Publicado: 20.10.2015 21:52 |Actualizado: 21.10.2015 10:34

El Mundial de atletismo paralímpico: tres historias de éxitos invisibles

Más allá de los Juegos, nadie se acuerda de los deportistas con discapacidad. 'Público.es' se acerca a tres de los atletas españoles más destacados en la cita que comienza mañana en Doha: el maratoniano Alberto Suárez, el saltador Xavi Porras y el lanzador Kim López.

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De izquierda a derecha: Alberto Suárez, Xavi Porras con su guía Enric Martín y Kim López. /JORGE YUSTA

De izquierda a derecha: Alberto Suárez, Xavi Porras con su guía Enric Martín y Kim López. /JORGE YUSTA

MADRID.- Son deportistas que entrenan varias horas diarias, que disputan pruebas los fines de semana, que acuden a campeonatos internacionales, que cosechan medallas y que rompen récords. Aun así tan solo se hacen visibles a los ojos de la sociedad una vez cada cuatro años, cuando acuden a unos Juegos. Nombres, historias y esfuerzos reducidos a un solo fogonazo mediático… y eso si se suben a un podio. Si no, su sino es el olvido. Su hándicap: ser deportistas con discapacidad.

Es el caso de los 28 atletas españoles que participan desde este jueves y hasta el 31 de octubre en el Campeonato del Mundo de Atletismo Paralímpico en Doha (Qatar). Son 17 deportistas ciegos, 3 con parálisis cerebral, cuatro con discapacidad física y otros tantos con discapacidad intelectual, que lucharán por subir al podio en las pruebas de velocidad, medio fondo, fondo, lanzamientos y saltos. En total, unos 1.300 deportistas procedentes de 97 países competirán en la última gran cita del deporte paralímpico antes de los Juegos de Río 2016.



Pese a la envergadura del torneo (que se verá íntegro y en directo en la web Grada1.tv), los éxitos que consigan los atletas españoles se verán reducidos a unas pocas líneas en la prensa y algún segundo en televisión. Antes de que partieran hacia el país qatarí, Público.es pasó unas horas con tres de los representantes más destacados del equipo español: Alberto Suárez, Xavi Porras y Kim López. Un asturiano, un catalán y un valenciano. Un maratoniano que correrá el 5.000, un saltador de longitud y un lanzador. Los tres, deportistas con deficiencias visuales a los que la enfermedad no logró apartar de su pasión porque, como dice Porras, “la vida te va a dando unas señales y tú vas cogiendo el camino que quieres en uno u otro sentido”. Ellos, pese a las dificultades, escogieron la senda del atletismo y el deporte les ha dado la razón.

Alberto Suárez: "Yo solo aspiro a que la gente nos conozca y llegue a entender que hay deportistas paralímpicos que entrenamos y estamos al mismo nivel que los olímpicos”

Muchos otros atletas no se atreven ni a soñar con las metas que ellos alcanzan y, pese a todo, siguen siendo invisibles. “En esta sociedad lo que prima es lo que la gente demanda y en este país el deporte estrella es el fútbol. Yo, obviamente, no aspiro a alcanzar al fútbol, solo aspiro a que la gente nos conozca y llegue a entender que hay deportistas paralímpicos que entrenamos y estamos al mismo nivel que los olímpicos”, reflexiona Suárez. Y López añade: “A los paralímpicos nos valoran solo por un día o por una hora y no por lo que trabajamos durante todo el año. La prueba viene ahora en el Mundial. Si lo haces bien, se te verá un poco y si no, no eres nadie”. “Ojalá que pudiéramos salir más y no solo cada cuatro años porque competiciones de alto nivel disputamos todos los años”, desea Porras.

