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Metamorfosis con pulsera y rosarios

Sneijder no es el jugador del Madrid

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Hace apenas un año Sneijder comenzaba un calvario en el Real Madrid. Quería quedarse, pero las cuentas no cuadraban con la llegada de Cristiano Ronaldo, Kaká y Xabi Alonso. Fue amenazado con estar un año sin jugar si no aceptaba la oferta del Inter de Milán. Pellegrini le había declarado intransferible, pero el modelo deportivo estaba supeditado al económico. En su contra también jugaba que el club manejaba informes de una vida desordenada que le había llevado a dormir más de una vez en el párking de una de las discotecas de moda de la capital.

Un año después, Sneijder es otra persona y otro futbolista. Se ha convertido al catolicismo para casarse por la Iglesia cuatro días después de que finalice el Mundial. En Milán tiene un sacerdote que le guía en su nueva creencia y le regala rosarios. Su novia, la actriz y presentadora holandesa Yolanthe Cabhau, ha jugado un papel decisivo en su transformación hacia una vida menos díscola. También Mourinho, que construyó el armazón de Inter en torno a su fútbol dinámico de ida y vuelta.

El resultado de ese día a día menos agitado es que puede convertirse en el primer jugador de la historia que en un año gana la Copa de Europa, Liga y Copa del país en el que juega, y el Mundial. Con cinco goles, Sneijder también aspira a ser el máximo goleador en Suráfrica. Se ha erigido junto a Van Bommel y Gio Van Bronckhorst en el líder del vestuario holandés. Tanto es así que obligó a todo el plantel a llevar una de esas pulseras electromagnéticas que en el Real Madrid puso de moda Guti. 'Pensé que era una tontería, pero con toda honestidad: trabajan, no sé cómo, pero hacen efecto', ha declarado al respecto Sneijder.

'Las dio a conocer Sneijder a todo el grupo, no sé si valen para algo, pero tampoco hacen daño', reconoce Van der Vaart, que pasó el corte con la pulsera cuando el colegiado argentino Baldassi la examinara antes de entrar al terreno de juego. 'Un Mundial se gana con detalles y estas pulseras pueden ser uno de ellos, ¿por qué no?', se pregunta Sneijder.