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Medio siglo ya no es nada

El Barça de Guardiola bate al del eslovaco Daucik, que en los años 50 ganó cinco copas

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El fútbol ha cambiado mucho en el más de medio siglo que separa al Barça de las cinco copas de este fabuloso equipo de las seis. La Copa Martini, una de las cinco que ganó, ya no existe; la Latina y la Eva Duarte, que el equipo de 1951-52 ganó de forma automática al ser campeón de Liga y de la Copa del Generalísimo, tampoco. La historia recordaba al grupo dirigido por el eslovaco Ferdinand Daucik como el más exitoso. Hasta ayer, cuando el Barça de Guardiola le superó. Cinco parejas conectan a ambos equipos.

Messi es, como fue Kubala, el jugador más universal del club

Messi es, como Kubala en la década de los 50, el jugador más universal de este Barcelona. Geniales ambos, únicos y humildes, identifican a sus equipos como ningún otro. Citar su nombre supone un reconocimiento mundial. Kubala transformó al Barça de la época con su calidad técnica, su poderío físico y su singularidad. Fue el primer especialista en los lanzamientos a balón parado. Su golpeo con el interior del pie asombró a porteros y aficionados hasta el punto que el campo de Les Corts se quedó pequeño. Nunca alardeó de sus condiciones. Como La Pulga, una estrella tímida que despliega todos sus argumentos sobre el césped.

Técnicamente muy diferentes, pues el fútbol atribuye ahora al portero funciones impensables en los tiempos del Gato con alas, como bautizaron a Ramallets, ambos comparten la capacidad de transmitir seguridad y solidez a sus compañeros desde la portería. En 15 años de éxitos, Ramallets fue, en cinco ocasiones, el meta menos goleado de la Liga. Valdés, con menor recorrido, ya posee dos zamoras (2004-05 y 2008-09). El bello goleiro, como le apodaron sus fans femeninas, necesitó ocho años de buenas actuaciones para ser convocado con la selección. Valdés, reconocido por compañeros y rivales, aguarda a que sus reflejos y su buen juego de pies acaben convenciendo a algún seleccionador.

Gonzalvo III y Xavi comparten una visión superlativa y una gran técnica

Comparten una visión de juego superlativa y unas cualidades técnicas extraordinarias que explican, en buena parte, los éxitos de sus equipos desde el centro del campo. Más medio volante que el centrocampista total que representa Xavi, Gonzalvo III asistía a una delantera que los seguidores del Barça recitan aún de carrerilla: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Fue tal la repercusión de su juego que el Torino intentó llevárselo con una oferta millonaria, que Agustí Montal, entonces presidente, rechazó. A Xavi, le intentó fichar el Milan.

Internacionalmente, los dos comparten un reconocimiento que lima las diferencias sobre su posición en el campo, donde Basora era un especialista puro. Ceñido al extremo derecho, las internadas por la banda del Monstruo de Colombes y sus milimétricos centros aún son recordados por los más viejos. Muy fino técnicamente, veloz y con un buen desmarque, fue también un buen goleador. No destaca Iniesta en esa faceta, pero su gol al Chelsea en las semifinales de la pasada Liga de Campeones se recordará siempre; tanto como su polivalencia y capacidad para jugar bien como centrocampista, volante o mediocentro defensivo, aunque no le guste.

Lleva apenas dos años en el primer equipo, pero ha adquirido una jerarquía en la zaga del Barça que, sin llegar al rango de Puyol, le acerca a Biosca, un central que destacó por su tremenda intuición para el corte de balón, seguridad y entrega. Contundente y rompedor, manejó la zaga del Barça de las cinco copas. Respetuoso con la jerarquía de Puyol, Piqué se ha ganado un puesto fijo, el apodo de Piquenbauer por sus similitudes con Beckenbauer, el mítico libre alemán y un reconocimiento internacional que premia su seguridad, buena salida del balón y capacidad rematadora. Su personalidad abierta y su profundo barcelonismo le señalan como más que probable sucesor de Puyol, cuando el gran capitán diga adiós.