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"Me he roto, siempre igual"

Jose Manuel Calderón, sustituido por Raúl López, asumió su ausencia en el Mundial desde el mismo instante de lesionarse

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Nació en la generación de los juniors de oro pero se perdió esa foto por una lesión de tobillo. 'Si no se operaba ese verano, no podía dar el salto a la ACB', recuerda Charly Sainz de Aja, el seleccionador de aquel oro. Desde entonces, el dolor le ha robado tardes de éxito a José Manuel Calderón. Acabó dañado en la lucha por la plata del Europeo de Suecia 2003, el primer signo de madurez del grupo. Una rotura en el abductor de su pierna derecha le dejó sin minutos en la final olímpica de Pekín. Al oro del pasado Europeo faltó por una lesión en su mano derecha.

Sólo esquivó al castigo en el Mundial de Japón. Cuatro años después, ahora, el reclamo del oro motivaba el verano de Calderón. 'Llegaba como siempre, a tope', recalca Nacho Coque, preparador físico de la selección. Todo acabó, sin embargo, en un juego de botes intrascendente. Un sobeteo al balón sin violencia que encerróun crack en su pierna izquierda que llegó al corazón convertido en quejido.

'Es el mismo dolor que sufrí en la otra pierna', explicaba roto en el vestuario

En el vestuario, Calderón ya se sentía ausente de la selección. 'Me he roto, me he roto', no se engañaba entre lágrimas. 'Es el mismo dolor que en la otra pierna (una dolencia que le ausentó durante 14 partidos de la NBA en la pasada temporada)', se sinceraba ante Víctor Laínez, el médico del equipo nacional. 'Otra vez igual', se repetía, tirado en la camilla, sin consuelo. Durante la madrugada, la resonancia magnética en la clínica San Camilo de Madrid consumó una sentencia (rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda) que nadie quiso aceptar hasta la exploración matinal del doctor Guillén.

'El plazo de recuperación nunca es inferior a cuatro semanas', confirmaba el parte médico, convertido ayer en telegrama de malas noticias. Fue el momento de la rabia, de las llamadas entre Scariolo, el presidente Sáez, Ángel Palmi, director deportivo de la FEB, el capitán Navarro... y de las decisiones.

Raúl López aparecía como recambio de un Calderón al que le salían ya palabras de distancia. 'Espero que el equipo lo haga lo mejor posible en el Mundial y aquí tienen un seguidor más', reconocía Calde. Su móvil llevaba chirriando mensajes de ánimo desde la madrugada. De sus compañe-ros de selección, cada uno en su casa hasta que vuelvan a unirse mañana para viajar a Izmir, de otros amigos del baloncesto, de amigos fuera del baloncesto.

En el envés de su desgracia aparecía una propuesta en el móvil de Raúl López, quien desconocía la lesión de Calderón al no haber presenciado el partido entre España y el Dream Team. 'Scariolo me ha dicho que si me apetecía ir y, por supuesto, le he dicho que sí', explica el catalán.

'Estaba claro que con la presencia de José y Ricky, el puesto de base estaba muy difícil', se sincera Raúl López. 'Había que asumir que no tocaba ir'. Así era hasta que Calderón comenzó a perderse otra foto.