Publicado: 25.10.2014 08:00 |Actualizado: 25.10.2014 08:00

Ser Messi en tiempos de crisis

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Si no puedes hablar con Leo Messi, si apenas puedes acercarte a su entorno favorito, ¿cómo te puedes aproximar a él? En el libro Messi: volver a soñar, que acabo de publicar, procuro dar respuesta a esa pregunta. Construí una historia, alejada de la biografía del futbolista, en el que la victoria no estaba en el resultado final, sino en demostrar la importancia de la motivación en un hombre como Leo Messi y en proponer el modo de volver a soñar con él. Sin embargo, el libro parte de una derrota, en la votación del Balón de Oro 2013 en Zürich, y termina con otra, en la final del Mundial en Maracaná. Sin embargo, la temporada pasada ya es historia para un genio como él, que se presenta de nuevo en el Santiago Bernabéu como la gran amenaza del Barcelona (18 horas). Con Luis Enrique ha recuperado la sonrisa y además cuenta con el aliciente del récord a Zarra.

El libro reúne cientos de horas de conversación, en las que surgieron perfiles de Messi que hasta es posible que él mismo desconozca. El periodista Sergio Levinsky, que estuvo con él en el Mundial de Brasil, situó a Messi en su punto justo. "De hecho, él mismo lo dice", explicó. "Jamás ha buscado ser un ejemplo ni para los niños ni para nadie. Es el caso más claro de alguien que no quiere que lo atosiguen y quisiera volver ya mismo a su casa a comer milanesas. Pero resulta que él mismo se mete en un problema con lo que genera. Tiene la culpa de ser extraordinario en un tiempo de globalización total, aunque él no lo busque deliberadamente".

Fontseré: "Se puede entender que un tipo que lo ha ganado todo como Messi se convierta en un pequeño Maquiavelo"Ser Messi significa ser un tipo que gana dinero para comprarse un Porche cada día. Ser Messi también significa ser un tipo al que en esos tiempos de derrota se le llegó a clasificar como "un pequeño Maquiavelo". Una pregunta que entregué a un hombre que lo ha logrado todo en el teatro como Ramón Fontseré, director de 'El Joglars' y que no encontró relación alguna entre un vestuario y un camerino. "En un vestuario conviven tipos que lo tienen todo: mujeres, casas, dinero, coches... Y eso debe ser tan difícil que hasta se puede entender que un tipo que lo ha ganado todo como Messi se convierta en un pequeño Maquiavelo, en un pequeño tirano... A lo mejor, para llegar hasta ahí ha sufrido tanto y ahora, que está tan arriba... Todo en esta vida tiene una explicación".

Marc Valiente: "Leo, a diferencia de los demás, no necesitaba que nadie le enseñase a jugar al fútbol"El escritor Sergi Pamies, Premio Vázquez Montalbán de periodismo, advierte su falta de ecuanimidad: "La primera vez que vi a Messi fue en el Miniestadi cuando jugaba con el Barça B y pensé que era un chupón brillante, pero con escaso futuro. Así de rigurosos son mis pronósticos". El futbolista, Marc Valiente, compañero de Messi desde la niñez, jugaba con ventaja. "Leo, a diferencia de los demás, no necesitaba que nadie le enseñase a jugar al fútbol. Él nació directamente para eso".

Quizá por eso Raúl Valbuena, el portero al que Messi marcó su primer gol oficial con el Barça, hace una descripción ejemplar del futbolista en la cancha. "Yo no veo egoísmo en Messi, no veo ataques de vanidad ni siquiera en un escenario tan provechoso como el Mundial en el que todo el mundo quiere inscribir su nombre y recordar que fui yo el que marqué ese gol... Sin embargo, Messi no era así. No tenía inconveniente en dar el último pase".

Marc Valiente avisa: "No todo en la vida es el fútbol". Porque llegará el día en el que ese futbolista, que es, caducará "y tendrá que encontrar otro sentido a la vida". La frase corresponde al psicólogo Santiago Rivera, que se anticipa al futuro. "Entonces no tendrá tanto tiempo para alimentar su ego, ya no será la estrella y habrá otros que ocupen su papel. Pero la gente realmente exitosa sabe salir de estas porque trabaja ese momento". Por eso Leo Messi no sólo es presente. También es futuro y para estar mejor preparado en ese futuro, Susana Guasch, periodista de LaSexta, le recomienda leer, sobre todo leer... "a García Márquez o a quien sea, pero que lea. Leer es de las cosas más importantes del mundo".

Pero, claro, ser Messi es tan distinto a todo... Si memoriza lo que decía Billy Wilder ("recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida") tiene derecho a sentirse único. Fontseré, incluso, duda de que "haya sentido miedo alguna vez en un campo de fútbol". Y eso que su mente es un misterio como explica el periodista y sociólogo argentino Rodolfo Chisleanschi: "Detrás de esos ojos pequeños y esa mirada huidiza, de esos espontáneos gestos pseudoinfantiles y esas dificultades de expresión oral, se esconde una mente sagaz, astuta, calculadora y fría: la mente del genio".

Tal vez por eso es imposible compararse a él como explicó Ángel David Rodríguez, 'El Pájaro', el mejor velocista español de todos los tiempos. Un tipo que algunos meses no supera los 1.000 euros y que, sin embargo, no tiene envidia de lo que cobran futbolistas como Messi. "Si lo ganan es porque lo generan. Y si no lo ganarían ellos sería peor, porque entonces los dueños de los clubes ganarían más".

Ángel David Rodríguez: "No hay dinero en el mundo que justifique que un hombre no pueda ir andando tranquilo por la calle"'El Pájaro' explicó otra cosa: "Me pongo en la piel de Messi y no hay dinero en el mundo que justifique que un hombre no pueda ir andando tranquilo por la calle o que, si le apetece acompañar a su mujer a ir a hacer la compra, no pueda hacerlo, porque le van a parar cientos de personas. Yo, en este caso, no pediría respeto para la persona, sino para el futbolista". Quizá por eso hay tantas maneras de explicar a Messi que seguramente un solo libro no es suficiente. Pero esa es la grandeza de personas como él que, aunque parezca que lo tienen todo, no lo tienen todo como explicó Messi en esa entrevista con el periodista Orfeo Suárez, "por mucho que sea el dinero que ganes, hay cosas que deseas y no puedes evitar", y que, a su vez, da sentido a los ídolos e, incluso, los humaniza. "Los ídolos no tienen que cambiar para peor", sentenció Oliveros.