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Una noche en la ópera

El Barcelona ofrece una exhibición de juego y goles ante un Sevilla impotente y sin carácter

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El mecanismo arrancó en cuanto el árbitro Turienzo asomó en la palma de su mano la moneda con la que rifó el saque inicial. El Barcelona ganó la pelota en una lotería que esta noche no tuvo nada de rutinaria. Arrancó entonces una posesión frenética de cuatro minutos que acabó con la pelota otra vez en reposo: en la zona cero, pero esta vez era turno del Sevilla después de encajar el primer gol de la noche.

Una impactante puesta en escena de algo más de 180 segundos en la que la que los azulgrana demostraron la vigencia de su método. El teorema es infalible cuando la pelota es el centro del universo. Guardiola planteó hace dos años su teoría, toda una revolución copernicana con la idea de hacer del fútbol un manjar para chuparse los dedos.

Esa posesión tan feroz volvió a coronar a Xavi como el alfa y el omega. Situado en su trono, paladeó con ansia esa primera jugada después de tantos días sin disfrutar de su extraordinario don. La jugada resultó un compendio, un grandes éxitos del tamaño de una píldora. Posesión, recuperación, diagonal para abrir el campo, Messi, Busquets, Pedro, otra vez el argentino.

Los azulgranas ya sentaron cátedra con una primera posesión brillante

Muy pocas veces un gol se anticipó con tanta claridad como el primero del Barcelona. La capitulación del Sevilla fue inmediata. Bajó la mirada ante una sensación de inferioridad tan sonrojante como la que le infligió la sinfónica de Guardiola. Cuando el Barcelona recupera la pelota en el mismo metro cuadrado en el que construye es un rival monstruoso.

El técnico azulgrana puso sobre el campo la alineación tipo. Esa en la que está Villa. El delantero asturiano estaba en el punto de mira, más por lo que se había dicho al otro lado del puente aéreo que por las dudas que generaba en el entorno más cercano. Al delantero asturiano lo que se le pide son goles y los marca.

Después de ese huracán inicial, el Barcelona amainó. Ofreció una tregua a un Sevilla en el que Capel y Kanouté achicaban cubetas de agua a dos manos. Bajó el ritmo pero no hubo concesión alguna en la propiedad de la pelota. El equipo de Manzano presenta una acusada falta de autoestima en los partidos en los que ejerce de visitante. Saca el paraguas y espera un milagro para que el rival no le pase por encima.

No hay caso Villa, el asturiano participa, disfruta y vuelve a marcar

Y llegó entonces el turno de Villa. Desde la derecha, con la izquierda, el balón al ángulo. Gol. Enganchado en la jugada, coordinado con Messi, en su mejor faceta. Nada que objetar a sus prestaciones en el campo. El Guaje no ha nacido para ser un problema, siempre ha ejercido de solución. En esta orquesta con tantos maestros los solistas se administran. Y el 7 lo hace con gusto.

El partido acabó con las mismas sensaciones de aquel partido de la Supercopa en agosto. El Barcelona ofreció una de esas propuestas a las que hay que adornar con papel de regalo y lazo. La expulsión de Konko, antes del descanso, favoreció todavía más esa sensación. Manzano retiró a sus buques en el segundo tiempo para no hacerles padecer esa impotencia tan aguda. 

5 - Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Puyol (Adriano, m. 65), Abidal; Xavi (Mascherano, m. 59), Busquets, Iniesta; Messi, Villa y Pedro (Bojan, m. 59).

0 - Sevilla: Javi Varas; Konko, Cáceres, Alexis, Luna; Capel, Renato, Romaric, Perotti (Dabo, m. 46); Luis Fabiano (Zokora, m. 46) y Kanouté (Negredo, m. 68).

Goles: 1-0. M.3. Larga jugada de ataque del Barcelona que termina con un remate de Messi. 2-0. M. 23. Villa coloca en el ángulo un gran disparo desde la derecha después de un pase de Leo Messi. 3-0. M. 52. Alves aprovecha una cesión de Romaric hacia su portero para marcar. 4-0. M. 63. Messi marca desde fuera del área. 5-0. M. 90. Villa, con un disparo cruzado desde la frontal.

Árbitro: Turienzo. Expulsó a Konko por doble amarilla (m. 40 y 44). Amonestó con tarjeta amarilla a Kanouté, Puyol, Alexis.

Camp Nou: 81.000 espectadores.