Quedan muchos obstáculos por salvar

Aun así los tres reconocen que se ha avanzado mucho con respecto a tiempos pasados y agradecen en este sentido la labor de la ONCE y del Comité Paralímpico Español, “que se ha ido poniendo las pilas”. Una muestra de este apoyo es que el Comité presidido por Miguel Carballeda correrá con todos los gastos tanto de los deportistas como de sus acompañantes en este campeonato. Cerca de 5.000 euros por cabeza entre los vuelos, la estancia en Doha, la manutención, las inscripciones y demás.

Xavi Porras: "A un club como el Barça, en el que milito, le vendría muy bien ofrecer una imagen más terrenal que tantos Messi y Neymar”

Pero quedan otras montañas por escalar como, se quejan, ir reduciendo las diferencias entre las cuantías de las becas del plan ADOP con respecto a su homólogo olímpico. O ampliar el acceso a los patrocinadores. De los tres entrevistados, tan solo Xavi Porras puede hablar de ese privilegio: “Por suerte tengo algunos pero no me dan para mucho, en España conseguir dinero es muy complicado”. Incluso militando en un club como el Barcelona, a Xavi le cuesta encontrar oídos que le escuchen: “No entiendo muchas veces la postura de un club al que le vendría muy bien ofrecer una imagen más terrenal que tantos Messi y Neymar”.

Xavi Porras: "Yo voy al Mundial en mis vacaciones del trabajo"

Precisamente Porras vive en sus carnes otra de las injusticias no resueltas en el deporte español. Y es que, pese a su dilatada trayectoria y su espectacular currículum, no ha conseguido convertirse en profesional. “Siempre he tenido que compaginar esto con mi trabajo de teleoperador en una entidad bancaria y desde 2012 con el cuidado de mi hija”. “Ahora mismo voy a Doha en mis vacaciones del trabajo. Yo siempre digo que tengo medias vacaciones”, nos confiesa un hombre que acude por la mañana a la oficina y entrena por las tardes, sábados incluidos. “Hago todo lo que puedo pero magia todavía no puedo hacer”.

Xavi es ciego casi desde que nació. Con año y medio le detectaron una retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa que se agrava en el periodo de máximo desarrollo del cuerpo, en torno a los 16 o 17 años. Entonces, dejó su Olot natal para irse a Barcelona, donde se le abrió un abanico de posibilidades y donde descubrió el atletismo. “Yo había jugado al fútbol todavía la vida pero me dejó de atraer y cuando me comentaron en la ONCE los deportes que podía hacer, surgió el atletismo y se me vino a la cabeza Carl Lewis corriendo y saltando en Barcelona’92”.

Xavi Porras se prepara para sprintar de cara a practicar un salto de longitud. /JORGE YUSTA

Xavi Porras se prepara para sprintar de cara a practicar un salto de longitud. /JORGE YUSTA

Corría el año 1998 y desde entonces se ha convertido en el mejor sprinter y saltador de nuestro país. Ha participado en tres Juegos Paralímpicos, en Atenas 2004, en Pekín 2008 (donde obtuvo la medalla de bronce en triple salto) y en Londres 2012. También ha competido en siete Mundiales, consiguiendo dos oros, tres platas y tres bronces. Y en seis europeos, colgándose un oro, cuatro platas y cuatro bronces. Es plusmarquista mundial de triple salto en pista, con una marca de 12,77 metros.

En total suma 18 medallas internacionales y ahora en Doha aspira a superar el bronce mundialista que logró hace dos años en Lyon en salto de longitud, la única prueba en la que va a competir. Tras un año sumido en las lesiones, con paso por el quirófano incluido, acaba de volver a entrenar y llega muy justo a la cita mundialista, por lo que ha tenido que renunciar a participar en el triple salto, en el 100 y en el relevo. Y tras Doha, su objetivo sería acudir a sus cuartos Juegos: “He estado estos tres años currando para estar sí o sí en Río 2016”.

