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La moda de la precaución

A la mínima, los jugadores españoles se reservan

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El día de la última exhibición de España, la goleada ante Polonia que le devolvió la indiscutible condición de favorita, Iniesta se retiró del campo pasada la primera media hora: por precaución.

Este sábado, en Potchesftroom, Xabi Alonso abandonó el entrenamiento matutino del equipo precipitadamente: por precaución. Al de la tarde ni siquiera salieron al campo el mencionado Alonso, Busquets, Piqué y Xavi: por precaución. Es la palabra de moda en la concentración de la campeona de Europa. Una cautela extrema que se ha apoderado del equipo al calor de las lesiones que han sacudido los días previos del Mundial en otras selecciones. Al menor síntoma, el futbolista pisa el freno y Del Bosque recomienda retirada. No se quiere arriesgar ni un tanto así.

Al doctor Celada se le acumula el trabajo ante los medios de comunicación. Estos días es la voz más solicitada. Pero en todos los casos responde con el mismo sosiego, casi sorprendido por el tono preocupado de los preguntadores. '¿Xabi? Nada, nada, precaución. Ha notado unas molestias en los isquiotibiales, una leve sobrecarga, y preferimos no arriesgar. Tampoco veréis entrenarse esta tarde a otros tres jugadores. Pero no pasa nada, es simple reparto de fatigas'. Y efectivamente, Xavi, Busquets y Piqué no se ejercitaron en la sesión vespertina.

Sí lo hizo Iniesta, que va venciendo su edema muscular en la pierna derecha. Aparte del grupo, sin tocar balón, pero probando y forzando la zona afectada, primero junto a Herranz, uno de los fisioterapeutas del equipo, y luego con el profesor Miñano, el preparador físico. '¿Iniesta? Nada, nada. Evoluciona bien. Y sí, estará disponible para jugar ante Suiza', afirmó Celadas, otra vez optimista.

Los demás sí lo hicieron con balón. Del Bosque trabajó, entre otras cosas, las superioridades de dos contra uno de los delanteros. O las inferioridades de uno contra dos de los defensas, según se mire. Ganaron más veces el ensayo los heroicos zagueros.

La sesión estuvo reñida, pero no tanto como en las gradas. Acudieron muchos aficionados locales y también unos cuantos españo-les. Compitieron en gritos. Empezaron animosos los de la roja, pero acabaron sometidos por el incansable aliento, el ritmo constante y contagioso de los Bafana, Bafana. En ambiente desde la tribunas no es fácil ganarlos.