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La naranja más agria

Los de Van Maarwyck hicieron una media de 30 faltas por partido

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El plan holandés para conquistar la Copa del Mundo está tatuado a sangre y fuego en las piernas de Iniesta. En la final, la selección naranja desechó la pelota y lo apostó todo al taco rastrero. Los inventores del fútbol moderno retrocedieron a la prehistoria. Un movimiento contrapuesto a lo que había ideado Rinus Michel de camino a Alemania a mediados de los setenta.

El subcampeón ya tiene su legado, muy distinto al que moldearon sus antecesores de 1974 y 1978. Ahí queda una de la selecciones más sucias de los Mundiales. Sólo la Argentina de Italia 1990, la de Ruggieri, Serrizuela, Batista o Monzón, acumuló más tarjetas amarillas (26) que la Holanda (23) de Van Bommel o De Jong. Nunca esa estirpe de apellidos construidos con la partícula Van había estado asociada a la camorra. Con razón Louis Van Gaal bajaba la mirada después de la final ante la degeneración tan acusada de un país que presumía de juego para sumilleres. 'Ganó el que mejor jugó al fútbol', reconoció. Tampoco Kluivert o Cruyff disimularon su vergüenza. Nada de eso es lo que han aprendido en la cantera del Ajax, donde la patada es una herejía.

Sólo Argentina en 1990 vio más tarjetas que la Holanda de 2010

Holanda edificó su escalera hacia la final sobre ese sacrilegio. Sólo en la fase eliminatoria, los oranje cometieron 126 faltas, una media superior a 30 por partido. Unas veces por su buena interpretación u otras por la vista gorda del colegiado, como Webb en la final, esa dureza no se tradujo en expulsiones. Otro dato deja en evidencia el planteamiento de Van Maarwyck, seleccionador neerlandés: de los tres jugadores que recibieron tres tarjetas amarillas durante el campeonato, dos son holandeses: De Jong y Van der Wiel.

El entorno más cercano no se da por aludido. No sabe, no contesta. La practicidad se ha impuesto al gusto. Si hay que zurrar, se zurra. Algunos jugadores se sienten incluso perjudicados por la decisiones de Webb en la final. Ante esto, un poco de cordura: 'Durante el tiempo reglamentario, hubo al menos dos episodios en los que el árbitro tenía todas las razones para expulsar a dos futbolistas holandeses', dijo ayer Advocaat, ex seleccionador holandés, en alusión a De Jong y Van Bommel. Esta saña del jugador del Bayer con los jugadores españoles no es nueva. En el mismo avión de vuelta, Iniesta desveló que Van Bommel, ex compañero en el Barça, le tiene manía y en los partidos en los que se han enfrentado le ha dejado varios recados.