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Sin noticias de "los otros" en la Operación Puerto

Los testigos de la Guardia Civil tampoco ofrecen nombres del resto de deportistas tratados por Eufemiano Fuentes ni despejan la incógnita de las siglas 'Rsoc' y 'Urco'

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El juicio de la Operación Puerto, donde se trata un posible delito contra la salud pública, señala únicamente a los ciclistas, a pesar de que el doctor Eufemiano Fuentes, los exdirectores y la Guardia Civil hablan de que 'hay más deportistas', pero hasta el momento 'la amnesia' impide sacar nombres diferentes.

Y no ha sido por falta de intentos, pues tanto la acusación como la defensa han preguntado por algún alias o acrónimo que provoca alergia al interrogado. Eufemiano se tiró al monte el pasado miércoles: 'Señoría, si quiere le detallo nombres'. Y la jueza no lo consideró oportuno. Ocasión perdida.

El primer testigo en declarar ante la juez Julia Patricia Santamaría, el teniente de la Guardia Civil que dirigió la investigación de la Operación Puerto, despejó la pregunta formulada por el Comité Olímpico Italiano (CONI) de si había otros deportistas, aparte de ciclistas, en los documentos requisados. 'No es competencia de la policía judicial. Que haya o no haya otros deportistas no es competencia de la policía judicial, nosotros investigábamos un delito contra la salud pública', zanjó el agente.

También siguen sin resolverse las incógnitas de las siglas 'Rsoc' y 'Urco'. El testigo se ha negado a decir quién o quiénes estaban detrás de dichos alias o acrónimos.

El primer nombre se relacionó con la atleta Marta Domínguez, dado que coincidía con el de un perro de su marido, aunque la palentina -luego resultó implicada en la Operación Galgo contra el dopaje, finalmente archivada- siempre ha negado haber tomado sustancias prohibidas.

La incógnita sobre Rsoc -por las que los periodistas preguntaron la semana pasada a Fuentes, que ironizó diciendo que podía ser 'la marca de un buen vino'- tiene aún más recorrido, sobre todo después de que el expresidente de la Real Sociedad Iñaki Badiola las haya relacionado con la entidad que dirigió en 2008, denunciando que antes de su llegada se compraban al médico sustancias dopantes. Hoy, Fuentes ha zanjado las preguntas de la prensa con un escueto 'sin comentarios'.

Los abogados, sin embargo, siguen buscando fuera del pelotón, aunque por diferentes motivos. El del exdirector deportivo Manolo Saiz ha llegado a preguntar al testigo si hizo 'un cribado de deportistas' con el entonces secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. '¿Me está acusando usted de algo?', terminó respondiendo éste.

Aparte de estos temas, los testigos del Instituto Armado han subrayado la falta de garantías sanitarias con la que se conservaban las bolsas de sangre, halladas en una nevera de uso común; la ausencia de fichas o historiales clínicos y el 'desorden' de la documentación.

El primero de ellos así describe lo que se encontraron los agentes en los registros practicados en el laboratorio del médico Eufemiano Fuentes, en la calle de Alonso Cano, y en una vivienda propiedad de sus padres también en Madrid, en la calle de los Caídos de la División Azul.

En la cocina del primero de los pisos los agentes encontraron una nevera común sin indicador de temperatura y sin ningún mecanismo alternativo para el caso de que se fuera la luz, en la que se conservaban varias bolsas de sangre identificadas mediante la fecha de extracción, un código numérico y 'acrónimos o alias'.

En la segunda de las viviendas había dos arcones frigoríficos, uno de ellos -el que albergaba las bolsas de sangre- 'comprado recientemente en El Corte Inglés' y que sí disponía de un indicador de temperatura -marcaba 35 grados bajo cero-, pero ningún mecanismo alternativo en caso de un corte de luz.

El testigo ha dicho asimismo que para alguien ajeno a la trama era imposible identificar a quién pertenecía la sangre de las muestras, porque no existía un registro con los nombres y apellidos de los donantes; que la documentación intervenida en los registros estaba 'mezclada' y 'completamente desordenada' y que no había fichas ni historiales médicos.

Por último, ha señalado que durante los traslados que sufrían las bolsas -desde el punto de extracción a Alonso Cano, de allí a Caídos de la División Azul, de vuelta a Alonso Cano y de ahí al punto de reinfusión- no se utilizaban neveras habilitadas para el transporte de muestras biológicas, sino mochilas térmicas. 'Como las que uno se lleva a la playa para conservar frías las bebidas', ha sostenido.