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Messi se viste de azulgrana con Argentina

El astro argentino marca para derrotar a Brasil (0-1). Benzema marca ante Inglaterra en la victoria francesa (1-2)

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Messi y Benzema se convirtieron en dos de los grandes protagonistas de la jornada internacional de ayer. El argentino del Barça decidió en el clásico suramericano ante Brasil (1-0) jugado en Qatar, mientras que el francés marcó el primer gol en la victoria bleu ante Inglaterra en Wembley por 1-2.

Argentina disfrutó del Messi que idolatra el Camp Nou y que se ha visto con cuentagotas con la camiseta albiceleste. Lo hizo a lo grande, con uno de aquellos tantos a los que ya están acostumbrados los aficionados del Barça. En el descuento, el azulgrana recibió un balón de Lavezzi a tres cuartos de campo, encaró a los defensores brasileños y, tras inmiscuirse en la última línea canarinha, cruzó con la zurda un balón raso que encontró la red ante la agonía de Vítor.

'Messi es el mejor y hay que aprovecharlo', afirmaba Batista en la previa. El seleccionador argentino, consciente de las carencias que no permitieron a su estrella despuntar y ni siquiera marcar en el pasado Mundial, después de firmar su mejor temporada con el Barça (47 goles), dibujó un esquema similar al azulgrana.

Con Mascherano en tareas de contención, junto a dos centrocampistas de perfil creativo, como Banega y Pastore, y con dos delanteros de gran movilidad, los madridistas Higuaín y Di María, Messi partía con libertad por detrás de los dos puntas para poder entrar en contacto con el balón de forma continua. El planteamiento de Batista, sin embargo, se quedó en lo teórico. Argentina no mueve el balón como el Barça y el azulgrana fue perdiendo protagonismo a medida que avanzaban los minutos y se alejaba de la portería brasileña para poder entrar en contacto con el esférico.

Messi no sólo prolongó la espectacular racha goleadora que mantiene en el Barça, con el que ha marcado 11 goles en los últimos siete partidos, sino que se sacó la espina clavada que mantenía con Brasil, a la que nunca había ganado con la absoluta albiceleste.

Si lo de Messi fue una genialidad individual en una Argentina que todavía tiene mucho trabajo por delante, Benzema se convirtió en el ejecutor de la renovada y atractiva Francia de Blanc. Los galos han dejado atrás la crisis de-sencadenada en el Mundial por la guerra entre los jugadores y Doménech, y saltaron a Wembley con un equipo rejuvenecido. La nueva hornada de los bleus, liderada por Gourcuff, Nasri y el propio Benzema, destapó las carencias de Inglaterra, a la que Capello continúa sin encontraruna solución después de casi tres años en el banquillo.

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