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Mourinho cierra con una expulsión su temporada más nefasta

El técnico portugués reconoce el fracaso en la campaña. Ante su presumible salida del club deja un escaso bagaje para tan alto caché

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El más que aparente final de ciclo de José Mourinho en el banquillo del Real Madrid culminó con una derrota en la final de la Copa del Rey que cerró un curso errático en el que el conjunto blanco perdió la Liga, se quedó otra vez en la orilla del éxito en Europa y mostró un evidente divorcio entre el entrenador portugués y buena parte del vestuario.

Una Supercopa de España a lo largo de un curso no parece suficiente para un equipo que sueña desde hace más de un decenio con levantar su décima Copa de Europa. Prácticamente, para eso fichó Mourinho por el Real Madrid. Y, si se materializa el camino que parece llevar el portugués, el de salir del club al finalizar el curso, su paso por la entidad blanca estará más cargada de polémicas que de títulos.

Como ha reconocido en la rueda de prensa posterior al encuentro, Mourinho cierra su peor temporada como técnico del Real Madrid. Pero dejó la siguiente sentencia: ''Para lo que muchos entrenadores hubiera sido una gran temporada para mí ha sido la peor'.  'He fracasado esta temporada. En la primera ganar una Copa que no se ganaban en veinte años y llegar a semifinal de Champions tras muchos años fue bueno. Peleamos hasta el final por una Liga que ganaba el mejor equipo del mundo según todos. La segunda temporada se la ganamos y otra semifinal de Champions perdida por penaltis que no puedo tirarlos porque a lo mejor también fallaba, me parece una temporada buena'. 'En la tercera hemos fracasado por resultados y cuando las cosas van mal quien fracasa es el entrenador, no el jugador que falla ni nadie de la estructura. Es mi peor temporada, una que para muchos sería buena por quedarse cerca, para mi es pésima porque nunca me quedé sin ganar un título importante y la Supercopa es poco', añadió.

Aseguró Mourinho que el Atlético de Madrid no es justo vencedor de la final. 'En el fútbol todo se olvida, los palos, el arbitraje. Solo queda el ganador y es el Atlético'. Y lamentó la falta de fortuna de su equipo en momentos claves de la final. 'Con el resultado 1-1 disparamos tres veces al palo. No hace falta ser un mago del fútbol para entender que no es muy normal. Por eso debimos ganar el partido en los noventa minutos. Después en la prórroga ellos han marcado pero me parece que es un resultado no merecido', opinó.

Después de no comparecer ante los medios de comunicación en la víspera del partido, Mourinho no aceptó que nadie le dijese que se había escondido. 'Si uno es honesto tiene que decir que durante tres temporadas nunca después de una derrota ni un empate me escondí. Muchas veces he venido antes de un partido importante, es un derecho que tengo de venir o no. Decir que me escondí es una connotación negativa. Mourinho siempre ha dado la cara en tres temporadas', dijo.

Dejará en las vitrinas una Copa del Rey, una Supercopa y una Liga, su trofeo más valioso porque se lo arrebató al mejor Barcelona de todos los tiempos. Y en tres ocasiones, condujo al Real Madrid hasta las semifinales de la Liga de Campeones, un hecho inédito para el cuadro blanco en casi toda la primera década del siglo XXI.

Todo eso no puede disfrazar todos los problemas que dejará atrás. Muchos son los encontronazos que ha tenido a lo largo de su historia madridista. Siempre pudo controlarlos a su manera, pero Mourinho parece cansado de tanta lucha sin demasiados resultados. En todo este tiempo chocó con entrenadores, árbitros, jugadores propios y ajenos, instituciones, periodistas e incluso miembros del club como Jorge Valdano. Sus últimas confrontaciones las ha tenido con el capitán Iker Casillas y hasta con uno de sus fieles, el portugués Pepe.

El primero ahora vive en el banquillo. La llegada de Diego López cuando estaba lesionado y sus enormes actuaciones, dieron sentido al técnico luso para hacer algo que antes sonaba mal. Cuando no estaba el ex portero del Villarreal, Antonio Adán llegó a sentar a Casillas porque estaba en mejor forma. Después, Adán, en ocasiones ni ha llegado a ser el tercer guardameta.

Pepe salió en defensa de Casillas y lo ha pagado con la grada. Sin estar en forma, y Mourinho siempre dice poner a los que están en mejor estado, jugó en Dortmund en el once titular y Robert Lewandowski hizo estragos en la portería del Real Madrid. En la única final que han jugado los blancos este año, prefirió tener en el banquillo a Ricardo Carvalho. Pepe estuvo en la grada.

Mientras, Mourinho evidenció una aparente desgana en el banquillo. Sólo salió una sola vez para protestar al árbitro y fue expulsado. Fue su bagaje en toda la final. Antes, en el anterior encuentro que dirigió a su equipo en el Bernabéu, una gran parte del público le silbó cuando sonó su nombre por megafonía. Contra el Atlético ni asomó la cabeza, sólo para marcharse hacia el túnel de vestuarios. A su lado, Diego Pablo Simeone no dejaba de dar órdenes, de hacer gestos, de moverse nervioso de un lado a otro. Era el contraste de un entrenador que quería salir al campo a jugar con otro que mostró una sensación de abandono visible.

Y mientras, el Atlético de Madrid se dedicó a remontar el gol de Cristiano Ronaldo, otro que acabó desquiciado, fuera de juego y también expulsado. Diego Costa y Joao Miranda marcaron para dejar al Real Madrid huérfano de trofeos este año. Al final, sólo levantó una Supercopa, un título menor. Aquel fue el único fruto de una temporada que no pudo salvar la Copa del Rey. La imagen de Mourinho nervioso marchándose del campo fue el reflejo de un curso madridista dirigido por un entrenador que completa un fin de ciclo errático. Su despedida, como su paso por el club, también fue polémica.