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Maxi concede una prórroga a Abel

El Valencia se deja empatar en el 90 y Emery se va abroncado

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La oscuridad del abismo atenaza la subsistencia del Atlético. Sólo un milagro parecía poder cambiar el destino de un equipo que cada día que pasa parece estar más depresivo. Cualquier rival que se planta en su cara sale fortalecido. Y así le hubiera pasado al Valencia si no hubiera dimitido del partido antes de tiempo. La culpa hay que apuntarla en el debe de Emery, que sacó del campo, con el partido vivo, al único futbolista con rango de generar fútbol: Banega.

El argentino, ayudado por su pasado rojiblanco y su conocimiento de las taras de su ex equipo, hundió él solo el planteamiento de Abel, que parecía tener otra cara tras el inicial gol de Aguero. El argentino, despreciado en el Manzanares por su díscola vida, comenzó a bailar entre Assunçáo y Cléber, mientras Marchena le hacía el trabajo sucio y le liberaba para destilar fútbol. Primero leyó inteligentemente la ineptitud de la defensa a la hora de tirar el fuera de juego, después se encargó de motivar a Pablo Hernández y Villa con pases a la espalda de Perea y Ujfalusi que provocaron la entrada en juego de Silva y el Atlético se fue descosiendo poco a poco. Banega tiraba del hilo de la camiseta del Atlético y les dejó en paños menores.

Así llegó la asistencia que se inventó en el primer gol valencianista. Un medido pase de Ever dejó sólo a Pablo Hernández, que puso en evidencia a Antonio López, y con tres toques malabares regateó al lateral y tumbó a Roberto. El Atlético empequeñeció y el Valencia recuperó el brío de antaño. Villa, un par de minutos después, mandaba de nuevo el balón a la jaula para convertirse en el pichichi actual con 6 goles. Por si fuera poco, la fuerza del Atlético estaba desaparecida. Agüero fallaba goles claros, Forlán estaba desaparecido y parece que la portería se le hace cada vez más pequeña y Simao sigue sin recuperar la estrella que se le presupone. Únicamente Jurado, de nuevo arrinconado en la banda, intentaba desenredar el entuerto.

Pero el desenredo lo hizo Emery. Ya con Banega en la dicha, el Valencia tiró el partido y Mestalla explotó contra el banquillo. El cuadro valencianista entregó el campo y decidió vivir del contragolpe y corrió un riesgo innecesario porque su rival comenzó a creer en el empate. Pero el Atlético adolecía de lo único que hasta ahora le mantenía en los puestos de privilegio: la pegada.

Maxi perdonó a puerta a vacía y Abel veía como su futuro empieza a estar más cerca de la firma del finiquito. Pero el milagro apareció, Maxi acertó con un centro del Antonio López y la corbata de Abel parece menos apretada y deja la presión en el banquillo del Turia.

Aún así, el futuro del Atlético es desalentador. Hacía 55 años que no comenzaba tan mal una Liga. No ha ganado a nadie y preocupa.

Valencia (2): Moyá; Bruno, Dealbert, Alexis, Mathieu; Banega (Maduro, m. 80), Marchena; Pablo, Silva, Mata (Joaquín, m. 82); y Villa.

Atlético (3): Roberto; Valera (Juanito, m. 40), Perea, Ujfalusi, A. López; Simao (Maxi, m. 57), Assunçao, Cléber (Reyes, m. 75), Jurado; Agüero y Forlán.

Goles: 0-1. M. 6. Jurado conduce un ataque del Atlético, combina con Forlán y el uruguayo cede a Agüero, que bate a Moyá. 1-1. M. 25. Banega asiste a Pablo que con tres sutiles toques se deshace de A. López y marca. 2-1. M. 27. Villa rompe la línea defensiva y bate por bajo a Roberto. 2-2. M. 90. Maxi remata de volea un centro de A. López

Árbitro: Clos. Amonestó a Silva y Maxi Rodríguez.

Mestalla: 50.000 espectadores.