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Aquellos maravillosos años

Guardiola, Valdés y Reina ejercieron de recogepelotas cuando los chavales de la cantera disfrutaban de ese privilegio

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Monaguillo antes que fraile. Pep Guardiola cumple al dedillo con este precepto y de ello da fe la instantánea tomada por el fotógrafo Zoltan Cibor, hijo del exjugador del Barça, tras la victoria del equipo azulgrana contra el Goteborg en las semifinales de la Copa de Europa de 1986. Un imberbe Guardiola, que ejercía de recogepelotas en el Camp Nou, felicita al entonces centrocampista culé Víctor Muñoz.

Ese día, Pep, preso de la emoción (el Barça alcanzó la final de la máxima competición europea tras remontar un 0-3 de la ida contra los suecos), apareció en más de una fotografía de la celebración azulgrana como actor secundario: junto a Paco Clos, contemplando como Migueli, tras la gesta, sube a hombros al técnico Terry Venables o corriendo como un loco después de uno de los goles de Pichi Alonso.

En cuatro años, Pep pasó de recoger pelotas a debutar en el Camp Nou

Si el partido del próximo domingo se anunciara como una corrida de toros, en el cartel volverían a encontrarse Víctor y Pep. Uno, sin su otrora extraordinario poderío físico; el otro, con una hija en edad de tomar la alternativa a su padre como recogepelotas del Camp Nou.

La imagen del sueño americano, del niño que alcanza e incluso supera la categoría de su ídolo, difícilmente se repetirá este domingo. Los chavales del fútbol base azulgrana hace tiempo que dejaron de ejercer como recogepelotas en los partidos que el Barça disputa en casa. Según el club, la diversificación de horarios de los encuentros del primer equipo dificulta que los niños de la cantera puedan compaginar la asistencia al Camp Nou con sus propios entrenamientos y partidos.

Actualmente, el Barça cuenta con un grupo de 20 chavales que realizan dicha tarea. Chicos y chicas de entre 11 y 19 años, algunos con larga experiencia ya en la labor, que llegan al equipo por amistad o relación familiar con alguno de los trabajadores del club. Hay que tener en cuenta que el estadio azulgrana es de los pocos campos de Primera División en que se puede ver a niñas recogepelotas. Raquel, la pionera, es ya una veterana.

Valdés y Reina todavía recuerdan hoy momentos vividos en esa etapa

Estos jóvenes se llevan una propina de unos 20 euros por devolver al campo durante tres horas los balones que salen fuera del terreno de juego sin trampa ni cartón.

Recuerdos imborrables

Un día de 1995, el entonces director de la Masia, Joan César Farrés, llegó al Camp Nou con dos jóvenes residentes de 13 años, ambos porteros de la cantera, Pepe y Víctor. Farrés quería que Antonio Samá, responsable de los recogepelotas del Camp Nou durante 22 años (de los que recuerda a Guardiola, Iniesta o Luque), los incorporara a su equipo de colaboradores.

El primero le rogó a Samá que le dejara ocupar el puesto de detrás de la portería. Se las repartieron. Un Gol (que es como se conocen los fondos en el estadio azulgrana) para Víctor y el otro para Pepe. Se repartían entonces los partido porque los dos eran muy buenos. Tanto, que con poco más de 20 años ambos han levantado la Champions League: Víctor Valdés con el Barça y Pepe con el Liverpool.

Reina todavía recuerda su mejor momento como recogepelotas: 'El día que De la Peña le marcó un golazo al Zaragoza desde medio campo', rememora el guardameta desde Villarreal, donde ha estado concentrado con la selección española. 'Yo estaba justo en el palo de esa portería, detrás de las vallas de publicidad y además Iván era un referente porque lo veíamos a menudo por la Masia'. Ese día Pepe no empatizó con Juanmi, el portero del Zaragoza. Sí lo hizo en cambio Víctor Valdés unos meses más tarde con el que durante mucho tiempo fue su ídolo.

Un día de abril de 1996, el ahora guardameta azulgrana quedó maravillado con el porte, juego y carácter de Oliver Kahn en la visita del Bayern de Munich al Camp Nou en un partido de la Copa de la UEFA. Valdés todavía recuerda una pelota blocada por el alemán en la portería que él cubría.

Víctor reconoce que cada vez que juega un partido en el Camp Nou su mente evoca las ilusiones de esos días como recogepelotas. El guardameta defiende unas porterías que son suyas desde alevín.