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Mourinho recupera su juguete

El Real Madrid arrasa al Valencia en una primera parte diabólica que se salda con 0-5

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VALENCIA 0 - REAL MADRID 5

 

Bienvenidos al paraíso, a una noche de bodas para el Real Madrid, a un partido en el que Mourinho tuvo cuanto quiso. Fue como recibir una herencia sorpresa, un rival entregado desde que la pelota salió de casa. Así que no hace falta ni imaginar lo que sucedió en una primera parte que acabó 0-5. El Madrid lo fue todo y el Valencia no fue nada. Sufrió un ataque de amnesia. Maltrató toda su vida, su prestigio, el de su gente y el de sus años mozos cuando en Mestalla no se consentían estas cosas. Pero en esa primera parte el Valencia fue como aquella selección de Malta a la que la España de Miguel Muñoz hizo 12 goles en 1984. Fue un equipo asustado, sin valores ahora que Del Bosque ha puesto tan de moda esa palabra.

Fueron once minutos diabólicos, un asesinato en el Orient Express en el que el Madrid apuñaló al Valencia por todas partes. Fueron cuatro goles, entre el 34 y el 45, en los que el Madrid fue Clint Eastwood, el hombre que no perdona con el revolver. El Madrid curó penas y estadísticas. Lo hizo con una dureza terrible frente a Diego Alves, un portero que jamás se sintió tan vulnerable. Pero esta noche el Valencia fue una miga de pan, con unos defensas que parecieron pitufos. Frente a esa gente, el Madrid apeló a la memoria de la temporada pasada. Jugó con tantos metros libres como necesita su gente y aquello pareció la alfombra roja de los Oscar. Di María, Cristiano, Özil..., en realidad, en una noche así es innecesario personalizar. Jugaron con pajarita, más rápidos que el viento como Carl Lewis en los Juegos de Los Ángeles. Todos parecieron el mismo futbolista, hasta Arbeloa, si realmente lo hubiese necesitado, podría haber hecho de Cristiano en esas condiciones. Dicho así, parece una bobada, pero en esos once minutos el Valencia se quedó sin dentadura. Fue una pena.

Se pueden buscar mejores metáforas (también peores) y hasta encender emisoras de radio como, por ejemplo, la Cadena SER para ver si el Real Madrid recupera sus opciones de ganar la Liga. En noches así pueden resucitar hasta los muertos y uno de sus comentaristas Alfredo Relaño, director de AS, lo avisó. Recordó que 'si Mourinho deja de meter la pata, el Madrid está a tiempo que hacer una temporada muy buena'. Tomás Roncero, con su espíritu blanco, insistió en que 'este equipo no entiende de imposibles', y cualquiera le decía nada. Para entonces, la crónica ya estaba hecha, la segunda parte fue tan inútil que la grada de Mestalla perdió pelo: el Valencia es un equipo demasiado orgulloso como para soportar estas cosas. Tiene a jugadores 'demasiado patrióticos' como Soldado (así se define él) como para aguantar estas humillaciones.

La crónica, disculpen, fue tan lineal que no merece la pena. Casi fue como una operación matemática. El partido, lo que se dice partido, duró 34 minutos. Fue el tiempo en el que el Valencia estuvo vivo. Banega anticipó ilusiones banales para nivelar el gol que hizo Higuain a los ocho minutos. Piatti tuvo cierto ingenio y se suponía que Jonas tendría opciones de gol como las del martes en el Bernabéu. Aunque, a decir verdad, en esa etapa ya se intuía que Gago, un futbolista que llegó al Valencia en plan catedrático, era una rémora. Más lento que nadie, para recuperar y organizar, luego tuvo su merecido. Valverde lo retiró en el descanso y es cierto que en la segunda parte el Valencia levantó la cabeza. Tiró a gol, corrió sin vergüenza y, al menos, dejó el marcador a cero.

El Madrid, en realidad, fue un equipo total. Jugó sin caridad en la primera parte en la que tuvo ocasiones de gol a mansalva. De hecho, en la primera media hora, tuvo un nivel de eficacia bajo. Pero una vez que llegaron esos once diabólicos minutos su gente despertó al tigre que lleva dentro. Di María se olvidó de los árbitros, Özil recuperó los derechos perdidos con la pelota y Cristiano, simplemente, fue dios. La grada se preguntó que era esto, si un partido de fútbol o un ejercicio de psiquiatría, y muchos de ellos decidieron abandonar. Pudo ser una decisión lógica o en caliente, cualquiera sabe, aunque no se olviden que el miércoles empieza otro partido. No se olviden que el fútbol no tiene memoria. Habrá que ver entonces si el ánimo de revancha endurece o exilia, definitivamente, a una isla desierta en la que no había nadie más que el fracaso.

Valencia: Diego Alves; Ricardo Costa, Rami, Víctor Ruiz, Guardado; Gago (Barragan m. 46), Tino Costa; Piatti, Banega, Jonas; Soldado (Valdez m. 64).

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Varane, Albiol, Coentrao; Khedira (Callejón m. 74), Xabi Alonso (Essien m. 58) ; Di María, Özil (Modric m. 66), Cristiano; Higuain.

Goles: 0-1 M. 9. Higuain no perdona con la pierna zurda tras dejada de Di María. 0-2 M. 34. Di María, sin portero, a pase de Cristiano. 0-3 M. 36 Cristiano, con la zurda, tras rebasar a los defensas del Valencia. 0-4 M. 41. Cristiano, en jugada individual. 0-5 M. 45. Cristiano, tras un pase genial de Özil.

Árbitro: Texeira. Amonestó a Arbeloa, Jonas, Coentrao, Gago, Banega, Di María y Essien.

Estadio: Mestalla.