Xavi Porras: “Nos sorprende aquello que no controlamos. A ti te puede sorprender que un chaval invidente pueda saltar seis metros y a mí me sorprende un tío que se pone en una moto a 320 km/h"

En las instalaciones del CAR de Madrid le encontramos a punto de terminar uno de esos entrenamientos en un pabellón cubierto. Ojos vendados, zapatillas con tacos y cuerpo en tensión. Concentrado, se prepara para iniciar la carrera que dará paso al salto. Su técnico, al otro extremo de la pista y de espaldas a la arena le indica con palmadas: “Bien, bien, bien, bien, un poco izquierda. Salto”. Y Xavi se eleva hacia el foso, donde cae más allá de los seis metros. Y así una y otra vez. Sin miedos ni temores. Confianza ciega. No hay sorpresas, solo certidumbre en el trabajo constante.

Y es que, como dice, “nos sorprende aquello que no controlamos. A ti te puede sorprender que un chaval invidente pueda saltar seis metros y a mí me sorprende un tío que se pone en una moto a 320 km/h. Cuando mejor veo es cuando me llama mi entrenador para saltar o cuando voy con mi guía en una carrera”. Ese guía se llama Enric Martín, le acompaña en todo momento y es mucho más que eso: “Ahora vamos a pasar tres semanitas juntos, corriendo, comiendo y durmiendo juntos. Al final, somos como un matrimonio”, dice entre risas y bajo la admiración que le profesa a su esposa, también exatleta paralímpica con cinco Juegos a sus espaldas.

Alberto Suárez: "Espero volver a como estábamos antes de la crisis"

Alberto Suárez nos espera realizando estiramientos en una pista exterior, inseparable de sus gafas de sol. Es uno de los veteranos del equipo a sus 37 años y su palmarés sería la envidia de cualquier fondista del mundo. El pasado mes de abril se proclamó subcampeón del mundo de maratón en Londres en la categoría T11/12 (personas con discapacidad visual severa). Paró el crono en las 2 horas, 21 minutos y 47 segundos, rebajando en casi dos minutos su mejor marca, que además figuraba como récord del mundo. El oro se lo arrebató por apenas unos segundos el marroquí El Amin Chentouf. Pero en Doha solo podrá competir en los 5.000 metros, ya que el IPC ha descartado el maratón por las altísimas temperaturas en la capital qatarí, que rondan en esta época los 35 grados.

Alberto Suárez: “Ir a unos Juegos es algo increíble. Mis primeros Juegos fueron en Londres y fue una experiencia espectacular, no solo porque eran los primeros sino porque conseguí esa medalla de oro en el maratón. Se me quedará grabado para siempre"

Por eso, consciente de que en el Mundial no acude a su prueba favorita, ya tiene la mente puesta en la cita del próximo verano en los Juegos Paralímpicos. Es el primer español que ha conseguido el billete para Río 2016, donde defenderá el oro que conquistó en Londres 2012, y se le terminan las palabras para describir la experiencia: “Es algo increíble. Mis primeros Juegos fueron en Londres y fue una experiencia espectacular, no solo porque eran los primeros sino porque conseguí esa medalla de oro en el maratón. Se me quedará grabado para siempre. Por eso quiero disfrutar de algo similar en Río e intentar competir al máximo nivel y conseguir una medalla para mí y para mi país”.

Alberto Suárez estira tras un entrenamiento previo al Mundial de Doha. /JORGE YUSTA

Alberto Suárez estira tras un entrenamiento previo al Mundial de Doha. /JORGE YUSTA

El atletismo llegó tarde, como la enfermedad, a la vida de este natural de Riosa (Asturias). “Corría 2007, yo tenía una vida totalmente asentada con mi pareja y jugaba de portero de fútbol en un equipo local. Me encantaba también conducir. Entonces, empecé a notar que comenzaba a ver mal, me costaba trabajar con máquinas de precisión, al conducir me empezaba a confundir y me metían goles que antes no me metían. Entonces, decidí operarme de los ojos de astigmatismo y fue cuando me dijeron que tenía una degeneración de la mácula y que no tenía operación posible”, recuerda. La enfermedad le obligó a dejar el fútbol y como ya era aficionado a salir a correr fue haciéndolo con más frecuencia “para distraerme, olvidarme un poco de los diagnósticos y limpiar la cabeza de todo lo que te me iban diciendo”.

