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La manta de Tim arropa al Madrid

Un gol, 39 remates y tres paradas

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Gran trabajo defensivo, poca pegada. Los dos primeros partidos de Liga descubren al Madrid como un equipo de antagonismos, arropado por la famosa manta de Tim: se tapa bien los pies, pero no la cabeza.

Casillas, que ayer cumplía 11 años de su debut en el primer equipo, no recuerda un inicio de temporada con menos actividad. Su casillero de intervenciones en este inicio de curso sólo registra tres paradas en dos partidos y ninguna de gran exigencia. 'Este año apenas hemos dejado que el rival nos haga ocasiones de gol y en acciones a balón parado, en faltas o córners, estamos sólidos. Esperamos seguir así. Es un paso importante', apunta el guardameta, cuya siguiente reflexión delata indirectamente esos antagonismos iniciales de su equipo: 'Tanto ante el Mallorca como ante Osasuna el mejor de ellos fue el portero, eso quiere decir mucho'. La traducción del apunte de Casillas es que el Madrid ha generado ocasiones claras, pero que sus delanteros no están tan afinados como en años anteriores. La pegada, que ha sido el rasgo futbolístico que más ha definido al Madrid en las últimas temporadas, de momento, no es tan contundente. El Madrid de Mourinho ha necesitado 39 remates para marcar un gol. En la Liga pasada, cuando la efectividad de Cristiano e Higuaín era demoledora, siete disparos eran suficientes para sumar un gol. Ambos delanteros han desperdiciado situaciones claras de uno contra uno frente a Aouate y Ricardo.

En esta campaña ha tenido que ser Carvalho, un defensa, el que inaugure el casillero goleador del equipo. 'Lo más importante es saber defender. Luego, lo normal es que marquemos. Ahora no entran, pero lo normal es que cuando entre uno pronto caigan más', explica Pepe, muy en la línea de su entrenador.

Özil, que enseñó los detalles que más agradaron al Bernabéu, también desperdició una ocasión franca al intentar picar el balón. 'No entró por poco', se lamentaba ante la prensa alemana al término del partido, a la vez que analizaba su actuación: 'Mi trabajo defensivo lo tienen que hacer todos los jugadores, pero en el juego ofensivo tengo todas las libertades'.

Mourinho elogió la actuación del mediapunta alemán, pero este le atribuyó el mérito a sus compañeros: 'Si ellos no buscan los desmarques, entonces mis pases no sirven para nada'.