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Marta, preparada en su burbuja

Fuentes-Pila persigue un puesto entre las finalistas

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Son casi las once de la mañana. Jueves. En la barra de la cafetería del hotel de concentración, Mayte Martínez toma tranquilamente su café con leche mientras charla con todo el que se le acerca. Los chicos y las chicas del 1.500 atienden a los periodistas. Ruth Beitia posa para los fotógrafos. Y los atletas que entran por la tarde en competición se preparan para una rodada que les espabile las piernas. Todo el mundo está activado, con cierta tensión, deseoso de que llegue la hora de pisar el tartán.

¿Y Marta? 'Debe de estar en su habitación, concentrada como siempre', contesta Natalia Rodríguez. Un día antes de su final de los 3.000 obstáculos (hoy, 20.25 horas), Marta Domínguez extrema su espartana y simple rutina: dormir, comer, entrenarse. No está para historias. Para ninguna historia que perturbe la fórmula que tan excelsos resultados le ha dado estos años. La palentina se enclaustra, despliega su burbuja y se impermeabiliza frente al ruido exterior. Sale de su cuarto sólo para comer y rodar. 'No se le ve el pelo', constata Jacqueline Martín, años y años compartiendo concentraciones. Apenas habla. Sólo cuando baja al comedor.

Antes de la competición, se recluye en el cuarto y apenas habla

'Entonces, sí. Siempre se interesa por el estado de los demás, por cómo les han ido las cosas. Es una compañera diez', asegura la fondista catalana. 'Marta sigue la misma rutina que en su casa. Llegar a su nivel requiere una vida así', añade. Esa rutina incluye tres horas de siesta y dejar las confesiones para Nuria Fernández, compañera de habitación y amiga. 'Marta siempre es optimista; nunca pone excusas ni se queja', cuenta Jacqueline.

Tras su semifinal del miércoles, sin embargo, la campeona del mundo se mostró un tanto contrariada. 'No he tenido buenas sensaciones', confesó ante los micrófonos, pese a su cómoda clasificación (cuarta, con 9:41.93). 'Aquí todo el mundo se piensa que esto es muy fácil, pero de eso nada', cuentan que dijo después entre los suyos. Pero no se explayó. Asumió que todo el mundo, ella la primera, espera su medalla. Y que la rusa Yuliya Zarudneva estará ahí para intentar que no sea de oro.