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Un maillot por limpiar

Purito, Antón y Sastre, el tridente español que se enfrentará a Nibali

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Arranca la Vuelta. La ronda española, como el propio ciclismo, busca una identidad nueva, ajena a la imagen que ve reflejada una y otra vez cuando se mira en el espejo. Necesita desesperadamente una nueva época, limpia de dopaje, quizá con la ayuda del pasaporte biológico, ese registro que rastrea la sangre de los ciclistas a lo largo del tiempo. Porque la historia reciente de los ganadores de la Vuelta es terrible.

De las doce últimas ediciones de la Vuelta, ocho de sus ganadores están señalados por el dopaje. En 1999 el vencedor de la ronda española fue Jan Ullrich. El alemán sería cazado siete años después en la operación Puerto, esa obra inconclusa (el juicio sigue sin celebrarse cinco años después) que descubrió más de 100 litros de sangre de deportistas en las neveras de los pisos de Astérix, el alias con el que se conocía al médico Eufemiano Fuentes. El dopaje de Ullrich fue investigado por la Fiscalía de Bonn, quedó probado y el ciclista se retiró.

Roberto Heras ganó la Vuelta del 2000. También triunfó en las de 2003, 2004 y 2005. Pero en esta última dio positivo por EPO, fue descalificado y el título fue a parar al ruso Denis Menchov, uno de los pocos ganadores limpios, junto a Nibali o Casero, de los últimos años.

Aitor González, el triunfador de la edición de 2002 (con final en el Bernabéu), protagonizaría un positivo por anabolizantes tres años después de ganar la Vuelta. El ciclista lo achacó al producto Animal Pack' (que también ha aparecido vinculado a la atleta Marta Domínguez en la operación Galgo de 2010) pero el TAS decretó de forma definitiva una suspensión de dos años para el alicantino en 2006.

Hace cinco años el triunfador de la Vuelta fue Alexander Vinokurov. El kazajo se exhibió en 2006. Sin embargo, un año más tarde, el líder del Astana fue cazado en el Tour con un positivo por transfusión sanguínea gracias a una novedosa tecnología de los controles.

Las tres últimas ediciones de la ronda española han ofrecido ganadores de perfil muy diferente. Hace tres años, Alejandro Valverde tomó parte en la Vuelta con el fantasma de su perro Piti subido en su bicicleta. El murciano ganó la carrera pero fue sancionado posteriormente por el TAS, que sentenció que había pruebas de que la sangre almacenada por Eufemiano era de Valverde.

Alberto Contador ganó en 2008. El de Pinto está pendiente de la resolución de su positivo por clembuterol. La vista ha sido aplazada en dos ocasiones y está previsto que el TAS sentencie en noviembre.

Los nuevos aires que necesita la Vuelta arrancaron el año pasado con la victoria del italiano Vincenzo Nibali, un hombre con una hoja de servicios sin mancha en materia de dopaje hasta ahora. Como Carlos Sastre, Igor Antón o Purito Rodríguez, el tridente de aspirantes españoles. La Vuelta lucha por su redención.