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Todos miran al cielo en Wimbledon

La lluvia puede condicionar la primera semana del torneo y, quizá, beneficiar a Nadal y a Djokovic

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Björn Borg ha dicho que este puede ser el Wimbledon más excitante de la historia. Cuatro jugadores están en condiciones de ganar, y aunque lógicamente los expertos y las apuestas dan prioridad a Nadal y Federer, se extiende la idea de que el vencedor deberá ofrecer la mejor versión de su juego.

Todo lo que no sea ver a Nadal, Djokovic, Federer y Murray en semifinales será una sorpresa incluso mayor de lo habitual. A eso hay que unir un factor impredecible. A diferencia de los dos últimos años, lo más probable es que la lluvia obligue a suspender bastantes partidos en la primera semana. Los mejores jugarán casi siempre en la pista central, que se puede cubrir con el techo retráctil. Costó 88 millones de euros y sólo se ha utilizado en un par de ocasiones.

Es muy posible que Rafael Nadal tenga que estrenarse el lunes a cubierto ante el norteamericano Michael Russell. Si estos partidos se alargan, el desgaste físico aumenta. La humedad es mucho mayor que al aire libre y las pelotas se vuelven más pesadas.

'Cuando cierran el techo el juego es más lento y todo es más resbaladizo”

“Creo que cuando cierran el techo el juego es más lento y todo es más resbaladizo”, dijo Djokovic el sábado. “Pero más o menos sabemos qué se siente bajo el techo”. Lo que es más difícil de calcular es el efecto en la hierba si la pista central queda cubierta durante varios días.

Pat Cash, ganador en 1987, prevé cambios para la segunda semana: “Creo que la hierba de la pista central se pondrá mucho más seca y dura. La bola botará más alto y eso beneficia a Nadal y Djokovic”.

El tenista español no ha perdido en Wimbledon desde 2007, contando también con su ausencia de 2009 por lesión. Tiene la presión de mantener el número 1 –necesita ganar y ni aun así si Djokovic llega a la final–, pero no lo demuestra. Presentarse en Londres después de haber ganado en Roland Garros es genial para llegar tranquilo.

La forma que tiene de presionar a sus rivales es decirles que todavía no lo han visto todo: “Me despierto cada día para ir a entrenar con la idea de ser un mejor jugador que el día anterior”, dijo el domingo. “Creo que soy un jugador más completo que hace unos pocos años. Estoy seguro de eso”.

“Creo que soy un jugador más completo que hace unos pocos años'

Federer dice estar en plena forma y completamente recuperado de una pequeña lesión que le impidió jugar en el torneo de Halle. Aspira a su séptimo Wimbledon con el que igualaría a Pete Sampras. La gran duda es si veremos al Federer excepcional del último set de la semifinal de París ante Djokovic o al que se vio arrollado por Nadal en la última manga de la final.

Tras la final, el suizo hizo unas declaraciones llamativas. No de mal perdedor, pero sí de alguien que quería que se reconocieran sus méritos, algo extraño en un jugador que ha ganado 16 torneos de Grand Slam. “Siempre tengo que ser yo el que tiene que dictar el juego y elegir cómo terminará cada punto”, dijo entonces. “Si juego bien, lo más probable es que gane el punto y pueda ganarle. Si no juego bien, es él (Nadal) el que gana”.

Nadal no va a entrar en esa batalla psicológica. Ahora estará más concentrado en transitar por la traicionera primera semana, repleta de tenistas de saque y volea que no tienen nada que perder ante los grandes. En 2010, Federer estuvo a punto de ser eliminado en primera ronda y Nadal tuvo que jugar cinco sets en dos ocasiones. Ya habrá tiempo de pensar en si se cumple el optimista pronóstico de Borg.