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El Niño sin su pijama de rayas

Fernando Torres entra en la lista del Liverpool ante el Atlético, pero es muy difícil que llegue a jugar 

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Como si de un guiño caprichoso del destino se tratara, Torres no pudo enfrentarse al Atlético en el Calderón, pero en cambio sí podrá hacerlo esta noche en Anfield. Aunque su pasado, y posiblemente también su futuro, está ligado al equipo madrileño, su presente le pertenece al Liverpool.

Como alma que se vende al diablo, suya fue la última palabra para abandonar el Atleti, por más que desde el Manzanares le abrieran las puertas en una decisión difícilmente comprensible en un fútbol cada día más desarraigado y, por tanto, tierra de mercenarios. El Atlético no traspasó al Liverpool un futbolista, sino un símbolo, y eso es algo que tarde o temprano pasa factura. Por ejemplo, esta misma noche.

El Niño, The Kid a orillas del Mersey, se ha recuperado a tiempo para ejercer de anfitrión. Rafa Benítez, tan precavido como siempre y cada día más zorro, le dio ayer un 70% de posibilidades de jugar ante su ex equipo.

De momento, y no es poco, Torres empezará el partido en el banquillo. Todo dependerá del devenir de los acontecimientos y de si Benítez considera oportuno brindarle la ocasión de intentar morder la mano que le dio de comer hasta convertirle en lo que es. Aunque no se le ha oído recalcarlo, todo hace indicar que en caso de marcar un gol Torres no lo celebrará, si bien este gesto difícilmente sería entendido en Anfield, quien ya le siente como suyo y podría sufrir un repentino ataque de celos.

En el Atlético, basta con palpar el ambiente de la numerosísima expedición para comprender que es un partido especial. El Consejo rojiblanco en pleno, viejas glorias del club y alrededor de 2.500 aficionados desplazados en nueve vuelos chárter. Los motivos para darle tan elevada consideración son diversos.

Por un lado, el hecho de que visitar a uno de los grandes de Europa contribuye en cierto modo a la recuperación de esa grandeza perdida, empresa a día de hoy encomendada a un futbolista que marca las diferencias como es Agüero. Sobra con ver la protección especial a la que es sometido el argentino por los servicios de seguridad del club. El Kun es un diamante, y quienes no tuvieron remilgos en vender a Torres es de suponer que tampoco los tendrán para hacer negocio con él.

Otro de los motivos que hacen especial el partido tiene que ver con la emotividad. Es ahí donde reaparece la figura de Torres, el ídolo traspasado a una hinchada que más que idolatrar prefiere mitificar a sus futbolistas. El llamado Spanish Liverpool ha ganado una enorme pegada con la llegada de El Niño y por primera vez en muchos años los scours sueñan con ganar la Premier. Esta es la asignatura pendiente de Benítez, de ahí que no sería de extrañar que el madrileño diera por bueno un empate ante el Atlético, tal y como hizo en la ida. Los de Aguirre tampoco le harían ascos a este resultado, pero evidentemente el partido hay que jugarlo.

El tercer y último motivo que hace especial el Liverpool-Atlético tiene que ver con Anfield, donde la liturgia del fútbol se lleva a su máxima expresión. El cartel que recuerda que This is Anfield, el cántico sentido y estremecedor del Youll never walk alone, las canciones dedicadas por The Kop, la grada más emblemática del estadio del Liverpool... Con todo esto, y un equipo made in Benítez, se mide esta noche el Atlético. Pocos son los optimistas que se atreven a apostar por una victoria rojiblanca, aunque tener a Forlán y Agüero permite lanzarse un farol. ¿Se atreverá Aguirre?.