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María Vasco desfallece en la pelea por las medallas

La marchista catalana perdió la medalla de bronce a dos kilómetros del final en una prueba que coronó a la campeona mundial Kanyskina

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La atleta española María Vasco rozó hoy la medalla de bronce en la prueba de los 20 kilómetros marcha de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero finalmente se tuvo que conformar con un quinto puesto y un amargo diploma olímpico por culpa de la falta de fuerzas en los dos últimos kilómetros y el empujón final de la italiana Elisa Rigaudo.

La catalana soñó 18 kilómetros con añadir una presea olímpica, plata o bronce, a la conseguida en Sydney 2000. Con la nueva campeona olímpica Olga Kanyskina inalcanzable para todas desde el inicio, Vasco peleó desde el principio por subir al podio y sólo su desfallcimiento final, cerca de la meta, unido a la llegada por detrás de Rigaudo, la privaron de dar el undécimo metal a España en la cita.

Bajo unas condiciones infernales, Vasco fue inteligente, pese a reconocer posteriormente que no se encontraba bien desde el principio. No se volvió loca con la exhibición de Kanyskina, campeona mundial en Osaka, y tampoco cuando a mitad de carrera atacó la bielorrusa Ryta Turava. Apuró hasta que las fuerzas y las dos amonestaciones se lo permitieron, pero no pudo aguantar el primer metal del atletismo nacional, que habría compensado la decepción de 'Paquillo' Fernández.

La española firmó al final un agridulce quinto puesto, acompañado además de nuevo récord de España (1:27:25), mientras que sus compañeras también rayaron a buen nivel, sobre todo Beatriz Pascual, sexta clasificada. María José Povés, de menos a más, concluyó decimoctava.

Todas ellas marcharon con el lazo negro en memoria de las víctimas del accidente aéreo de ayer en Madrid.

Los 20 kilómetros marcha femeninos fueron muy diferentes a los masculinos. Kanyskina provocó que hubiese dos carreras: la suya propia en solitario desde la misma línea de salida en una repetición de la táctica realizada en Osaka y la del resto por la plata y el bronce.

Vasco y Pascual entraron en el grupo de cabeza que se formó rápidamente como perseguidor y en el que estaban prácticamente todas las favoritas. La catalana no se escondió y tiró buscando acelerar el ritmo para provocar una mejor selección.

El guión no cambió demasiado durante los primeros diez kilómetros. Y a partir del ecuador de la carrera, comenzó la acción por detrás.

La bielorrusa Ryta Turava y la rusa Tatyana Kalmykova atacaron y rompieron el grupo, dejando solamente a Vasco y a Pletzer. El precio de este ataque fue caro. La primera fue sobrepasada por la española y la noruega por sus problemas físicos, y la segunda, kilómetros antes, eliminada por tres amonestaciones.

Faltaban algo más de tres kilómetros y María Vasco parecía marchar con cierta soltura, pero el panorama cambió. Pletzer cambió y se marchó a por la plata y la barcelonesa, con dos amonestaciones y problemas musculares, apretó los dientes de forma insuficiente.

Rigaudo vino desde atrás con fortaleza para arrebatarle el bronce y la china Liu Hong le quitó el cuarto lugar.

Al final, la marchadora catalana no pudo sumar una nueva medalla en sus cuartos Juegos Olímpicos, aunque bajó en 11 segundos la plusmarca nacional. Meritoria fue también la actuación de la joven Beatriz Pascual, que entró por detrás de su compañera y que ofreció siempre buenas sensaciones peleando con las mejores, recibiendo a cambio un diploma olímpico.