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Mumbrú: "Ya no pierdo tiempo pensando en el Madrid"

Tras 177 partidos en el club blanco, Alex Mumbrú (Barcelona, 1979) llega a Bilbao para convertirse en el referente de un proyecto ideado para convertirse en una alternativa de futuro a Madrid y Barça

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Su ciclo en el Madrid se cerró tras un conflicto de intereses bidireccional. Tras 177 partidos en el club blanco, Alex Mumbrú (Barcelona, 1979) llega a Bilbao para convertirse en el referente de un proyecto ideado para convertirse en una alternativa de futuro a Madrid y Barça. Tras cuatro partidos, Mumbrú acumula una estadística reivindicativa (undécimo anotador y noveno asistente de la Liga ACB, mejor que cualquier jugador blanco) después de un cambio de aires que le perdió en reflexiones.

El partido de hoy...

Es uno más que hay que ganar, aunque no oculto que siempre que juego ante un ex equipo me siento más concentrado y motivado.

¿Cuesta más salir del Madrid que de cualquier otro club?

No, he salido fácil, pero no tan obligado como pudo parecer. Se llegó a un punto en el que ellos no contaban conmigo y yo tampoco quería contar con ellos. La situación de descontento era recíproca. Por eso, en un momento determinado, yo pedí que me dejaran irme y no me pusieron ningún problema. De hecho, he dejado allí amigos. Al final, fue la mejor solución para todos y, si te soy sincero, ya no pierdo tiempo pensando en el Madrid.

¿En algún momento lo perdió?

Sí, pero ahora ya no.

Usted desaparece del Madrid porque, en teoría, lo que viene le mejora. ¿Realmente cree que ha sido así?

Bueno, la gente es la que debe juzgar si eso es así o no. En la ACB se necesitan cuatro españoles por equipo y un equipo como el Madrid siempre tiene que tener a los mejores y los de la selección lo son. Más que nada porque después de ser campeones de Europa han demostrado de sobra (se refiere a Raúl López y a sí mismo) que tienen la suficiente categoría como hacer campeón al equipo en el que juegan. Pero han cambiado muchas cosas, han venido nuevos dirigentes y técnicos que han tomado otra dirección. Imagino que lo habrán hecho por el bien del equipo.

Tras ser campeón de Europa, ¿llegar a un club no tan grande descoloca?

No, en absoluto, la exigencia te la pones tú. Aquí he venido para que el equipo siga creciendo. No hemos empezado como esperábamos (1 victoria y 3 derrotas) pero tenemos que seguir trabajando para coger una buena línea de equipo.

'El Madrid siempre debe tener a los mejores y los de la selección, lo son'

Su rol en Bilbao difiere absolutamente al que tenía en el Madrid.

Sin duda. En el Madrid, hay diez jugadores importantes sobre los que se basa el juego del equipo en la Liga y Euroliga. Aquí, en Bilbao, soy mucho más referencia para mis compañeros. Soy más protagonista en los esquemas, recibo mucho más balones y mi responsabilidad en el juego y el tiro es bastante diferente a la que tenía en el Madrid.

Usted creció en la Penya, un club de baloncesto; maduró en el Madrid, sección de un club de fútbol, y ahora aparece en Bilbao, un franquicia que aspira a ser grande. ¿Tan diferente es el baloncesto en cada sitio?

No puedes ni imaginarlo. La Penya es la cuna del baloncesto, es donde crecí y guardo muchos amigos. Tengo un recuerdo especial de Badalona. En Madrid se vive todo más a lo grande, la exigencia es máxima en títulos y en el día a día. Bilbao es un equipo que quiere situarse entre los equipos de arriba, que está creciendo poco a poco. La ciudad está volcada con el club y, poco a poco, quiere devolver a la gente lo que esta hace por el equipo.

En un vestuario como el del Bilbao, estar en la selección infude más carisma.

No, aquí hay muy buen rollo. El feeling es excelente no sólo en los entrenamientos sino después. Solemos ir a cenar juntos para fomentar el espíritu de equipo. Este vestuario valora más a la persona que al jugador y eso es importante para integrante en el equipo.

¿Y quién tiene la culpa de eso?

Txus Vidorreta (el técnico bilbaíno). Es un buen entrenador, un ganador nato y un entrenador muy detallista que genera confianza en el jugador. Eso se ha traducido, cada año, en el que el equipo ya ha logrado dar un salto de calidad. Además, no para de fomentar el buen rollo entre todos.

¿La aparición del Fuenlabrada en la élite sirve de acicate a otros clubes, como el suyo, para intentar romper la bipolaridad de la que se habla en la ACB?

Sin duda. Es cierto que todo el mundo dice que la Liga ACB estará entre ellos dos pero, para que así sea, es necesario ver cómo salen, tanto Madrid y Barça, de los enfrentamientos ante otra serie de clubes que les irán gestionando su confianza y madurez de cara a los partidos en los que se decida el título. Ahora mismo el Barcelona está un paso por encima de todos, luego le sigue el Madrid, de cerca.