Publicado: 04.10.2015 08:56 |Actualizado: 04.10.2015 08:56

¿Por qué antes no éramos dioses?

Pirri y Pereira, dos referencias enormes de Madrid y Atlético en los setenta, responden a esta pregunta. "Yo iba a la Facultad de Medicina por las tardes y no me agobiaba nadie", recuerda Pirri. "Ahora, ya no veo lógico que un futbolista del Madrid estudie una carrera".

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Pirri y Pereira en una imagen de 1976 antes de un derbi, posan para la revista 'Don Balón'.

Pirri y Pereira en una imagen de 1976 antes de un derbi, posan para la revista 'Don Balón'.

MADRID.— En su época, fueron imprescindibles para Madrid y Atlético. Pirri (Ceuta, 1945) vivía en un piso normal, "en la calle Azulinas, junto a la Plaza Castilla". Hasta que se compró el Seat 600, "que me costó 58.000 pesetas", iba en Metro, en autobús o en tranvía al entrenamiento.

Pereira (Bahía, 1949) vino de Brasil y se compró un Renault 9. Vivía por la Avenida del Mediterráneo, próximo a El Retiro, y recuerda que él, a pesar de ser un símbolo del Atlético de aquellos años, "era como un ciudadano más". Había jugado un Mundial con Brasil. Tenía trato con Pele, que era lo más de la época, pero Pereira era uno más. "A mí me gustaba que la gente me parase por la calle o que viniese a vernos a los entrenamientos. Los futbolistas éramos más comunicativos. No había nadie que nos alejase de la hinchada. Al contrario. En la calle tú eras como unos de ellos. Vestías pantalones de pana, te peinabas como el resto de la gente y ni se te ocurría pensar como un Dios".



Pirri, que lo ganó todo en el Madrid, hasta la Copa de Europa 65-66, retrocede 30 años. "Yo nunca tuve representante. No lo necesitaba, ¿para qué? Los futbolistas de mi época creo que nunca llegamos a salir en un Telediario, porque a nuestros entrenamientos venían dos periodistas, uno del Marca y otro del As y ahí se acababa la cosa. Ahora, sin embargo, un futbolista funciona como una empresa: tiene hasta su propio psicólogo o su propio preparador físico…, porque el entorno de ahora se presta a ello. Yo mismo, si hubiese nacido en esta época, tendría representante". Una sensación que también comparte Pereira, "porque es así. Aunque quisiera atender a todo el mundo, Godín, que me recuerda mucho a mí, no podría. Cada entrenamiento del Atlético está rodeado de cientos de periodistas y cada uno busca algo diferente. Ayer estaba yo hablando con Godín y me acordaba de mis años cuando no veía nadie".

Pirri: "El año que más dinero gané en el Madrid fueron ocho o diez millones de pesetas de la época, algo que tú sabías, si eras inteligente, que no te daba para vivir de las rentas"

De hecho, Pereira sería hoy Godin. "Si me tengo que comparar a alguien sería a él por esa entrega o por esa rapidez con la que se ha enamorado del escudo del Atlético". Pero entre Godin y Pereira existe la misma diferencia que puede separar a Pirri de Sergio Ramos. "Para empezar, yo era otra cosa. Yo era más ofensivo, más goleador que Sergio. Comencé de 10 sustituyendo a Puskas y al final me retrasaron de 4 como libre", explica Pirri hoy, a los 70 años. "Pero es que es incomparable. Yo llegué a los 19 años al Madrid con mi padre y el club me buscó una casa para vivir en el barrio de La Concepción hasta que me casé. La gente me conocía, pero yo podía ir tranquilo por la calle. No había riesgo de que nadie me agobiase. El año que más dinero gané en el Madrid fueron ocho o diez millones de pesetas de la época, algo que tú sabías, si eras inteligente, que no te daba para vivir de las rentas. Por eso tenías que buscar algo. Y como futbolista tenías medios y tiempo para hacerlo".

