido en la gira 2016 de los NBA Global Games, que han disputado esta noche frente a los Oklahoma City Thunders en el BarclayCard Center de Madrid. EFE/Kiko Huesca.

El base del Real Madrid, Sergio Llull, durante el encuentro incluido en la gira 2016 de los NBA Global Games, que han disputado esta noche frente a los Oklahoma City Thunders en el BarclayCard Center de Madrid. EFE/Kiko Huesca.

MADRID.— Una mueca estremeció a la estrella durante unos instantes. El calentamiento previo al partido dividía a la plantilla en dos filas situadas a cada extremo de la línea de triples. Probaban bandejas, tiros de tres y mates. En esas le tocó el turno a Westbrook. Tomó una leve carrerilla desde la fila derecha, dio apenas cuatro zancadas y saltó esperando una asistencia para un alley oop. La pelota se quedó demasiado baja. O bien Rusell, el hombre muelle, saltó demasiado. Cualquiera de las dos opciones son válidas. El escolta de Oklahoma City miró hacia abajo durante un segundo, con un gesto en la boca de decepción. Las gradas aguardaban una jugada espectacular y, claro, respondieron con un "ooooohhh" de chasco.

Parecía una premonición de lo que estaba por venir. El Madrid volvió a mirar esta noche de tú a tú a la NBA. Y no sólo eso, sino que zarandeó a todos unos Thunder (142-137), con una estrella en sus filas como Westbrook. Los blancos, en pleno inicio de campaña, y los estadounidenses, en plena pretemporada, firmaron un partido vistoso, con mucho más protagonismo de los ataques que de las defensas, y así lo atestigua el impresionante marcador, con prórroga incluida. Impresionante por los números y por la victoria de los de Laso, segunda muesca de los blancos a un equipo de NBA, tras aquella victoria de 2007 ante Toronto.

Westbrook, por cierto, tardaría poco en desquitarse de su error en el calentamiento. A los seis minutos, machacaba dos veces seguidas, a cada cual más espectacular. El primer cuarto, el que estiró el choque hasta que todo quedó en un puño, fue suyo: metió 9 puntos, dio 4 asistencias y cogió dos rebotes. Fue el único periodo en el que no hubo historia.

Un 22-35 al final del primer acto ponía de por medio una distancia que parecía insalvable. Pero no.

Acusaron los blancos en el primer cuarto las excesivas pérdidas de balón, los fallos en los triples y las dificultades para entrar en la zona de los norteamericanos. Un 22-35 al final del primer acto ponía de por medio una distancia que parecía insalvable. Pero no.

Los merengues, con pocos partidos aún en las piernas en este inicio de campaña, fueron arañando puntos y recortando poco a poco en la segunda parte, pese a que fue precisamente cuando Oklahoma disfrutó de la mayor ventaja (28-50, minuto 18). Aprovecharon los de Laso la segunda línea de los Thunder, el descanso de Westbrook (18 puntos) durante todo el cuarto y la gran actuación de un Nocioni que hizo siete puntos seguidos, para irse al descanso con 50-65, tras un cuarto de mucha igualdad (28-30).



La remontada se fue haciendo paso en el tercer acto, en el que el Madrid mejoró considerablemente su porcentaje de triples gracias a Llull, Tompkins (16 puntos) y Carroll (24 puntos). Deshizo la defensa de los norteamericanos con facilidad, con su habitual juego rápido y puso patas arriba el Barclycard Center. Así logró llevarse el cuarto con un triple marca de la casa de Llull (87-95 y 37-30 para los blancos en el cuarto).

El desenlace pareció que formaba parte de la final de uno de los últimos títulos alzados por los de Laso. Los blancos se llevaban casi todos los balones divididos y mejoraban aún más su acierto de cara a canasta, ante la incredulidad general. A Oklahoma, por el contrario, se le encogía la muñeca y erraba demasiado. Tanto que el Madrid acabó superándoles a cuatro minutos del final (112-111). Los Thunder se vieron ante un combate que seguramente no esperaban. Pero ni contra las cuerdas acudió Westbrook al rescate. Permaneció en el banquillo hasta el final y en su lugar Oladipo (34 puntos) y Kanter (29 puntos) dieron la cara. Y un Abrines (12 puntos) pitado cada vez que hacía acto de presencia.

El ex del Barça, en su regreso a España, parecía el encargado de liquidar a los blancos cuando más apreteado estaba todo, con tres triples seguidos. Pero ahí emergió de nuevo la figura de Llull (22 puntos), con otro triple al final del acto, como en los dos anteriores, para igualar el choque (126-126) y mandarlo a la prórroga. En el tiempo extra apenas hubo discusión. Los blancos le metieron a los Thunder una ventaja de 5 puntos en 5 minutos y se dispararon, con Hunter como encargado de finiquitar un choque que pasará a la historia del Madrid.