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El ocaso de Forlán

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¿Por qué un futbolista que ha ganado la Bota de oro de rojiblanco, que es el mejor jugador de Suráfrica'10 y que se tituló campeón de Latinoamérica no provoca un sentimiento unánime de respeto y admiración para su afición? La grada tomó la matrícula absolutista a Forlán. El uruguayo, ególatra perpetuo, nunca entendió recibir un cariño tan mezquino y compensó al hincha con palabras reivindicativas hacia la independencia de colores. Se declaró firme con el gatillo, pero ajeno al escudo. El oasis de nuevo héroe, tras la infidelidad del Kun, quedará en vacío porque es Falcao quien hereda el trono.

Forlán conoce que no cuenta para el Atleti desde antes de desplazarse a la Copa América. Encerrado por el dueño en el mismo saco de deslealtad a la bandera que el anterior entrenador, no será perdonado porque, a su juicio, la riña de egoísmo que montó la pareja descentró al resto. Por eso, Bolotnicoff, el agente, maniobra por las principales ligas. Si Inglaterra se le hace cuesta arriba, tras su afligido paso por el ManU, Italia le seduce por pertenecer a un grande. Demasiadas dudas le ofrece Turquía y no quiere saber nada de Rusia o Qatar. Sólo la irrupción del PSG parisino le llama la atención. Pero antes de doblar la rodilla y abandonar el club, mantiene un pulso unidireccional con el máximo accionista, se ha encargado de airear públicamente que se le deben cuatro millones de euros. En la caseta es aún más contundente proclamando que o le pagan la deuda o no se va.

El estado físico ha sido la razón expuesta para no jugar el pasado jueves, aunque hacerlo hubiera significado encadenarse otro año más. En este callejón con salida, la cúpula deportiva estima que es la última oportunidad de sacar rédito por el goleador de 32 años. El guión cambió cuando Kun, con quien mantuvo una pésima relación que queda grabada en las paredes del vestuario, aceleró su marcha. Pero ni aun así Forlán garantizó su estancia. Él también considera que esta etapa transita entre cenizas.