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El mejor rugby español nació en el exilio

El 'XV del León' se enfrenta esta tarde a Uruguay con 12 jugadores franceses

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Repasar la plantilla de la selección española de rugby es como hacer una visita rápida a una sede de la ONU. Apellidos como Cano, Feijóo, Sempere, Recuerda y Moreno conviven con otros que, a simple vista, poco o nada tienen que ver con España: Gurgenazde, Cidré, Parker, Marshall, Leroux, Visensang... 12 franceses, dos neocelandeses, un georgiano, un inglés, un argentino, un surafricano... y cinco españoles componen el equipo nacional de rugby que esta tarde (16.00 horas) se enfrenta a Uruguay en el Estadio Nacional Universidad Complutense de Madrid.

Bajo las órdenes del seleccionador Regis Sonnes (francés, claro), España, que ahora ocupa el puesto 23º en el ranking de la IRB (International Rugby Board), puede meterse en el top-20 mundial antes de encarar la segunda vuelta del Campeonato de Europa. Para ello, debe derrotar por más de 15 tantos a los uruguayos. Sonnes aterrizó en el equipo en mayo de 2010 con un objetivo en mente: clasificar al XV del León, que es como se conoce a la selección española, para el Mundial 2015 que se disputará en Inglaterra.

Para ello, Sonnes ha confeccionado un conjunto con jugadores procedentes, sobre todo, de la competición francesa, más potente y exigente que la Liga española. Pero todo tiene una explicación. Pese a haber nacido en Francia, estos jugadores son nietos o hijos de españoles, la mayoría de ellos exiliados en la Guerra Civil. Y gracias a este arraigo, la IRB les permite jugar con España.

Es el caso de Gauthier Guibouin, un chaval de 23 años y 102 kilos de peso que llora cuando suena la Marcha Real. 'Es una sensación extraña', admite. 'Cuando me puse por primera vez la camiseta de España fue muy emocionante', recuerda. Guibouin juega de tercera línea y no dudó en defender a España cuando se lo propusieron. 'En Francia no podríamos jugar con la selección, no tenemos futuro allí', reconoce.

Pese a haber nacido en Francia, los jugadores son nietos o hijos de españoles

Algo parecido le ocurrió a Pierre Belzunce, de 24 años, quien siente 'emociones muy fuertes' cuando escucha el himno español en el campo. 'Hay cosas que te devuelven al pasado, te lo remueven. Te acuerdas de la familia, de los abuelos... Todo eso lo llevas muy dentro y cuando suena el himno de España te sale. Es un orgullo', explica Belzunce, que ocupa la posición de ala y juega en Colomiers. En el caso de Anthony Pradalie, 25 años y jugador del Perigueux, la española es su madre. Su compañero Adrien Ayestarán, medio melé de 24 años, también está encantado de vestir los colores de la selección española. 'Cuando volvemos a Francia nos sentimos internacionales, y eso nos aporta mucho', insiste Belzunce.

Los cuatro juegan en la Liga francesa y cuando son convocados por la selección española, cruzan los Pirineos. 'España es muy similar a Francia. La manera de pensar, de vivir... Todo nos resulta muy familiar, muy cercano', cuenta Belzunce. El compromiso de estos jóvenes con el equipo nacional es absoluto. Desde que llegaron a la selección, se han esforzado por integrarse con el resto de sus compañeros, y no han tenido ningún problema. 'Lo que más nos costaba al principio era comprender algunas palabras específicas, pero a los dos días ya las entendíamos. El lenguaje que se emplea en el campo es internacional. Nos entendemos todos', sostiene Belzunce. El seleccionador incluso ha aportado un toque cañí a los partidos, cuando suena la Salve Rociera en el campo.

'Cuando suena el himno me remueve mi pasado', dice Belzunce

Orgullosos, pues, de defender los colores de España, los jugadores están convencidos de que disputar el Mundial 2015 es posible. 'El sueño de todo jugador de rugby es llegar a un Mundial, y lo tenemos muy cerca. Casi lo podemos rozar con los dedos', opina Belzunce. 'Es nuestro objetivo número uno y además es posible lograrlo, pero habrá que trabajar mucho para conseguir una plaza', coincide Guibouin.

Clasificarse para un Campeonato del Mundo no es una utopía. España ya lo disputó en 1999, en Gales. Fue su único Mundial, y el XV del León fue eliminado en la fase de grupos. Otro de los sueños de estos chavales sería jugar contra Francia. 'Nos encantaría', admiten.

Pese a que el rugby es un deporte minoritario en España, estos cuatro franceses insisten en que la afición ha crecido en los últimos años. 'Cada vez jugamos más y más gente al rugby', dice Belzunce. Este joven destaca que el nivel de los clubes también ha avanzado en nuestro país en los últimos tiempos. 'Los deportistas españoles son los mejores en muchas disciplinas. Pero es verdad que al rugby aquí le cuesta evolucionar', dice Guibouin.

Los jugadores franceses están convencidos de que pueden aportar mucho al equipo, sobre todo su experiencia en una competición más exigente que la española. Esta tarde ante Uruguay tienen una nueva oportunidad de demostrarlo.