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El naranja y el azul llenaron de color la capital de España

Cuatro paracaidistas y Rodolfo Chiquilicuatre pusieron el colofón a una jornada con las aficiones del Getafe y del Valencia como protagonistas

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Las mareas naranja y azul pusieron el color a la fiesta de la final de la Copa del Rey entre Valencia y Getafe, que se cerró, antes del inicio del partido, con el salto sobre el césped del estadio de cuatro paracaidistas, uno con la imagen del escudo de un club, otro con la del otro, el tercero con la bandera de España y el cuarto con el balón de la final.

El primero de ellos cayó sobre la mitad del campo más próxima a los seguidores del Getafe y lo hizo con un lienzo en el que figuraba el escudo y la imagen de la Copa. De inmediato llegó el segundo paracaidista, que cayó cerca de los seguidores del Valencia. El tercero saltó sobre el centro del terreno de juego cuando el Rey Juan Carlos ya había llegado y el cuarto lo hizo inmediatamente después.

Con ello, se dio paso al fútbol y se completó la fiesta de una jornada en la que la presencia de los seguidores del Valencia se dejó notar desde el mediodía en toda la ciudad, mientras que los del Getafe llegaron casi a la hora del partido.

Camisetas, banderas, bufandas, gorras, pelucas, confeti y, en el caso de los seguidores valencianistas, toda la pólvora posible, marcaron los prolegómenos del encuentro, a los que se unió la lluvia, primero fina y luego intensa, justo cuando el encuentro estaba a punto de comenzar y los aficionados habían sacado sus prendas de abrigo para protegerse del agua.

Los valencianistas, con el naranja de sus últimos éxitos deportivos como nota predominante, llenaron la zona norte de las gradas del estadio desde el momento en el que se abrieron las puertas del Vicente Calderón, mientras que los de Getafe lo hicieron de forma escalonada.

La diferencia estuvo en que los seguidores del equipo valenciano viajaron a lo largo del día, no laborable a la fuerza para muchos de ellos, pues tenían que recorrer como mínimo 350 kilómetros, mientras que los del Getafe, a veinte kilómetros de casa, se plantearon el día de muy distinta forma y en muchos casos acudieron al encuentro después de trabajar.

A partir de las cinco de la tarde, la marea de los valencianistas se concentró en la pradera de San isidro, al otro lado del río Manzanares, a menos de un kilómetro del estadio, donde el club organizó una fiesta con música y actuaciones.

Entre los asistentes predominaba el color naranja, emblemático entre la afición del Valencia desde la Copa disputada en Sevilla en 1999 y que ha acompañado al equipo en los éxitos deportivos de los primeros años del siglo XXI.

Ya dentro del estadio, el colorido estuvo acompañado de gritos de ánimo para el equipo y de una pancarta que reclamaba el ''espíritu del 79' en recuerdo a la final que el Valencia ganó en este mismo estadio al Real Madrid en 1979 por 2-0 con tantos de Mario Kempes.

Además de entonar los cánticos habituales de apoyo al equipo, pusieron en movimiento las banderas blancas y naranjas que la agrupación de peñas del club había dejado en los asientos de la zona del estadio en la que se ubicaban los seguidores del equipo de Mestalla.

La afición del Getafe tardó más en soltarse que la del Valencia porque llegó más tarde al Manzanares. Lo hizo cuando sus jugadores saltaron al terreno de juego para calentar. Lanzaron confetis y papeles y empezaron a hacer ondear las banderas justo cuando una fina lluvia empezó a caer sobre el estadio situado a orillas del río Manzanares.

Cuando todos los seguidores del equipo azul estaban ya en el estadio, empezaron a apretar a base de bien los seguidores del Getafe y justo cuando los jugadores estaban a punto de salir para dar comienzo al partido, mostraron una gran pancarta en la que se podía leer 'Orgullosos de ti'.