Suárez: "La gente que me conoce de siempre alucina con el cambio físico que tuve y que ahora me dedique a correr maratones y además consiga las medallas que consigo”

Solo han pasado ocho años y el salto de Alberto ya sido descomunal: “La gente que me conoce de siempre alucina con el cambio físico que tuve y que ahora me dedique a correr maratones y además consiga las medallas que consigo”. A diferencia de Porras, él sí disfruta del deporte en exclusiva. Cuando se le diagnosticó la enfermedad, tuvo que dejar su trabajo de tornero en Oviedo y ahora cuenta con una pensión de invalidez. Además, se beneficia del plan ADOP, al que desea larga vida. Aun así, siempre es poca ayuda, por lo que espera que, en lo económico, “después de Río haya un alza y podamos volver por lo menos a como estábamos antes de la crisis”.

Kim López: "¿Quién no quiere una medalla en un Mundial?"

El más joven de los tres es Kim López, que sostiene el peso de ser el sucesor natural de David Casinos, el tetracampeón paralímpico. Maestro y pupilo acuden juntos a Doha. Dos generaciones de lanzadores. EL primero tiene 26 años; el segundo, 43. Pero comparten el mismo sueño, el lanzamiento de peso y disco. Kim acude al Mundial como defensor del título de disco que conquistó hace dos años en Lyon en la categoría F12 y, además, buscará mejorar el sexto puesto que hizo en peso. El año pasado, en el Europeo de Swansea conquistó los dos oros. Pero esta vez no podrá participar en plenitud de condiciones: “Llego lesionado en la rodilla, en el codo y en la mano, lesiones que me he producido por intentar correr más de la cuenta en mi preparación”.

Kim López, a punto de realizar un lanzamiento de peso. /JORGE YUSTA

Kim López, a punto de realizar un lanzamiento de peso. /JORGE YUSTA

Kim López: "Cuando tenía menos apoyo me buscaba trabajillos para llegar a fin de mes. Pero el año pasado el Comité Paralímpico me subió la beca y ahora cobro unos 800 euros al mes"

Aun así, su discurso es siempre positivo. “Siempre pienso en medallas cuando voy a un campeonato, ¿quién no quiere una en un Mundial?”. También ayuda que pueda dedicarse en exclusiva al deporte. “En otras épocas, cuando tenía menos apoyo me buscaba trabajillos para llegar a fin de mes. Pero el año pasado el Comité Paralímpico me subió la beca y ahora cobro unos 800 euros al mes, pero vamos que todavía no llego a ser mileurista”. Paga a la que Kim une la ayuda que recibe del proyecto Fer de la Comunitat Valenciana.

Él sufre una deficiencia en la visión que es hereditaria. Su grado de discapacidad es de un 78% y aterrizó en el atletismo por puro afán competitivo: “Yo de pequeño era nadador y aunque no me gustaba nadar era muy competitivo. A los 15 años fui a un Mundial junior y saqué cuatro medallas pero vi que me agobiaba mucho la competición. Entonces, estaba en un internado en Madrid y un compañero mío hacía lanzamiento de disco y me retó a nadar él con aletas y yo sin ellas y le gané. Y me dijo que en natación le podía ganar pero en lanzamiento de disco no y al día siguiente fuimos a lanzar y al primer lanzamiento le gané también. Así que me di cuenta que me gustaba y así me enganché a este deporte”. Desde entonces no hay nadie que le separe del foso de lanzamiento. Una bola de hierro y un disco son sus armas. Con ellas mueve su mundo y también un poco el nuestro.

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