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Muerte a 240 por hora

Tomizawa, piloto de 19 años, fallece en Moto2 tras caerse y ser brutalmente atropellado por De Angelis y Redding. El japonés no pudo recuperarse de los graves traumatismos en cráneo, tórax y abdomen

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Shoya Tomizawa, Tomi, llevaba su aciago destino dibujado en el hombro izquierdo del mono y esa anunciada fatalidad acabó con su vida. El dorsal de su moto era el 48, pero lucía un pequeño 74 de color amarillo en honor a Daijiro Kato, mítico piloto nipón, como él, fallecido tras sufrir un grave accidente en el G. P. de Japón de 2003. Tomizawa, 19 años, murió tras una espeluznante caída durante la prueba de Moto2 del G. P. de San Marino.

Sucedió en la undécima vuelta. Tomizawa rodaba cuarto tras Elías, Simón y Luthi. Encabezaba un trío de perseguidores que circulaban en fila india, con una distancia de apenas unos centímetros entre ellos, cuando salió de la curva 12 del circuito de Misano (Italia). Al dar gas, la rueda trasera derrapó y su moto, una Suter suiza, perdió la verticalidad arrastrando con ella al nipón.

Tomizawa apenas había rozado el asfalto cuando De Angelis, un veterano de la parrilla (26 años) que iba pegado a él, le golpeó brutalmente en la cabeza antes de perder el equilibrio e irse al suelo. Una milésima de segundo después, el joven británico Redding (17 años), tercero del grupo, pasó por encima del japonés. Le aplastó el tórax, dio un salto espeluznante y también acabó en la grava . El cuerpo del japonés rebotó varias veces contra la pista hasta que, a varios metros del accidente, quedó inerte al borde de la trazada de la decimotercera curva.

La luctuosa noticia provocó un escalofrío en el paddock

Trasladado con urgencia al centro médico del circuito, donde intentaron, sin éxito, reanimarlo, la extrema gravedad de sus lesiones hizo imprescindible su urgente traslado en ambulancia hasta el hospital de Riccione, en donde se certificó su fallecimiento a las 14:20 horas. Los dos violentos impactos de unas máquinas de 135 kilos de peso a 240 km/h le provocaron múltiples traumatismos en cráneo, tórax y abdomen.

La luctuosa noticia provocó un escalofrío en el paddock. Sólo los participantes de MotoGP corrieron ajenos a la tragedia hasta pasar bajo la bandera de cuadros. El reglamento faculta al director de carrera a suspenderla en caso de accidente grave, pero, dado que Moto2 finalizó antes de conocerse la tragedia, los participantes en la última prueba del programa siguieron hasta cruzar la meta. Allí les esperaba Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, la empresa española que organiza el Mundial.

Ezpeleta, con gesto taciturno, se dirigió, uno por uno, a los tres primeros clasificados, Pedrosa, Lorenzo y Rossi. Les comunicó lo sucedido, advirtiéndoles de que su ceremonia se celebraría con las banderas -dos españolas y una italiana- a media asta y sin el pertinente champán.

La alegría por el podio fue desapareciendo de los rostros de las tres estrellas de la categoría reina del Mundial a medida que Ezpeleta les contaba al oído la muerte de Tomi. Pedrosa fue quien peor lo encajó. En directo y delante de las cámaras de televisión, su cara se descompuso. 'Me he quedado helado', acertó a declarar. E, incapaz de añadir más, pidió al entrevistador unos minutos para sobreponerse. 'Era muy buena persona', manifestó Lorenzo más entero.

Finalmente, Valentino Rossi, Il Dottore, forzó una amarga sonrisa de despedida para desvelar al mundo el lado humano de Tomi: 'Era un muchacho simpatíquisimo, agradable y siempre sonriente. Un piloto muy joven y con una gran carrera por delante'. Luego, los tres le dedicaron al cordial japonés su podio más amargo.