Publicado: 22.04.2014 23:15 |Actualizado: 22.04.2014 23:15

Mourinho atrapa en su red al Atlético

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Como un araña que teje y teje su tela a la espera de una presa a la que cazar en el momento que menos se lo espere, José Mourinho tejió su particular maraña defensiva en el Vicente Calderón en la que el Atlético se enredó una y otra vez en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones. El choque terminó con empate sin goles (0-0) y todo se decidirá el próximo miércoles en Stamford Bridge. Los rojiblancos, sin resquicios que encontrar, tuvieron que fiarlo todo a los remates de cabeza y a algún tiro lejano que no lograron transformarse en el gol que elevara sus esperanzas de acercarse a la final de Lisboa. El Chelsea jugó a lo suyo, con Torres como una boya en medio del océano y diez hombres defendiendo como gato panza arriba.

José Mourinho conquistó el premio que buscaba con su planteamiento defensivo 4-1-4-1, un empate sin goles en un encuentro que dominó sin premio el Atlético de Madrid. El portero checo Petr Cech cayó lesionado en un hombro en el minuto 19 y tuvo que ser sustituido por Schwarzer, de 41 años. También se tuvo que retirar Terry tras torcerse el tobillo. Mientras, el capitán rojiblanco Gabi Fernández más el inglés Frank Lampard y el nigeriano John Obi Mikel no disputarán la vuelta por sanción tras ser amonestados.

El Atlético, en su vuelta a unas semifinales de la Liga de Campeones 40 años después, asumió un papel diferente hasta ahora en esta edición del torneo; un nuevo desafío ofensivo contra un estilo similar, contra un bloque de perfil defensivo y decidido a mantener su portería a cero en el Vicente Calderón por encima de todo. Esta noche fue el Atlético el que tuvo que atacar en estático, mover la pelota, buscar huecos y esperar al momento propicio para intentar perforar la portería. La defensa atlética poco o ningún trabajo tuvo ante un Fernando Torres que volvía a jugar en el Calderón por primera vez desde que no viste de rojiblanco pero que estuvo siempre muy solo.

No le preocupó nunca al Chelsea la posesión de la pelota ni ganar el choque. Jamás arriesgó, a la espera de que pasasen los minutos sin noticias de fútbol. En su rigor táctico, en ese ritmo lento y de constantes interrupciones en el que llevó el duelo, enredó al equipo rojiblanco durante casi todo el encuentro, le dio el balón sin ninguna duda y le propuso un problema de complicada resolución. Y cuando había que entorpecer, retrasar y poner nervioso al árbitro, se hacía. Ese el fútbol que entiende Mourinho. Así disputaba sus octavas semifinales.

Los de Simeone tuvieron que mover el balón con velocidad en sus acciones alrededor del área primero del checo Petr Cech, lesionado al cuarto de hora de partido en un saque de esquina directo de Koke que propició su sustitución al caer sobre Raúl García tras despejar, y después del experto Mark Schwarzer, su sustituto para el resto de un encuentro tenso.

No acostumbra el Atlético a este tipo de partidos y se le notó incómodo. Espeso. Siempre buscando el peligro a través de situaciones similares y sin opción de triangular paredes que rompieran la doble línea de jugadores ingleses. El contragolpe hoy no era un opción. No hubo margen para correr a la contra ni tampoco para generar apenas ocasiones en toda la primera parte, condenado a previsibles centros laterales, una amenaza que combatió su rival con la contundencia de su zaga, con Obi Mikel incrustado en ella para desmantelar todo intento que sobrevoló su área desde las bandas. Los constantes intentos de cabeza de Raúl García y Diego Costa durante todo el partido resultaron estériles.

Al descanso, además del lanzamiento de córner directo de Koke, poco más dispuso el Atlético sobre la portería contraria, apenas un par de disparos desde lejos, uno de Mario Suárez y otro de Diego Ribas. El brasileño, hoy sin la determinación y profundidad que pide su rol en el equipo, fue titular en lugar del delantero David Villa. Fue más que el Chelsea, que no tiró con peligro en 45 minutos, con Fernando Torres solo y desasistido en ataque en su vuelta al Calderón.

Cambió su esquema el argentino Diego Simeone para la reanudación, adelantó a Raúl García a la delantera, desplazó a Diego Ribas a la izquierda, a Koke a la derecha y diseñó un nuevo mecanismo, con más remate dentro del área para remover al Chelsea, que manejó el tiempo cada vez que hubo una falta, un saque de banda, una caída... En ese choque tan táctico, tan cerrado, cada córner se festejó en la grada casi como un penalti, casi todo el encuentro se trasladó al terreno de los visitantes en un guión repetitivo del primer tiempo, con una ocasión más del Atlético, un derechazo de Diego Ribas, otra del Chelsea, en una jugada de Torres, y la entrada de Arda Turan. Al ritmo del pito del árbitro Jonas Eriksson, de las continuas pérdidas de tiempo del Chelsea y del previsible fútbol del Atlético entró el duelo en el tramo final y terminó con el inamovible empate inicial.

0 - Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Gabi, Mario Suárez (Sosa, m. 79); Raúl García (Villa, m. 86), Diego Ribas (Arda Turan, m. 60), Koke; y Diego Costa.

0 - Chelsea: Cech (Schwarzer, m. 18); Azpilicueta, Cahill, Terry (Schurrle, m. 73), Ashley Cole; Mikel; Ramires, David Luiz, Lampard, Willian (Demba Ba, m. 90); y Fernando Torres.

Árbitro: Jonas Eriksson (Suecia). Amonestó a los locales Gabi (m. 75) y Miranda (m. 89) y a los visitantes Lampard (m. 64) y Obi Mikel (m. 75)

Incidencias: partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 54.000 espectadores. Lleno. Los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Leticia, presidieron el palco de honor, al que también asistieron Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid; Ana Botella, alcaldesa de la capital; Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte; Vicente del Bosque, seleccionador español de fútbol, y el colombiano Radamel Falcao, delantero del Mónaco.