Público
Público

Una mañana en casa de la roja

  

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

España no escogió el campus de Potchefstroom por austeridad, por más que la secretaria de Estado de Deportes en Francia la pusiera como ejemplo para sacudir a su propia selección por establecer como residencia el Pezula Resort, en Knysna, el complejo más lujoso de Suráfrica. España priorizó las buenas instalaciones para entrenarse, la altitud y, sobre todo, la tranquilidad. 'Que los jugadores, cuando toque el ocio, puedan salir solos a comer fuera en una zona relajada', dice Javier Miñano, el preparador físico.

Ese ocio tocó ayer por primera vez. Los jugadores gozaron de permiso hasta las seis de la tarde para hacer lo que quisieran. Hubo quien aprovechó esa libertad para estar con la novia, el que la tiene en Potchefstroom (y bastante le está costando), quien se fue de safari (un grupo formado en su mayoría por los jugadores del Barça, menos Iniesta) y quien prefirió quedarse en la ciudad, comer y pasear por sus alrededores. Xabi Alonso, Albiol y Arbeloa, por ejemplo, comieron en un restaurante italiano frente a un televisor que ofrecía los goles de Higuaín a Corea. Tras el tercero, se escuchó esta frase: 'Ay, Gonzalo, si llegas a esperarte un poco para firmar tu renovación'.

El caso es que, vaciada de jugadores la concentración, la Federación se decidió a ofrecer a los medios una visita guiada por ella. Fue un paseo que confirmó la sencillez que tanto elogian desde tierras francesas. Habitaciones pequeñas, muy funcionales, con televisor, mesita y hasta una pequeña cocina, pero sin excesos. Ni rastro, desde luego, del bidé de lujo y los jacuzzis individuales que Maradona exigió para Argentina en Pretoria.

España apenas dispone de cuarto de recreo (futbolín, billar, ping-pong, televisiones y barra de bar), sala de vídeo, gimnasio, vestuarios divididos en casetas con fotos de cada jugador para saber dónde cambiarse y un aseo con urinarios al uso reconvertido en improvisado cuarto para las botas (seis pares por barba de media). Un alojamiento acogedor, pero desprovisto de lujos.