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"Mamé crueldad: mi padre no se dejaba ganar nunca"

No es normal que un deportista tenga que retirarse a mitad de temporada. Digiere el trago como puede el base Gonzalo Martínez, un clásico de la Liga ACB

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1. Tiene 34 años y lleva un mes retirado. ¿Cómo sienta la jubilación tan joven?

Sólo he visto la parte buena: amigos y tiempo libre. Pero empieza el mundo real: espero mi primer hijo.

2. ¿Niño o niña?

Niña.

3. ¿A seguir con la saga?

Puede, mis hermanas también jugaban bien.

4. ¿Le retiró el cuerpo o el agotamiento mental?

La lesión no fue decisiva: esperé a recuperarme para estar seguro de mi decisión.

5. ¿Se desgastó a conciencia en batallas perdidas?

No. Hay una sensación horrible, peor incluso que la derrota, la de no terminar un partido cansado. Y eso es extrapolable a muchos ámbitos.

6. La mayoría, con su físico, habría descartado el baloncesto. ¿Se impuso la herencia genética?

Quizá, y también un cierto tesón y paciencia: los inicios no fueron sencillos. He demostrado vocación por el baloncesto, que me ha recompensado.

7. Algo tendrían que ver las pachangas con los mayores en Guadarrama.

Todo influye.

8. Los Martínez, los Álvarez, Mónica Mesa ¡Menudo vivero era Vallefresnos!

Desde luego.

9. Su hermano Pablo les dejó porque no le dejaban jugar. ¡Eso es amor filial!

Pasaba que yo era un poco adelantado en deporte, pero, a la hora de salir a ligar, la diferencia se notaba mucho y no me querían con ellos

10. Y luego, usted nunca dejó que Pablo le ganara en los uno contra uno. ¿Cruel?

La crueldad que he mamado: mi padre jamás nos ha dejado ganar a nada. Y mi hermano, si podía, me metía un 6-0 en el tenis. Competición sana.

11. Así le robó luego el puesto en Estudiantes.

No me sentí un ladrón, pero no fue lo más agradable.

12. En su primer partido de minibásquet anotó casi 30 de los 30 y pocos puntos de su equipo.

Ganamos por un punto y más bien fue lo primero: a partir de ahí todo fue decadencia.

13. ¿El orgullo del pequeño bajito?

Lo de bajito lo noté más tarde. En ese momento, por mi energía y mi velocidad, me sentía muy poderoso desde mi 1,40.

14. ¿Por qué se empeñó en disgustar a su madre obligándola a visitar con frecuencia el hospital?

No lo sé y me siento un poco culpable. Ahora le he dado una alegría con mi retirada: sufría por mí.

15. Pedro Martínez dijo que usted era el jugador más fácil de entrenar.

Porque tenía una visión parecida a la de ellos: suplía mis carencias vinculando mis objetivos a los del equipo.

16. ¿Y no ha pensado en trasmitir sus enseñanzas?

A corto plazo no lo tengo en mente, pero no lo descarto.

17. Siempre ha llevado el mando magníficamente.

Sí, pero no sé si es extrapolable. Los buenos jefes ejercen a través del ejemplo.

18. Y con mucha discreción. ¿Por pudor o por filosofía?

Es un rasgo de carácter.

19. ¿Alguna enseñanza de Julián Marías que nunca le abandone?

Me quedo con que las cosas más importantes se hacen por razones líricas.

20. Usted, sin embargo, se inclinó por los números.

No sé. No tengo gran vocación de economista, pero lo podía compaginar con el baloncesto y le veía más futuro.

21. ¿Fue una cuestión de números la que le llevó a ir en un Clio hasta hace poco?

De números y de falta de interés por lo coches.

22. ¿Entiende que a su compañera la tomaran por mentirosa cuando decía que usted jugaba en la ACB y aparecía en su Clio, gafas y un libro bajo el brazo?

Sí, sobre todo por el físico.

23. ¿Alguna explicación para la pereza intelectual de los deportistas?

Aunque la he vivido, me cuesta asumir esa frase: no todos son así. Pero quizá falte hábito: la curiosidad intelectual se trabaja y el deportista trabaja básicamente su cuerpo.

24. 'La razón es narrativa'. ¿Por qué?

Porque para hacerse entender hay que contar una historia.

25. ¿Y para la pérdida de valores de Estudiantes?

No.

26. ¿Alguna enseñanza baloncestística que aplicara en sus estudios?

La disciplina y los buenos hábitos dan resultados.

27. ¿Cuántos taxistas le han reconocido?

Muy pocos, pero hay uno en Gran Canaria, Andrés, que se volcó conmigo.

28. ¿Alguna añoranza de la vida insular?

Yo, que era de secano, echo de menos ahora el sol y el mar. Y muchos amigos.

29. ¿Y alguna marca de carácter le dejó?

No padecí la insularidad porque me movía constantemente. Pero cuando uno está allí, ve cómo influye la lejanía física de la península.

30. ¿Un recuerdo imborrable?

Mi amigo José Luís, con el que coincidí en rehabilitación.