Del Bernabéu a la Facultad de Medicina

Pereira tampoco resolvió la vida en el Atlético. "Pero sí dejé un patrimonio. Me puse comprar una casa al lado de la estación de Chamartín, que ya era un buen barrio, y pude dejar una formación a mis tres hijos. Hoy, los dos mayores trabajan de abogados en Brasil y mi hija es ingeniera y está trabajando aquí, le salió un trabajo en Castellón. Y, para mí, fue suficiente. Sobre todo ahora, el orgullo de ver hasta donde ha llegado. Y eso lo permitió el fútbol".

Pirri se retiró "con 38 o 39 años" sin miedo a la retirada, porque se había preparado para ello. "Yo iba a entrenar por las mañanas y a la Facultad de Medicina por las tardes. Me eduqué pensando en el futuro, en el día de mañana". El resultado fue que terminó la carrera de Medicina, algo impensable hoy en el caso de Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos o Isco, por ejemplo.

Pereira: "Tú vivías en la ciudad. Eras uno más en la ciudad. Y si ibas a hacer la compra, ibas. Y no pasaba nada. Pero ahora sé que no hubiera podido, porque un futbolista no puede"

"Nada, sería imposible", ratifica Pirri. "El agobio sería terrible. No les dejarían traspasar la puerta de clase. Por eso yo entiendo que a un futbolista de primer nivel no le dé por estudiar una carrera. Hasta lo veo lógico que no lo haga. Otra cosa es que procure formarse, leer en la soledad, hablar idiomas, lograr una cultura, una educación…., pero ¿qué necesidad tiene un jugador del Madrid actual en hacerse ingeniero, médico o arquitecto? Yo creo que ninguna".

A los 66 años, Pereira volvió a vivir a Madrid. Trabaja hoy en las divisiones inferiores del Atlético, donde impone legado. "Pero yo no le hablo a nadie de mi época, porque no se puede comparar a ésta. Yo nunca vi un tatuaje en un vestuario ni un pendiente en una oreja… No sabía ni que se pudiesen hacer esas cosas y llegué a convivir con Pelé, un futbolista único que llegó a hasta parar una guerra en África. Pero era otra cosa. Tú vivías en la ciudad. Eras uno más en la ciudad. Y si ibas a hacer la compra, ibas. Y no pasaba nada. Pero ahora sé que no hubiera podido, porque un futbolista no puede".

"Habla con su representante"

Pirri está jubilado a los 70 años. "Ahora vivo para mi mujer, para mis hijos y para mi hermana, que es la familia más próxima que me queda". En el pasado ya dejó su sello, "pues ejercí trece años la Medicina y fui cuatro director general de fútbol del Real Madrid en los que jamás se me olvidará el día que traté de dirigirme al padre de un chaval de doce o trece años, que nos parecía un gran talento. "Habla con su representante", me contestó. Desde aquel día me convencí que es lógico que un futbolista esté endiosado, se sienta endiosado, porque no se endiosa él, lo endiosa el entorno, la propia televisión. Pero resulta que tú luego hablas con esos futbolistas, porque yo lo he hecho, y son tan normales como lo fuiste tú".

En realidad es el precio de cada época. "Si volviésemos al pasado", explica Pereira, "yo no imaginaría hoy estar hablando por un teléfono móvil". Sin embargo, a veces conviene regresar al pasado, a una época que también existió y en la que futbolistas, tan buenos y tan decisivos como los de ahora, eran gente normal con la que compartir una cola en un cine o una tarde en El Retiro. Pereira vivió muchas de esas con sus niños "y la gente no se sorprendía de que un futbolista del Atlético estuviese allí". Pirri también se manejaba por la ciudad con ese Seat 600, un coche que apenas le diferenciaba de un funcionario de la época o de un médico de La Paz. "Porque, además, era el coche más barato de la época", recuerda ahora, "y es que ser futbolista entonces no significaba ser multimillonario".

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