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El nombre ya no gana

Francia desenmascara todas las carencias de España (72-66), incapaz de encontrar un líder en los malos momentos del partido

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El día uno del Mundial huele a jornada en prácticas. Bocinazos a destiempo de la megafonía. Navarro con su barba de icono afeitada. Las cheerleaders fallando el lanzamiento de camisetas. El día uno del Mundial huele también a valentía. A la máxima apuesta ante favoritos que diseñan sus amistosos para no tener cosquillas. Las ocultó el Dream Team ante Croacia. Las publicó España ante Francia. La preparación que se cambió, con respecto a la del pasado verano, para encontrar más situaciones de peligro había dado avisos.

Lagunas de intensidad, problemas con el ataque estático, algunos jugadores sin tiro; Marc, fuera de punto y con Ricky y Rudy pasando la fina línea entre la seguridad en lo buenos que son y lo guapos que se creen. Cuando eso ocurre en los bajitos, el equipo se llena de problemas. No se aprovechan las debilidades, no te vas en el marcador, los pases se aflojan, las pérdidas de balón pierden importancia, se empiezan a fallar tiros libres, los triples se tiran por tirar y el equipo contrario acaba pensando que te debe ganar, porque no son tan guapos como tú. También lo piensan los árbitros, que odian ese tipo de belleza...

Malas pistas superables a poco que este grupo empalme cinco minutos de su identidad. La bula, sin embargo, desaparece sin identidad. Ya pasó hace un año en el debut, con derrota, del Europeo.

Sin ella, España ya no gana sólo por el nombre. Y eso que Francia empezó acusando los tics del estreno. Le costó quitarse la pereza. En esos primeros golpes de campeonato, España no sangraba. Ni siquiera le habían tocado la ceja. En apenas ocho minutos (5-15), a Francia se le ponía cara de impotencia. El momento necesitaba cirugía entre los galos. Collet sacó directamente la guillotina. Remodeló su quinteto con más velocidad, más físico, con más moscas cojoneras. Tipos como Gelabale, donde el desorden es su estado natural. Que meten un triple o fallan cinco tiros consecutivos. Jugadores sin galones, peligrosos más por lo que restan que por lo que suman.

Con ese grupo de kamikazes, Francia neutralizó a España. Le sacó los colores en el ataque estático donde las carreras de Albicy cortaron las comunicaciones de Ricky y Raúl López con el resto. Diez puntos en un cuarto. Una anotación absurda que reclutó a Navarro y Rudy, pero que no los convirtió en líderes. Entre los dos encontraron bocanadas de oxígeno (32-40, min. 37). Pero Francia echó más nombres al órdago. Esta vez con pedigrí. Entre Batum y Koffi terminaron por desenmascarar a España (65-54, a falta de 1:17)

Tras el debut amargo, al menos una nota pícara. El cruce con Estados Unidos puede alargarse hasta la final si ambos terminan primeros de grupo en la fase previa.

72 - Francia (9+18+16+29): Batum (14), Pietrus (4), De Colo, Diaw (2) y Traore (7) -equipo inicial-, Albicy (13), Koffi (11), Mahinmi (5), Jackson, Bokolo y Gelabale (16).

66 - España (18+10+16+22): Rudy (13), Ricky Rubio (6), Navarro (17), Reyes (9) y Gasol (8) -equipo inicial-, Raúl (3), Claver, Vázquez (1), Llull (3), Mumbrú (3) y Garbajosa (3).

Árbitros: Jorge Vázquez (PUR), Michael Aylen (AUS) y Juan José Fernández (ARG). Eliminaron por cinco personales al francés Traore y al español Rudy Fernández.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo D, con sede en Esmirna, del Mundial de baloncesto que se está disputando en Turquía y que concentró en el pabellón Halkapinar a 7.200 espectadores. Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte presenció el partido junto al presidente de la FEB José Luis Sáez en el palco.